Judi Dench as Old Deuteronomy in "Cats," co-written and directed by Tom Hooper.
Judi Dench en el papel de Old Deuteronomy en una escena de "Cats". FOTO LA HORA: UNIVERSAL PICTURES VIA AP)

Por JOCELYN NOVECK
Agencia AP

«Cats» parece tener la tecnología de punta suficiente como para que la NASA mande un cohete espacial a partes no exploradas del universo quizá a un planeta lejano donde gatos cantan y bailan en dos patas y recitan poemas de T.S. Eliot con acento londinense.

Pero olvídense de la «tecnología peluda digital» usada para convertir a estrellas como Jennifer Hudson, Taylor Swift e Idris Elba en felinos fabulosos. La tecnología no es lo que hace la gran diferencia. No, el «efecto especial» del que vale la pena hablar aquí es más bien uno anticuado.

La nueva adaptación cinematográfica del exitoso musical de Andrew Lloyd Webber que debutó en la década de 1980 cuenta con un verdadero talento del teatro. Primero que nada, Judi Dench, quien puede hacer algo genuino del absurdo, incluso en un traje de gato creado por computadora. Después está Ian McKellen, capaz de representar a un viejo gato de manera tan convincente como a Gandalf o Macbeth. Y también está James Corden, que además de ser un actor galardonado con el Tony, es especialmente bueno para la comedia y la usa de manera efectiva en la película.

En conclusión: si viste el musical teatral y lo amaste, amarás la película. Si lo adiaste, también la odiarás. Como quiera que te haga sentir esta adaptación, el crédito se lo lleva el director Tom Hooper por conformar un elenco que sabe cómo moverse en el escenario.

Este grupo incluye, además de veteranos del teatro, a estrellas de la música como Hudson y Swift, que aprovechan al máximo una escena monumental para hacer alarde de sus talentos. También incluye a luminarias como Elba, quien habla y gruñe más que cantar, y a Rebel Wilson, una gata torpe y también algo vulgar.

También participan grandes estrellas de la danza. El coreógrafo Andy Blankenbuehler («Hamilton») convocó a talentos como Robbie Fairchild, exbailarín principal del Ballet de Nueva York, que puede cantar y actuar como uno de los gatos más agraciados del callejón. Junto a él baila Francesca Hayward, una bailarina principal del Ballet Real de Londres en el papel de la ingenua Victoria, y otros astros de ballet, tap y hip hop.

Antes de explicar la trama, aunque realmente no hay mucho que contar, les adelanto que «Cats» no es tanto un musical sino un fenómeno cultural. Estuvo 21 años en el West End de Londres y 18 años en Broadway. Y esas son tan sólo las producciones originales, pues se ha presentado en más de 50 países y en 19 idiomas.

Todo esto pese a ser una obra sin un verdadero arco dramático, basada en la serie de poemas adaptados por Webber «Old Possum’s Book of Practical Cats» («El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum») que Eliot escribió en 1939. En la película, a diferencia de la versión teatral, la acción transcurre en Londres en los años 30, donde Eliot habría vivido.

La historia comienza cuando Victoria (Hayward) es abandonada fríamente por su dueño en un callejón. De pronto está rodeada de gatos, los Jellicle cats (gatos Jélicos), que se reúnen para su baile anual, el Jellicle Ball. Su primera canción es «Jellicle Songs for Jellicle Cats» y es adictivamente pegajosa.

El baile marca la noche en que un gato suertudo es elegido para elevarse hacia el cielo y renacer. La elección depende de Old Deuteronomy (el viejo Deuteronomio), el patriarca que en la era del #MeToo es interpretado por la dama Judi Dench. La actriz británica se adueña del papel y le da un necesario peso hace y autenticidad.

Mientras Dench encarna al bien, el personaje de Elba, el ojiverde Macavity, da vida al mal. Está desesperado por ganar el premio del baile, incluso si tiene que secuestrar a cada uno de los gatos con los que compite.

Pero antes del baile cada gato debe cantar una canción en una especie de audición, incluida Jennyanydots, interpretada por Wilson en su estilo atrevido usual. Jennyanydots vive en la cocina de su propietaria y duerme todo el día, pero baila con cucarachas por la noche.

Bustopher Jones (Corden) es un glotón con un número muy entretenido. También está Gus (la versión corta de Asparagus), interpretado por McKellen, un felino viejo que recuerda una vida en el teatro y el joven Mr. Mistoffelees (Laurie Davidson), quien practica magia. Rum Tum Tugger (interpretado por Jason Derulo en una actuación muy carismática) es el galán de la noche.

Y por supuesto tenemos a Bombalurina. Swift entra colgada de una luna creciente para su deslumbrante número, sobre su compañero de fechorías Macavity, el gato misterioso. Bombalurina es lo que todos esperaríamos o quisiéramos de la versión felina de Taylor Swift.

Pero el gran número de «Cats» es y siempre será «Memory», interpretado por Grizabella (Hudson), una ex gata glamurosa que busca redención. Hudson interpreta esta canción dos veces (siempre llorando), así que no se preocupen si no la escuchan a su máxima potencia la primera vez. Los aficionados de Broadway podrían echar de menos la famosa versión de Betty Buckley.

¿Funciona? Depende de cómo se sientan respecto a «Cats», aunque seguro habrá cosas que podrán disfrutar u odiar.

Y «Cats» continuará. Es una pieza de la cultura popular con MUCHAS más de nueve vidas.

«Cats», un estreno de Universal Studios, tiene una clasificación PG-13 (que advierte a los padres que podría ser inapropiada para menores de 13 años) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por «algo de humor rudo y sugestivo». Duración: 110 minutos. Dos estrellas y media de cuatro.

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