Raúl Molina
Hace tres años, con dos colegas, Víctor Hugo Ventura y Manuel Ángel Castillo, y la colaboración de Mario René Matute, nos dirigimos a la comunidad de Ingeniería para proponer que se elaborara la Memoria de las ingenieras e ingenieros fallecidos en el período desde la declaración de la autonomía universitaria. Sugerimos que se nombrara una Comisión del Colegio de Ingenieros de Guatemala (CIG) para realizar el trabajo y el final de 2015 como fecha de finalización. Dos Juntas Directivas del CIG acogieron la iniciativa; pero aún no se ha iniciado el proyecto. Los cuatro promotores, sin embargo, tomamos la decisión de elaborar algunas biografías breves o semblanzas, para que sirvieran de modelo. Prerrequisito fundamental para presentarlas fue que una persona familiar, cercana del fallecido, la asumiera como válida. Este trabajo, que recoge los aportes al país de una ingeniera y seis ingenieros, se entregará al CIG el 30 de enero de 2016, Día del Ingeniero.
El trabajo lo iniciamos sobre profesionales de la ingeniería cercanos, contando con la colaboración de otras y otros colegas y familiares de la persona fallecida; pero pronto se amplió a otros destacados colegas. No obstante, no se trata de hacer la memoria solamente de los “destacados”, definición que es en sí misma cuestionable, sino que de incluir a la totalidad de profesionales de la ingeniería que han fallecido. Al final del período, a quienes conocimos a José Luis Terrón, exsecretario de la Facultad de Ingeniería de la Usac, nos impactó su muerte el 7 de noviembre, con la cual se ha cerrado el capítulo I de la Memoria. El principio de otro período, en 2016, nos sorprendió desde el primer día con la muerte de Héctor Centeno, también exsecretario de la Facultad de Ingeniería de la Usac y autoridad de la Universidad del Valle. También murió ese día Carlos Alonso Cóbar, menos conocido en la comunidad ingenieril, en general, aunque recordado entre sus cercanos colegas. Serán ellos quienes encabecen la parte II de la Memoria.
¿Por qué la Memoria? En la presentación decimos: “Las contribuciones de las ingenieras e ingenieros al país, en sus diversas ramas, han sido múltiples, variadas e importantes. Han dejado huellas indelebles en todo el territorio nacional y han colaborado por siglos a los esfuerzos de producción de bienes y servicios. Esta Memoria… desea presentar a la sociedad guatemalteca rasgos de esas contribuciones de ingenieras e ingenieros que fallecieron entre 1945 y 2015. Algunos profesionales de la ingeniería han pasado a desempeñar cargos públicos importantes, con base a su participación política. Sus labores serán oportunamente evaluadas por la Historia. En este documento, dicha participación aparecerá solamente como dato informativo. Nos concentraremos, más bien, en los aspectos profesionales y personales”.
Insto a colegas de la Ingeniería a asumir este proyecto como propio. En la sociedad polarizada que vivimos, urge rescatar para las nuevas generaciones la cultura del reconocimiento, para erradicar la actual cultura de la descalificación. Una sociedad tendrá mejor futuro si rememora su fructífero pasado.