Lucrecia de Palomo
¡Lamentable! Pero era de esperarse. Muchos vericuetos fueron utilizados para tratar de mantener oculta la realidad, sin embargo no puede taparse el sol con un dedo. Tan grave es la situación que puede llegar a tipificarse como un crimen de lesa humanidad, ya que dentro de sus actos está la esclavitud, los traslados forzosos de la población, las privaciones graves de la libertad física, etc., algunas consecuencias que se producen al negar la educación a una persona y por ende a toda una sociedad. Sin educación muchas personas se vuelven esclavas y otras se ven forzadas a migrar hacia el norte o integrarse a grupos delincuenciales como fuente de empleo (léase extorsionistas, mareros o sicarios).
Durante años, casi 14, los docentes y maestros del campo, hemos expuesto y vociferado sobre las erróneas políticas educativas inconsultas impuestas y cómo muchos colectivos se han prestado para imponerlas. Hemos dicho -hasta el cansancio, cómo grupos importados han mantenido bajo un cerrojo al sistema educativo hasta llegar ellos a colocar a casi todos los ministros de Educación durante este tiempo- a la medida de sus intereses y necesidades. Cayeron en oídos sordos las denuncias. Pero esta semana, el titular del Diario La Hora del día martes fue contundente: «2.5 millones de menores fuera del sistema escolar» resume los resultados de lo que se ha venido denunciando.
Se menciona en la investigación del diario los motivos del desastre, dados por Mineduc, las causas que, según las autoridades educativas, dan origen a la calamidad; pero se silencia la verdadera: las políticas que se han impuesto y se siguen imponiendo. Las estrategias utilizadas, en su mayoría manipuladas por algunos tanques de pensamiento, asociaciones del sector privado, unas pocas universidades privadas y miembros de agencias internacionales, dieron fruto. El estribillo de «calidad educativa» ha sido su estandarte, el retroceso está a la vista.
Si son dos millones y medio los menores fuera del sistema, dentro de unos años serán el doble, pues se sigue excluyendo a la población estudiantil del sistema con medidas grotescas. Sólo con la suspensión ilegal del Magisterio se perdieron 800 mil estudiantes que en su momento abandonaron las aulas y con la cancelación de las carreras técnicas otros miles no encuentran razón para estudiar. En estos momentos hay una lucha de los educadores contra el Mineduc por los cambios que se están operando al Bachillerato por Madurez así como al Plan Fin de Semana, ambos legalmente establecidos e ilegalmente tratados por las autoridades. Estos programas se establecieron para integrar y facilitar a todos aquellos jóvenes que por razones sociales o económicas no pueden asistir al sistema ordinario. Las autoridades educativas, transgrediendo la ley y haciendo oídos sordos a las premisas de quienes viven la realidad, van a toda prisa imponiendo medidas que dejarán fuera a otros.
Poco se puede hacer ante la postura de funcionarios de Educación que abren sus puertas solo a aquellos que caminan en la línea trazada desde hace 20 años, razón por la cual ningún ministro ha cumplido con elaborar el reglamento a la Ley de Educación, no les conviene. Lo único que sí es seguro en esa Cartera, es que no importa si el Presidente es de pensamiento populista o conservador, las políticas y líneas de trabajo son las mismas, van hacia un mismo fin: educar a las élites del país y la ignorancia para el pueblo.
Lo que sí es seguro con las políticas actuales es que el crimen organizado recluta a todo un ejército de jóvenes facilitados por el propio Estado, al ser éste incapaz de brindar a la juventud opciones educativas, los deja a la deriva. El silencio de la población ha sido y es el arma más poderosa para lograr sus objetivos.







