Por BRIAN MAHONEY
NUEVA YORK (AP) — Una sonrisa se dibujó en el rostro de Tom Thibodeau. Un entrenador que ha dicho que nunca está contento no pudo ocultar que, de hecho, lo estaba.

Stan Van Gundy, el entrenador de Nueva Orleans, ha comentado que la gestión de Thibodeau al mando de los Knicks de Nueva York evoca a la versión del equipo de la década de 1990, cuando eran un conjunto sólido odiado por los rivales y amado por sus aficionados. Thibodeau era asistente del hermano de Van Gundy, Jeff, quien fue el entrenador durante la última época exitosa que tuvo la franquicia.

“Fue un gran periodo para los Knicks”, comentó Thibodeau. “Creo que hace tiempo que pasó, pero cuando lo miras, las mismas cosas sirven para ganar”.

Por primera vez en años, eso es justo lo que los Knicks están haciendo.

Con Julius Randle guiando a un equipo que predica la defensa en una época en la que las ofensivas mandan, los Knicks se han metido en la contienda por la postemporada de la Conferencia Este de la NBA luego de seis victorias consecutivas, su racha ganadora más larga en siete años.

Con una foja de 31-27, los Knicks arrancan la semana en el sexto sitio del Este pero a tan sólo medio partido de distancia del cuarto lugar. Eso no sólo los pone en buen camino para avanzar a la siguiente fase, sino que tienen la posibilidad de jugar en casa en la serie de primera ronda.

Randle, con cuatro partidos con al menos 30 puntos, podría ser recompensado con el premio al Jugador de Mayor Progreso de la NBA. Sin embargo, señaló que por ahora sólo está enfocado en el equipo, tal como le gusta a Thibodeau.

“Juzgo las cosas por las victorias y las derrotas. Sé que no es una gran forma de juzgar todo, pero en este punto de la temporada, así es como lo estoy juzgando”, comentó Randle. Añadió que se pregunta si “nos estamos poniendo en posición de ganar, si estamos haciendo las cosas necesarias para ganar partidos” y destacó que “ahora mismo lo estamos haciendo”.

Thibodeau no dio garantías de ello cuando fue contratado el verano pasado. Su primera prioridad era que los Knicks fueran un buen equipo en los entrenamientos, donde pudieran desarrollar hábitos que se aplicarían en los los partidos.

Eso resultó ser un desafío para esta comprimida campaña, cuando algunos entrenadores han dicho que dirigen escasas prácticas debido al apretado calendario de juegos y a los protocolos de pruebas de coronavirus que cada equipo debe de cumplir.

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