Clare Dunne, de izquierda a derecha, Ruby Rose O'Hara y Molly McCann en una escena de "Herself" en una imagen proporcionada por Amazon Studios. Foto la hora: Pat Redmond/Amazon Studios vía AP)

Por JAKE COYLE
Agencia Ap

«Herself» («Volver a empezar») de Phyllida Lloyd, un drama irlandés sobre abuso conyugal que se desarrolla con la crisis inmobiliaria de Dublín como trasfondo, tiene algunos puntos narrativos débiles, pero su historia de resiliencia y su corazón son fuertes.

Los proyectos cinematográficos previos de Lloyd, una directora de teatro veterana, han sido más elaborados y deslumbrantes («Mamma Mia!» y «The Iron Lady», o «La dama de hierro»). «Herself» es un proyecto neorrealista más pequeño, con una historia a menudo emocionante sobre Sandra (Clare Dunne, quien escribió el guion con Malcolm Campbell), una madre de dos hijas (Molly McCann y Ruby Rose O’Hara) y esposa de un hombre monstruoso y salvaje, Gary (Ian Lloyd Anderson).

Algunos de los momentos más importantes en «Herself» están al borde del cliché, pero todo lo que hay en medio parece real gracias a la sólida actuación de Dunne y el delicado sentido de humanidad de la película.

El filme comienza casi inmediatamente con Gary dándole una despiadada golpiza a Sandra. Es una escena angustiante y dura que ocurre en un momento repentino, sin haberse establecido una conexión con los personajes. Pero Lloyd desde un principio mantiene el foco en la relación de Sandra con sus hijas pequeñas, a quienes hace huir tan pronto como llega Gary a casa.

El vínculo entre Sandra y sus hijas — mucho más naturales que la mayoría de los niños que se ven en las películas — es el hilo perdurable de «Herself», pues Sandra está determinada a encontrarles un hogar seguro. La falta de vivienda y las personas sin hogar han sido un problema en Irlanda en años recientes, y no es raro que aquellos que necesitan un techo proporcionado por el gobierno terminen en hoteles por meses o incluso años. Cuando Sandra recurre a la autoridad de vivienda, que la coloca en un hotel, «Herself» linda con el realismo social en el que Ken Loach se especializa. Sandra tiene una idea diferente: si ella construye su casa con un kit de 50.000 dólares, le costará al gobierno menos dinero.

Sandra, quien trabaja como mesera en un bar, encuentra a una benefactora poco probable en una doctora a la que ayuda a cuidar (Harriet Walter, en una muy buena interpretación) que le ofrece su patio trasero como terreno. Con agallas y el apoyo de su comunidad, Sandra reúne a un pequeño grupo improvisado de ayudantes encabezados por un contratista reacio pero amable llamado Aido (Conleth Hill, también muy bueno). El viejo espíritu de buena voluntad crece al poner todos manos a la obra, algo que Aido le atribuye al término irlandés de «meitheal», que se refiere a la cooperación entre vecinos.

Esto podría sonar como un relato optimista hecho para las películas, y «Herself» efectivamente tiene un aire de fábula. Pero la cinta, terrenal y sobria, se niega a dejarse llevar por el sentimiento y en vez navega un camino difícil y doloroso hacia la autopreservación y la renovación.

«Herself», un estreno de Amazon Studios, debuta el viernes en Amazon Prime Video. Tiene una clasificación R (que requiere que los menores de 17 años la vean acompañados de un padre o tutor) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por lenguaje soez y escenas de violencia doméstica. Duración: 97 minutos. Dos estrellas y media de cuatro.

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