Marco Tulio Trejo Paiz
La Dirección General de Caminos y las Municipalidades viven arreglando las vías rurales y las de la urbe capitalina, pero más tardan en realizar ese trabajo de mantenimiento que los pesados tráileres pronto les causen deterioro.
No hace mucho tiempo algunos medios de comunicación, con base en lo que se ha dicho al respecto, hicieron ver la conveniencia de que los mencionados trastes rodantes no pasen por las calles de las ciudades, sino que transportes menos pesados como camiones y otros vehículos más o menos livianos como buses y picops, por ejemplo, descarguen en las entradas y salidas de los lugares urbanos lo que transportan.
De esa manera se evitará que no solo que se produzca la ruina de las vías citadinas, sino también que se ocasione el deterioro de las vías de referencia y se cause entorpecimiento al tránsito.
Los empresarios o propietarios de los tráileres, o bien los que los manejan, que por lo regular tienen como media cuadra de largo, deben ser obligados por los agentes de la policía de tránsito a dejar los vehículos más livianos en los lugares de acceso a la entrada y a la salida de los puntos donde no dañen las vías.
Cuesta mucho dinero a las comunas vivir reparando los daños causados por los tráileres y ya es hora, de adoptar las medidas pertinentes para poner orden en las calles asfaltadas especialmente.
En la transportación de la carga que se moviliza en los “monstruos” de muchas patas de hule, tan pesados como los politiquientos que hacen de las suyas y de las del diablo en el sombrío caserón de la 9ª. avenida.
Si es indispensable, el gobierno o las municipalidades deberán emitir sin pérdida de tiempo las disposiciones respectivas y, así, se solucionarán las irregularidades que nos estamos refiriendo.
Y, a propósito, cabe hacer referencia al hecho de que las leyes, los reglamentos y las disposiciones en general, más tardan en echarlas al vuelo que ignorarlas o incumplirlas los señores agentes de tránsito, lo cual es censurable.
A los pilotos de tráileres hay que instruirlos adecuadamente para que en las pequeñas y grandes curvas tengan el cuidado necesario para no ocasionar choques frontales o, en el mejor de los casos, simples rozones a otros automotores, como ha ocurrido, casi siempre y por lo general, en las peligrosas CURVAS.
Los lectores, ya deben de estar aburridos e impacientes por extenderme hasta el cansancio que ya estoy ocasionando, pero los comprendo y deploro que sea pertinente explicar lo que ocasionan los TRÁILERES QUE CIRCULAN DEJANDO BACHES EN LAS VÍAS, LAS QUE MUCHAS VECES NO TIENEN SINO UNA O POCAS HORAS QUE ACABAN DE SER REMOZADAS CON EL ENCARECIDO NEGRO, TAN NEGRO COMO EL ALMA DE MUCHOS CRIMINALES QUE HACEN A DIARIO DE LAS SUYAS Y DE LAS DEL… MEJOR NI MENCIONARLO…
Bueno, estimados señores, señoras, señoritas ya me están sudando hasta los sesos por las gracias y las desgracias de los trastones rodantes que ya mero miden de largo como los pequeñuelos ferrocarriles de la finada IRCA, QUE EN PAZ DESCANSE POR TODA LA ETERNIDAD, ¿VERDAD Juan Pueblo?







