Raymond J Wennier
La palabra “assessment” en inglés, tiene que ver con números utilizados en cálculos de impuestos u otras operaciones que requieren una cifra para indicar un resultado. De nuevo, en educación, ese criterio viene del siglo pasado pero todavía es usado para calcular si un alumno ha ganado el curso en la escuela o si lo ha perdido. Es dar una cifra a un “producto” final para calificarlo de bueno o no tanto.
Otro criterio es que el “assessment” debería guiar el aprendizaje. Debería ver el “valor” de las acciones del alumno. “Assessment” debe fijarse en el auténtico crecimiento del alumno, niño o joven como ser completo; este criterio está haciendo referencia a la retroalimentación que es necesaria para lograr los dos aspectos mencionados ya.
En español partimos de dos criterios, medición y evaluación. La medición se dedica a mantener la importancia de los números para indicar éxito o fracaso o cualquier otro intermedio. La calificación es sobre un producto final y ese resultado produce un criterio de “calidad” o no, del aprendizaje. Lo anterior requiere mantener una pedagogía del siglo pasado donde el contenido de un currículo es lo más importante de “aprender” para poder decir que el resultado es bueno.
En cambio, cuando hablamos sobre “evaluación”, que es más un juicio de qué, cómo y por qué en lugar de usar una cifra, decimos que la evaluación más bien observa y guía el proceso que utilizan en el aprendizaje. La retroalimentación es inmediata, a tiempo para hacer los ajustes en tiempo real dentro del contexto. Al finalizar el proceso y la retroalimentación, se forma un juicio del rendimiento del alumno utilizando múltiples formas para hacer una serie de juicios sobre el aprendizaje del mismo.
Entre las “nuevas” teorías y estrategias educativas están las siguientes. Aprendizaje basado en 1. Proyectos. 2. Problemas. 3. Procesos. 4. Enseñanza de transferencia y no de transmisión. 5. Un movimiento de un aprendizaje de “hacer”. 6. Educación basada en la computadora, digital. 7. Un aprendizaje basado en la neurología. La lista sigue por docenas. Hay que pensar en cómo se va a evaluar cada teoría o estrategia.
La evaluación tiene que tomar en cuenta las “habilidades” para este siglo que son ampliamente conocidas; las habilidades sociales (SEL-Social Emotional Learning), los conocimientos, el comportamiento, la interacción integral del alumno con su ambiente y otras personas. Esos elementos no pueden tener asignada una cifra para indicar si hay éxito o fracaso pero que sí son importantes para la formación del alumno y su futuro.
Reflexionemos un momento y pensemos que todo lo que hacemos a diario es evaluado, un juicio de cómo estoy, qué ajustes tengo que hacer para ser y hacer mejor; notemos que no utilizamos la medición para sacar una cifra final.
Una revisión seria del currículo es necesaria para atender las diferentes formas mencionadas del aprendizaje. Los cambios exigen la creación de un currículo para este siglo. Si no se hace, mantendremos todo como en el siglo pasado cuando vamos ya pasada la primera década del actual.
Por consiguiente, la forma de evaluar y aún de medir, tiene que cambiar. La evaluación tiene que ir de acuerdo a cómo y qué se presenta en el proceso educativo para lograr el aprendizaje que requiere el mundo globalizado en el que la única estabilidad es la del cambio.







