camiones hacen fila en el puesto fronterizo de Dover, Gran Bretaña, para poder ingresar a la Unión Europea. Foto la hora: Frank Augstein/AP
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Por RAF CASERT y SAM PETREQUIN

Agencia AP

El divorcio entre Gran Bretaña y la Unión Europea se está tornando más desagradable día con día.

La UE anunció  que ha iniciado acciones jurídicas contra el gobierno británico, argumentando que el país exintegrante del bloque no está respetando las condiciones del Brexit y viola leyes internacionales.

El bloque europeo de 27 naciones se opone a la decisión que tomó Londres de manera unilateral de extender más allá del 1 de abril un periodo de gracia que se aplica al comercio en la isla de Irlanda, donde la UE y Gran Bretaña comparten una frontera terrestre y donde se estableció un sistema especial de comercio como parte del acuerdo de separación.

«Las medidas recientes de nueva cuenta colocan al Reino Unido en el camino a una infracción deliberada de sus obligaciones con las leyes internacionales y el deber de actuar de buena fe que debería prevalecer», escribió el vicepresidente de la Unión Europea, Maros Sefcovic, a su homólogo británico David Frost.

Con todo ello, las relaciones entre ambas partes sufren un mayor deterioro desde que el período de transición al Brexit concluyera el 1 de enero. Las disputas han ido desde conflictos por las vacunas contra el coronavirus hasta el reconocimiento diplomático pleno de la UE en Gran Bretaña, y ahora nuevamente los términos del acuerdo de separación.

El 3 de marzo, Gran Bretaña decidió unilateralmente extender el periodo de gracia hasta octubre en las revisiones de productos que son comercializados entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Irlanda del Norte pertenece a Gran Bretaña, pero siguió formando parte del mercado único de bienes de la UE después del Brexit a fin de evitar restricciones fronterizas que pudieran reanimar la violencia sectaria. Eso significa que los productos que llegan allí desde Gran Bretaña enfrentan regulaciones de importación de parte de la UE.

Un vocero del gobierno británico dijo que responderá a la Comisión de la UE «a su debido tiempo», e insistió en que las medidas son temporales y que con ellas se pretende reducir las alteraciones en Irlanda del Norte.

«Son legales y parte de una implementación progresiva y de buena fe del Protocolo de Irlanda del Norte», aseveró el portavoz en un comunicado. «Medidas operacionales discretas como estas tienen precedentes y son muy comunes en los primeros días de los tratados internacionales importantes. En algunas áreas, la UE también parece necesitar tiempo para implementar nuestros acuerdos a detalle. Este es un proceso normal cuando se implementan nuevos tratados y no es algo que debiese requerir acciones jurídicas».

La UE envió una «carta de aviso formal» a Londres quejándose de que está infringiendo el acuerdo entre el bloque y Gran Bretaña. El gobierno británico cuenta con un mes para responder antes de que la UE pueda iniciar una segunda fase. A la larga el asunto podría irse a arbitraje, y en última instancia, Gran Bretaña podría sufrir sanciones financieras.

Sefcovic escribió en su misiva que tiene esperanzas de que el gobierno británico presente pronto un plan sobre cómo hacer valer las revisiones fronterizas en Irlanda del Norte con el fin de evitar que tengan que aplicarse más acciones jurídicas.

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