Por ANDREW DALTON
BEVERLY HILLS, California, EE.UU.
Agencia (AP)

La épica fiesta de Vanity Fair tras los Óscar es un asunto de etiqueta, pero también una oportunidad para soltarse la corbata, un lugar donde las estrellas se pueden desabotonar la camisa, e incluso quitársela completamente, retirarse los tacones y celebrar el final de una larga temporada de premios comiendo, bebiendo y bailando a su gusto.

Richard E. Grant, quien perdió en la categoría de actor de reparto por «Can You Ever Forgive Me», parecía como si hubiera ganado una repisa llena de Premios de la Academia, arrojó su abrigo y se desabotonó la camisa al caminar hacia la fiesta y su estruendosa música, con el rostro iluminado con alegría mientras el domingo se volvía lunes.

Jason Momoa de «Aquaman» prescindió de la camisa que llevaba horas antes cuando fue presentador en la ceremonia y se puso el abrigo de su esmoquin sin nada debajo con el cabello recogido en un moño mientras abrazaba gente y chocaba la mano con aquellos a su alrededor.

James McAvoy convirtió la camisa de su esmoquin en un libro de autógrafos, estaba cubierto de firmas estelares con marcador rojo mientras bailaba con Emilia Clarke «This Is How We Do It».

Cerca en la pista, los fotógrafos y los invitados se arremolinaban cerca de los recién casados Nick Jonas y Priyanka Chopra, muchos de los cuales los veían por primera vez desde que se casaron en India en diciembre.

Justo fuera de la pista Dick Van Dyke, de 93 años, sostenía un bastón y se movía al ritmo de canciones de hip hop con tanta energía como si se tratara de “Chim chimenea” de la cinta original de «Mary Poppins» que protagonizó hace 55 años.

Las estatuillas de los Óscar, como siempre, eran los accesorios más populares en la gala anual ofrecida por la editora de Vanity Fair Radhika Jones.

Lady Gaga causó sensación al caminar con su cabello platino y su trofeo dorado a la mejor canción original por «Shallow» de «A Star Is Born”.

Spike Lee, vestido todo de púrpura, estaba parado de pie orgulloso con su primer Óscar ganado en competencia en sus 30 años de carrera, el cual conquistó por el guion original de «BlacKkKlansman».

Al final de la ceremonia Lee amenazó con retirarse del Teatro Dolby cuando la cinta sobre la tolerancia racial «Green Book» superó a su filme y a otras seis nominadas llevándose el Óscar a la mejor película. Horas después Lee dijo que había hecho las paces con el resultado y felicitó a varias personas que trabajaron en ella.

También había muchos rostros no tan famosos, sentados orgullosamente con las estatuillas y bebiendo Dom Perignon. Ganar un Óscar significa un estatus instantáneo de celebridad y una invitación muy difícil de obtener a la fiesta para los editores de sonido, supervisores de efectos especiales y directores de cortometrajes que han tenido la suerte de subir al escenario de los Óscar.

La fiesta, como siempre, tuvo una gran dosis de grandes estrellas que no necesariamente trabajan en el cine, de Taylor Swift, a Nick Rhodes de Duran Duran, Jeff Bezos de Amazon y el astro de la NFL Odell Beckham Jr.

Muchos se regodeaban entre lo refinado y lo corriente de la noche, mientras los meseros caminaban con cajas llenas de hamburguesas In-N-Out, charolas con malteadas y platos llenos de diminutos pasteles de zanahoria.

Diana Ross, Ava DuVernay y Tracee Ellis Ross estaban entre los cerca de 100 invitados que vieron la ceremonia de los Óscar en una cena formal que precedió a la gran fiesta.

Justo después de la ceremonia en la que películas como «Green Book», »Roma», »Black Panther» y «Bohemian Rhapsody» se llevaron todo, la mayoría de los nominados pasaron primero por el Baile de los Gobernadores, la fiesta oficial tras los Óscar que se realiza unos pisos arriba de la ceremonia, para beber algo de champán y probar platillos del chef Wolfgang Puck, incluyendo láminas de jamón serrano español, bife japonés y pasta vegana fresca.

La estrella de «Eighth Grade» y presentadora Elsie Fisher caminó por la fiesta con su papá mientras Awkwafina hacía lo mismo agradeciendo que su participación pública hubiese terminado. “Fue agradable hacer el papel de una persona nerviosa”, dijo tras presentar un par de premios en los Óscar junto con el comediante John Mulaney, ambos actuaron como si estuvieran intimidados por ser parte de la noche más importante de Hollywood.

Quizá a Glenn Close se le escapó el premio a mejor actriz por séptima ocasión, pero estaba muy animada y con un vestido totalmente diferente para el baile, donde muchos se acercaban para decirle lo grandiosa que es. “Estamos aquí por ti Glenn”, le dijo un hombre.
Muchos de los ganadores estaban extasiados, incluyendo a los directores de «Free Solo» Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi, y las mujeres detrás del cortometraje documental «Period. End of Sentence», cuya energía no había decaído desde que ganaron unas horas antes.

Los asistentes deseaban hablar con la galardonada de mejor actriz Olivia Colman, quien grabó su trofeo junto al director mexicano Alfonso Cuarón, el cual se también se llevó el Óscar. Cuarón encontró eventualmente al elenco y equipo de “Roma”, incluyendo a las actrices nominadas Yalitza Aparicio y Marina de Tavira, para brindar por sus premios antes de dirigirse a la fiesta de Netflix. Mahershala Ali posó alegremente con Angela Bassett, sosteniendo orgullosamente su trofeo mejor actor de reparto por «Green Book» mientras sonreía a las cámaras.

Para las 9:30 muchos habían empezado a ir a la fiesta de Vanity Fair, incluyendo a Melissa McCarthy, quien se veía animada a pesar de tener que levantar la cauda de su traje.

Artículo anteriorAumenta rating de los Óscar, pero sigue siendo bajo
Artículo siguienteHP desarrolla nuevas analíticas predictivas para una mejor gestión de dispositivos Android y Mac