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Inicio acá varios artículos, para demostrar que los Republicanos deben sacar a Trump. El Partido Republicano, que fue responsable de llevar dos veces a Donald Trump a la presidencia, debe admitir que, de continuar él como presidente, el peligro de una hecatombe planetaria es cada vez mayor y que las instituciones democráticas de EE. UU., construidas entre Republicanos y Demócratas, se acercan a su colapso. Trump padece de locura; pero no del tipo que lo aparta de la vida ordinaria, que amerita un manicomio, sino la locura derivada de su gran egolatría, que lo lleva a vivir en una dimensión distinta, en la cual, aunque no se pierde la noción del bien y del mal, con toda soberbia, opta por el mal. 

En su ambición de dividendos políticos y económicos para él y su familia, Trump “juega a la guerra” contra Irán, rompiendo con frecuencia las treguas alcanzadas. La ruda explicación de este comportamiento es el beneficio económico que la incertidumbre le permite a la familia de Trump y a sus allegados. Los precios del petróleo, y con este el precio de todos los productos derivados del petróleo, y del transporte mundial, oscilan de la noche a la mañana, tanto con “acuerdos” como con su rompimiento, no para generar beneficios al país, sino para enriquecer obscenamente a su familia, seres cercanos y a él mismo. Entre sus allegados se encuentran los israelitas dueños de gran parte de la banca estadounidense. Es una guerra que muestra a Trump dominado por la codicia familiar, por un lado, y, por el otro, el odio sionista contra Irán.

El Partido Republicano se ha inclinado por el oportunismo. No importan los daños que Trump produzca, lo importante para los Republicanos es aumentar su poder político y aprovecharse de las nuevas oportunidades de negocios. Entienden que la dictadura de Trump no durará mucho; pero, en este lapso, esperan hacerse mucho más ricos y aprovecharse de prebendas. Creen que Trump se robará las elecciones de medio período del Congreso y las elecciones presidenciales, pese a que su popularidad ha caído a menos del treinta por ciento. Intentan ya quitar el voto a quienes no apoyan el “supremacismo” y hacer otros fraudes; pero tendrán que recurrir a los servicios de Musk y Bezos para alterar los resultados con fraude electrónico. Pueden ganar de esa manera; pero con una oposición creciente y firme que solamente podrán enfrentar con brutal represión. Eso producirá el desplome de Trump y de los Republicanos. 

Esta caída debiese ser acelerada, porque los abusos del zar gringo generan más oposición, como ha ocurrido durante el Torneo Mundial de Fútbol, en donde ha intervenido en las reglas de “juego limpio” de la FIFA –primero con el tratamiento de la delegación iraní, molestias a otras delegaciones y eliminación de tarjeta roja para un jugador estadounidense– y ha instado a sus matones en ICE-Gestapo, a seguir con sus tropelías y represión –la presidenta Sheinbaum ha protestado enérgicamente el asesinato de una persona mexicana por un empoderado agente–. Trump seguirá en su demente mundo de mentiras, a menos que los Republicanos decidan recuperar su voz.

Raul Molina Mejía

rmolina20@hotmail.com

Nació el 20/02/43. Decano de Ingeniería y Rector en funciones de USAC. Cofundador de la Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca (RUOG) en 1982. Candidato a alcalde de la capital en 1999. Profesor universitario en Nueva York y la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Directivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG).

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