Pedro Pablo Marroquín Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt
@ppmp82

La radiografía del país es conocida para quienes se mantienen medianamente informados y al tanto del acontecer nacional y ante eso, la pregunta del titular que repito: ¿Nos sobrarán los motivos para unirnos alrededor de cuestiones que logren cambios estructurales al sistema o dejaremos que el miedo, las represalias o incluso el aspecto social, terminen siendo las excusas con las que abandonemos el esfuerzo?

Por donde uno voltee a ver, en el sector público, hay nichos de enorme corrupción que son muy bien explotados por la mayoría de funcionarios y sus socios particulares y ello se traduce en un deficiente funcionamiento del Estado en favor del ciudadano, pero muy eficiente para quienes andan tras el dinero de la gente.

La situación del país se asemeja a aquellas de la vida cuando uno se da cuenta con son muchos los cambios que se necesitan y es fácil marearse ante todo lo que viene. Pero en esos casos siempre es recomendable fijar la meta inicial en objetivos realizables que luego nos permitan hacer otros ajustes para seguir completando la necesaria tarea.

Si los ciudadanos nos centramos en batallar por la elección por nombres y no por listados para elegir diputados en 2023, reforma que debemos impulsar con fuerza en estos meses que quedan del año, podremos sentir que en unos años los cambios desde el Congreso se pueden dar de manera sostenida si al menos logramos meter 81 diputados comprometidos con la causa, hartos de la realidad pero más ilusionados con el futuro.

Debemos centrar todas nuestras baterías en la futura elección de Fiscal General porque estamos viendo y viviendo los costos de la impunidad y si Consuelo Porras ha sido una fiel garante, la elección del nuevo jefe del Ministerio Público (MP) se vuelve crucial porque Alejandro Giammattei, el exjefe del Centro de Gobierno y su séquito se han hartado demasiados tamales de corrupción.

Giammattei no nombrará Fiscal bueno si no siente la presión de una buena cantidad de guatemaltecos al respecto. Un buen fiscal haría que en Guatemala pase lo de Perú, es decir, que los fiscales que han obstruido las investigaciones, enfrenten la justicia. En otras palabras, Giammattei tiene complicado reelegir a Porras pero ha asumido el compromiso que la protegerá con los dientes y eso implica nombrar un fiscal que se preste más que Porras y que consuele a quien hoy da Consuelo a la corrupción.

Un MP represor y una justicia secuestrada en la que los buenos jueces se la ven a palitos (como los buenos fiscales), no solo es la receta del fracaso para un país entero si no que es el mecanismo por medio del cual atraemos más inversionistas piratas que serios capitales deseosos de venir a trabajar a un país que tienen tanto que ofrecerles.

Todo el sistema de compras y adjudicaciones y sus mecanismos de rendición son claves si de verdad deseamos que el dinero del presupuesto sirva para algo más que pactos políticos y votos en el Congreso.

En Guatemala, los actores que estamos buscando los cambios, necesitamos tener esa mentalidad de algunos ingenieros, decía un profesor de INCAE, quien citaba un ejemplo claro para evidenciar que lo perfecto a veces es enemigo de la acción. Decía el Profesor, que para que las cosas cambien a veces debemos abrir la mente: “¿Respira? Sí. ¿Tiene Nariz? No. Bueno no es lo ideal pero nos sirve por ahora para lo que deseamos”, nos decía el catedrático.

Y así estamos en Guatemala y en este proceso de construcción. Es necesario meter técnicos, estructurar, planear y demás, pero debemos encontrar la línea porque muchas veces eso ha sido la excusa para no terminar haciendo nada y quedarnos haciendo planes de los planes para buscar ejecutar los planes.

El narcotráfico (aunque digan que ya van 100 días sin vuelos) cada día gana más fuerza y busca meterse en el corazón de la sociedad, la corrupción va en aumento porque tiene quien les hace Porras y da Consuelo y los radicalismos nos quieren obligar a seguir su narrativa.

Ojalá nos ganen los motivos y eliminemos las excusas.

Pedro Pablo Marroquín

pmarroquin@lahora.gt

Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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