Por Alberto Bravo
Madrid/Barcelona
Agencia (dpa)

El Barcelona ya había dejado de mandar en Europa en las últimas temporadas, pero la impactante eliminación ante la Roma supone un nuevo y duro retroceso para un equipo que perdió definitivamente el aura de sus mejores tiempos.

El conjunto azulgrana no intimida en Europa. Es una realidad. Tres eliminaciones consecutivas en cuartos de final de la Liga de Campeones hablan de un equipo poco solvente en un torneo que exige muchas cosas. Desde fútbol a carácter.

No alcanza, tampoco, con una leyenda viviente como Lionel Messi. Su tamaño futbolístico, de hecho, no se corresponde con los números de los azulgrana en el torneo de clubes más importante del mundo: una sola Champions en siete años parece un pobre bagaje para su estatus en la historia del fútbol.

Tardará en olvidarse lo ocurrido el martes. El Barcelona llegaba a Roma con un 4-1 de ventaja y se encontró con lo impensado: una eliminación tras caer 3-0 ante el equipo teóricamente más asequible de todos los cuartos. Por eso la prensa española habló hoy de «fracaso», «ridículo» y «batacazo histórico».

Es difícil explicar cómo un jugador como Messi, y en plena madurez, apenas pudo ganar una Liga de Campeones en siete años. Pero eso es lo que dirán los libros de historia. Mientras, su «archienemigo», Cristiano Ronaldo, conquistó tres de las últimas cuatro y aspira a otra más esta temporada. Y con una sobresaliente influencia del portugués gracias a sus goles decisivos.

La imagen de Messi quedó seriamente dañada tras lo ocurrido en el Olímpico de Roma. Según «Marca», estuvo «desaparecido en cuartos» y, tras unos puntos suspensivos, el mismo diario agregó un lacónico «una vez más».

El dato es inquietante: en las tres últimas eliminaciones del Barcelona -ante Atlético de Madrid, Juventus y Roma- el argentino no marcó un solo gol.

Dicha estadística admite dos lecturas. Primero, que el lujoso y multimillonario Barcelona depende exageradamente del astro argentino. Y segundo, que Messi se bloqueó cuando más le necesitaban. O no supieron encontrarlo. Como en sus peores momentos con la selección argentina. Le queda el Mundial.

Sin embargo, no es menos cierto que Messi tapó durante toda la presente temporada las graves carencias -juego, ambición, profundidad de plantel- de un equipo que finalmente se despeñó en Roma. El Barcelona va camino de ganar su séptima Liga española de las últimas diez disputadas, pero fracasa en el mayor de los torneos, la Liga de Campeones.

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