Jorge Morales Toj
jorgemoralestoj@gmail.com
El 10 de diciembre se cumplieron setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de la Naciones Unidas. El mundo tuvo que vivir dos guerras mundiales, con todas las consecuencias que dichas guerras dejaron a la humanidad.
Los derechos humanos según Naciones Unidas, son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Los derechos humanos son universales y no discriminatorios.
Un aspecto relevante es que, son los Estados los que asumen la obligación y el deber de respetar los derechos humanos. Respetar los derechos humanos implica que los Estados no deben de interferir en el disfrute de los derechos. Asimismo los Estados deben adoptar medidas para asegurar a sus ciudadanos el disfrute de sus derechos humanos. En el ámbito individual también existe la responsabilidad individual de respetar los derechos de los demás ciudadanos que cohabitamos en los territorios.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo uno establece: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Para el caso de nuestro país, los postulados y articulados de la Declaración deben ser de aplicación y observancia general.
La situación de los derechos humanos en Guatemala sigue siendo grave. En el informe de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos del 31 de diciembre de 2017, denominado Situación de los derechos humanos en Guatemala identifica que: “Persisten problemas estructurales como la discriminación racial, la desigualdad social, una profunda situación de pobreza y exclusión, y falta de acceso a la justicia, los cuales constituyen un obstáculo para el pleno respeto a los derechos humanos en Guatemala. Asimismo, la CIDH recibió información de manera reiterada sobre la persistencia de estructuras de poder paralelas que impiden la lucha contra la impunidad, la corrupción y el fortalecimiento del Estado de Derecho”.
El pleno goce y disfrute de los derechos humanos en Guatemala sigue siendo materia pendiente. Es importante destacar el papel que juegan las y los defensores de los derechos humanos, que desde distintos espacios de pueblos indígenas, mujeres, jóvenes, organizaciones no gubernamentales siguen luchando contra el racismo y la discriminación, asimismo, siguen defendiendo la tierra y el territorio de los pueblos indígenas.
En el marco del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, vale la pena reflexionar sobre la necesidad de visualizar los Derechos Humanos en toda su dimensión y no criminalizar ni estigmatizar a los defensores de los derechos humanos.
Los y las defensoras de los derechos humanos son puentes de paz, son mediadores de conflictos. Los y las defensoras de los derechos humanos son grandes aliados en la atención y resolución de la conflictividad social que tenemos en el país y sobre todo en la construcción de nuevos paradigmas de desarrollo.
Los derechos humanos son de todas y todos. Juntos podemos contribuir en la edificación de una Guatemala sin hambre y con justicia social.







