Juan Antonio Mazariegos G.
Esta semana el sector privado organizado, representado por CACIF y FUNDESA, propuso al Gobierno de la República la integración de una mesa técnica que tenga como agenda la discusión de opciones para el incremento de los ingresos en la recaudación tributaria y la mejora en la calidad del gasto público.
Durante muchos años se han enfrentado posiciones sobre la vía para incrementar los ingresos del Estado, no es un secreto para nadie que los malos presupuestos y la corrupción han privado a múltiples gobiernos de unos recursos más que necesarios para traer desarrollo integral al País y tampoco es ajeno a la población que las vías que se proponen como solución para ese déficit son el incremento a las tasas de los impuestos existentes o el incremento de la base tributaria a través de llevar a más personas a la formalidad y en consecuencia a la contribución para con el Estado.
La actual administración de SAT, contrario a anteriores administraciones, ha utilizado medidas de coerción procesales, contempladas en la ley y las ha aplicado a quienes considera infractores tributarios, esas medidas han surtido efecto, lo que ha traído a la percepción de la opinión pública que la recaudación puede incrementarse y la brecha fiscal cerrarse por esa vía. Sin embargo y si bien es cierto, los resultados están a la vista, a largo plazo los procesos acumulados en el tiempo concluirán y no será sostenible en unos años el financiamiento de futuros presupuestos, lo cual hace imprescindible también la aplicación de medidas como las de fortalecer la cultura tributaria, preventivas y de aplicación general en toda la población, no solo en quienes ya tributan.
Si es cierto, tenemos una de las tasas impositivas más bajas de la región pero también lo es el hecho que no tributa a cabalidad o en su totalidad más de la mitad de la población. El objetivo común existe, la experiencia que vivimos con el Partido Patriota debe de servirnos de fondo para empezar a emerger como País y cumplir las leyes y pagar los impuestos que provienen de esas leyes, no hemos tenido una coyuntura parecida en mucho tiempo y esta debe de ser aprovechada.
Nos podemos pasar la vida discutiendo sobre culpables de la situación, sobre los promotores adecuados para invitar al diálogo o cuales son las mejores soluciones, sin embargo, la coyuntura no durará para siempre y lo que hoy es una oportunidad se puede transformar en un enfrentamiento o en un endurecimiento de posiciones que no terminará en nada más que en retrasar la llegada de oportunidades a quienes más lo necesitan.







