Gugu Mbatha-Raw, izquierda, y Edward Norton en una escena de "Motherless Brooklyn". Foto la Hora: Glen Wilson/Warner Bros. Pictures /AP.

Por JAKE COYLE
Agencia AP

La novela de Jonathan Lethem sobre un detective privado con síndrome de Tourette, «Motherless Brooklyn» (“Huérfanos de Brooklyn”), comienza con una explosión brillante de profanidad y una explicación sobre la enfermedad de su protagonista.

Lethem libera una revuelta del lenguaje en las páginas subsecuentes para rehacer una clásica historia de detectives con un flujo incontrolable de palabras. En su adaptación inteligente, atractiva y derivada de «Motherless Brooklyn», Edward Norton tiene algo más nítido en mente.

Norton, quien escribió, dirigió, produjo y protagoniza la película, cambió la época de la novela de la década de 1990 a la de 1950, dándole un giro contemporáneo a un viejo género, como lo es la novela negra, llevándolo a su época dorada con sus apropiadas gabardinas, automóviles y persianas. Norton buscó comprar los derechos del libro hace casi veinte años, este es un viejo “proyecto por amor” que finalmente se vio concretado, y está claro que quería ampliar las ambiciones de la historia. Norton buscaba una «Chinatown» para Nueva York.

Lionel Essrog (Norton) es un detective privado cuyo mentor Frank Minna (un Bruce Willis, cuyas participaciones cada vez menos frecuentes en el cine han servido para aumentar su presencia poderosa), adopta a Lionel y le enseña su oficio de investigador privado. Cuando Minna es asesinado en las primeras escenas de la película, Essrog busca descubrir a los culpables, alborotando a otros detectives Tony (Bobby Cannavale), Gilbert (Ethan Suplee) y Danny (Dallas Roberts) para que se le unan en la búsqueda.

Essrog, quien a veces se hace pasar por reportero, sigue pistas que los llevan por la metrópolis y a una conspiración más grande en el ayuntamiento que llega a las grandes alturas del poder en Nueva York.

En el camino hay viajes a Penn Station cuando todavía no había sido renovada, un bonito parque Washington Square y un importante club de jazz en Harlem (donde Michael K. Williams interpreta a un trompetista). Se hace amigo de una abogada negra, Laura Ross (Gugu Mbatha-Raw), quien le ayuda a darse cuenta de la escala completa de la corrupción alrededor de las políticas de “blanqueamiento de barrios pobres” a través de las remodelaciones y cómo Mina entra dentro de todo eso.

Norton lleva a Essrog a una historia explicativa de los orígenes de Nueva York como la conocemos ahora. Al igual que Jake Gittes descubre sin querer los pecados del suministro de agua sobre los cuales se edifica Los Angeles en «Chinatown», »Motherless Brooklyn» transita en el paisaje de autopistas que destruyen vecindarios en el Nueva York del arquitecto Robert Moses. «Motherless Brooklyn» está más endeudada con «The Power Broker» de Robert Caro que con la novela de Lethem.

El doble de Robert Moses se llama aquí Moses Randolph y es interpretado a la perfección por Alec Baldwin, a quien ya se le está haciendo costumbre interpretar a villanos de las constructoras en Nueva York. En un muy buen momento con un gran mapa de Nueva York detrás de él, insiste en que no está por encima de la ley “estoy adelante de ella”.

Para algunos esta es una historia muy conocida (también hay un personaje parecido a Jane Jacobs que protesta por las políticas de fuerza bruta de Randolph), tan conocida que no puede intrigar. Es un poco como un detective paseando por un libro de texto, pero no todos conocen tanto de la enorme huella de Moses en Nueva York. Y lo que hace que «Motherless Brooklyn» sea respetable e incluso innovadora es su dibujo de la historia en una cinta de género. No es un lugar común en las películas de la actualidad adentrarse en las entrañas del desarrollo urbano. Se trata de una iniciativa loable, y la película de Norton nos da un muy bien recibido recordatorio de lo que nos hace falta.

Definitivamente se pueden obtener más cosas de ese lado de la historia de «Motherless Brooklyn» que en la actuación de Norton. El actor quien interpretó célebremente a un esquizofrénico en «Primal Fear», logra su personaje con tics, manierismos, jaleos y retahílas. “Me hace decir cosas graciosas, pero no estoy tratando de ser gracioso”, dice Essrog, quien tiene el apodo de «Freakshow». Pero la actuación nunca se siente como un verdadero reto.

Norton, quien dirigió por última vez la comedia romántica del 2000 «Keeping the Faith» ha logrado una película decididamente robusta, llena de actores excelentes (Willem Dafoe también es parte del elenco), completada con Dick Pope («Mr. Turner») hace la cinematografía oscura con una sensación vívida de Nueva York. «Motherless Brooklyn» está tan bien hecha que te gustaría que hubiese abierto su propio camino en vez de tomar elementos de Robert Towne y Roman Polanski. Es difícil olvidarlo, pero esa es «Chinatown».

«Motherless Brooklyn», un estreno de Warner Bros., tiene una clasificación R (que requiere que los menores de 17 años vayan acompañados de un tutor) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por su lenguaje, referencias sexuales, breve uso de drogas y violencia. Duración: 144 minutos. Dos estrellas y media de cuatro.

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