Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt
Esta mañana leí un artículo publicado en el New England Journal of Medicine, una de las más respetadas publicaciones científicas de los Estados Unidos, escrito por dos médicos, los doctores Ahmad Masri y Mourad H. Senussi, que se encuentran haciendo su entrenamiento en cardiología en el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, quienes analizan el efecto que tendrá en el sistema de salud norteamericano la orden ejecutiva sobre el tema migratorio dictada por el presidente Donald Trump en cumplimiento de su promesa de campaña para restringir el acceso de musulmanes, por lo que al día de hoy ciudadanos de siete países no podrán, bajo ninguna circunstancia, ingresar al país.
Explican los galenos cuánto depende el sistema de salud del aporte de miles de médicos extranjeros que aplican al programa de residencias en Estados Unidos que requiere de las mejores calificaciones y credenciales, pero que nutre a los hospitales de excelentes profesionales que en su proceso de especialización le aportan muchísimo al país y que luego, si deciden quedarse, tienen que participar en un programa que les obliga a servir en áreas que tienen déficit de médicos y que son generalmente mal atendidas.
El caso es que 24 por ciento de los médicos que practican la profesión en Estados Unidos son graduados de escuelas de medicina del extranjero y se trata de profesionales que tienen que seguir un intenso proceso para obtener alguna de las plazas disponibles. Anualmente aplican muchos miles de médicos de todo el mundo, pero los que califican son generalmente los mejor formados y los que tienen mejores aptitudes para servir a miles de pacientes durante los largos años de residencia y de subespecialización. En otras palabras, la cuarta parte del total de médicos que atienden a los enfermos en ese país provienen del extranjero y muchos de ellos vienen de los países musulmanes, pero también hay muchos de los países latinoamericanos que han sido tratados con tanto desprecio a lo largo de la última campaña política.
Y lo que ocurre con la medicina pasa con muchas áreas de la economía norteamericana en las que la presencia de migrantes ha sido determinante para el desarrollo y crecimiento exponencial de ese país. Porque ha sido en el transcurso de toda la historia de los Estados Unidos que se ha ido generando ese enorme crisol de razas en donde se creó un modelo de oportunidades que generó lo que llaman el “sueño americano”, expresión que se refiere a esa condición en la que no hay límite para lo que alguien puede alcanzar en esa sociedad si se prepara, se esfuerza y trabaja porque las oportunidades están allí.
Evidentemente hay un profundo sesgo de racismo en las políticas migratorias que se están implementando y sus consecuencias serán graves en muchos campos. Según los médicos que escribieron el artículo, para medio año los hospitales de toda la nación tienen que recibir a los nuevos residentes que calificaron en los programas, pero muchos de ellos, que invirtieron mucho tiempo y dinero en el proceso para buscar las plazas, son originarios de países incluidos en la lista negra de la Casa Blanca.
Y como los hospitales, muchas empresas y actividades económicas perderán mucho con una política restrictiva de la migración.







