Alfonso Mata

¿QUÉ SABEMOS?
Los cánceres aunque bajo un mismo nombre son diferentes. Los producidos por infecciones son cada vez menos frecuentes. Los producidos o asociados a factores hormonales, reproductivos, dietéticos y hábitos, como el cáncer de mama, son cada vez más y cuestan mucho dinero diagnosticarlos y tratarlos.

Actualmente, los países más pobres son los que más contribuyen al aumento de casos de cáncer mundial y en un par de décadas, ellos sobrepasarán a las infecciones como el principal problema de la mortalidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que con intervenciones adecuadas, se podría prevenir alrededor de un tercio de las muertes actuales por cáncer y sin embargo, muchas de estas intervenciones permanecen inaccesibles a la población más en riesgo, especialmente a las que viven en pobreza y extrema pobreza.

Es ya costumbre el decir que existen enfermedades como el cáncer que es de ricos y que prevenirlas y detectarlas temprano, resulta imposible al Estado, por el costo que ello representa. Además, los estigmas sociales, problemas económicos, normas culturales, carencia de programas nacionales adecuados, limitan el control del cáncer. Nada más falso que eso.

Pero el cáncer no afecta ni sucede en todos lados de la misma manera. La reducción de cánceres provocados por infecciones, no es de la misma dimensión de los cánceres que crecen ligados a factores reproductivos, dieta, actividad física, hábitos y hormonas; estos no se reducen, aumentan.

Lo cierto es que en Guatemala es muy probable que el cáncer esté matando (al igual que en países en que las estadísticas que llevan son mejores) más gente que por malaria, dengue, tuberculosis, VIH y enfermedades respiratorias combinadas.

Otro elemento a considerar es que el tipo de cáncer se relaciona con el nivel socioeconómico de la persona. En clases altas, probablemente domina como en otros países muy desarrollados el del pulmón, colo-rectal, próstata; en la clase media esófago, estómago e hígado y mama y próstata y en el de bajo nivel el cervical, los asociados con infecciones.

La oportunidad de sobrevivir, también difiere para un mismo cáncer según donde se vive. Por ejemplo, en niños con leucemia, si estos viven en Canadá, tienen una probabilidad de sobrevivir de 90%. Sí viven en Guatemala, sólo del 10% y eso está relacionado con la calidad de la atención y de las capacidades económicas que tiene la familia y el sistema de salud para hacerle frente. Qué nos dice eso: personas que viven en países más prósperos y tienen acceso a mejores programas, tienen menos probabilidad de que el cáncer los mate. Por ejemplo, el cáncer de mama, es muy probable que de cada dos mujeres que lo padecen, una muera en nuestro país. En países con mejores ingresos, de cada diez casos, siete se salvan y en parte eso es debido, a que cuando se diagnostica es en etapas más tempranas de su desarrollo. En cambio en los países pobres, llegan a los servicios médicos con la enfermedad muy avanzada.

Pero el dinero no lo explica todo. Por ejemplo, en países como Francia, Estados Unidos, España, a pesar de que menos mujeres mueren por cáncer de mama, la incidencia o sea el número de casos de cáncer, aumenta año con año más que en los pobres y en Japón y Corea por ejemplo, la mortalidad de este tipo de cáncer pese a sus programas no se reduce. Entender el porqué de estas diferencias, ayudaría a mejorar programas de prevención y detección de casos.

Otros factores que afectan el aparecimiento del cáncer deben buscarse: la mayoría de muertes por cáncer en poblaciones de países con altos ingresos, ocurre en población vieja que es la que está aumentando, pero en poblaciones y países intermedios por su nivel socioeconómico y en los más pobres, los cánceres están aumentando en la población adulta trabajadora. Por ejemplo, dos tercios de los cánceres de mama en países pobres, ocurren en mujeres por debajo de los 55 años, en países con altos ingresos en sólo un tercio a esas edades.

Los pasos del programa de atención del cáncer, deben ser claramente atendidos y entendidos todos: Prevención, detección temprana de casos, tratamiento de casos y rehabilitación, vigilancia y seguimiento del comportamiento del cáncer.

Al igual que los servicios para el tratamiento: Cirugía, patología, terapia radioactiva, terapia con drogas, cuidados paliativos y servicios de soporte al individuo y la familia.

Hay un principio básico en el manejo de los cánceres o al menos en la mayoría de ellos: entre más tarde se detecta un caso, se haga un diagnóstico, peor será el resultado para el paciente, más costoso el tratamiento y la recuperación menos saludable y ello representará mucho más costos económicos y de salud mental y emocional para la familia.

CAUSAS DE DISPARIDADES

Inversión estatal en programas preventivos, detección y curación, pobreza en educación en salud, creencias culturales sobre salud comportamientos y hábitos de vida (tabaco, polución) son algunos factores que pueden explicar parte de las disparidades de incidencia de cáncer entre poblaciones pobres y ricas. Eso no es todo. En Guatemala, cada vez es más la gente que pasa a residir a áreas urbanas, con infraestructura de salud limitada para las necesidades que tienen y en ambientes insalubres, en donde hay más polución y otros factores de riesgo ambientales.

Es entonces evidente que dentro del país, existen disparidades geográficas, sanitarias, ambientales, institucionales, culturales, tanto para la prevención, como para la detección, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación y en eso, la peor condición la poseen las áreas rurales e indígenas y las que viven en áreas marginales de las ciudades.

Pero existe otro factor que afecta, en general, el aparecimiento y manejo de los cánceres; el MSPAS no cubre los tratamientos de cáncer y sus programas preventivos y de detección de casos son muy deficientes.

Por todas esas razones, es muy probable que la mayoría de mujeres de los grupos de mayor riesgo, sean detectadas en estado IV (metastásico) sin que puedan ser tratadas o lo sean solo parcialmente.

QUÉ SE DEBE HACER
El enfoque de un manejo adecuado del cáncer, se debe realizar pensando en: Prevención-reducción de riesgos, detección y diagnósticos tempranos y disminución de efectos no deseables y complicaciones. A nivel nacional se necesita implementar una serie de programas nacionales para controlar:
· Su incidencia y prevalencia: su evolución, manifestaciones, controles y localización.

· Conocimientos sobre lo que se conoce y se aplica en prevención y tratamiento y accesibilidad a servicios.

· Cambios sociopolíticos y socioculturales, que sería necesario implementar para poner en marcha programas nacionales y estrategias y para soportarlos.

Finalmente es necesario una estrategia para el desarrollo de metas y de políticas adecuadas y de persuasión a políticos, del beneficio social y económico que puede derivarse de ello.

El “cerrar la brecha entre lo que conocemos y hacemos” consiste en un trabajo de descubrir/entregar.

· Descubrir: detección temprana y prevención. Se ha estimado que el 30% de las muertes por cáncer, podrían prevenirse trabajando sobre muchos de los factores que señalamos en el artículo https://lahora.gt/se-puede-producir/.

· Entregar: servicios de detección temprana de casos y acceso a sus tratamientos y lo más importante para el Estado, salvar vidas y disminuir años perdidos por enfermedad, que es un retorno a la inversión mucho más rentable que tratar casos avanzados.

Pero para lograr una buena prevención, el Gobierno necesita invertir más per cápita en salud y mejorar la eficiencia y efectividad de su uso.

EL TAMIZAJE EN DETECCIÓN TEMPRANA

En mujeres entre 50 y 75 años, la mamografía es lo único que se puede ofertar, lo que significa que sí detectó, debo curar y para eso, el país no está preparado. La mamografía que es el instrumento ideal, sirve para detectarlo en estados incipientes, pero es costoso y no existe la infraestructura de servicios en la actualidad, para montarlo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que con intervenciones adecuadas, se podría prevenir alrededor de un tercio de las muertes actuales por cáncer y sin embargo, muchas de estas intervenciones permanecen inaccesibles a la población más en riesgo, especialmente a las que viven en pobreza y extrema pobreza.

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