Pedro Pablo Marroquín

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Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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Pedro Pablo Marroquín Pérez
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@ppmp82

Hoy, el New York Times publicó en su versión en inglés y en español parte de la declaración de una persona que habría conocido del acercamiento de ciudadanos rusos con el presidente Alejandro Giammattei. Lea aquí la nota de La Hora al respecto.

La declaración del testigo se da el 23 de junio y el Presidente se reúne con Consuelo Porras 7 días después. Al salir de esa reunión, la Fiscal General se va a instalar a la Fiscalía Especial Contra la Impunidad a buscar lo que le había pedido su “amigo”.

Tras semanas de búsqueda no encontraron porque los Fiscales fueron acuciosos para mantener la cadena de custodia de las pruebas, pero la intención de Porras era clara y real: tenía que salvar a quien le estaba ofreciendo la reelección a cambio de impunidad.

En algún momento, Giammattei tuvo que recibir la mala noticia de que no habían encontrado nada, eso los puso en apuros y tenían que recurrir a la bomba nuclear: destituir a Juan Francisco Sandoval de la FECI para intentar que los indicios nunca llegaran a comprometer a Alejandro Giammattei.

Solo así se explica la decisión que le costó a Porras su confianza con Estados Unidos y los guatemaltecos deben entender que para ocultar negocios como este, es que Daniel Ortega y Nicolás Maduro han instrumentalizado sus Ministerios Públicos.

Porras intentó obstruir la justicia y por eso es que ya no hay espacio para que ella puede seguir dirigiendo el ente investigador. ¿Se sienten cómodos, los líderes de las Cámaras Empresariales, con una Fiscal que en lugar de buscar justicia opere para que haya impunidad?

Indígenas, ciudadanos y empresarios deseosos de construir en este país entendemos que para poder cerrar brechas y lograr plenas certezas, necesitamos actuar al tenor de la ley. Deben existir funcionarios comprometidos en cumplir la ley, no violarla y si todos jugamos bajo las mismas reglas, generar más y mejores oportunidades es factible.

Pero si dirigiendo el País y el MP tenemos gente que se asocia para sembrar impunidad, para amedrentar fiscales, para acordar negocios que van a ser protegidos desde quien los debe investigar, no tenemos futuro sostenible y por eso es que la renuncia de Consuelo Porras debe ser el primer mínimo sobre el que debemos empezar la nueva ruta.

Debe ser el comienzo, pero no el fin último porque articular alrededor de ese punto de partida nos debe poder permitir trabajar en los otros ajustes que necesita el sistema, no podemos seguir con el mismo sistema de compras y adjudicaciones de obras, eligiendo diputados en listados y con la elección de magistrados bajo en mecanismos que favorece el secuestro de la justicia.

Llegó el momento de romper filas porque quienes se preocupan por su visa y su relación con Estados Unidos quedarán en evidencia si siguen sosteniendo a Consuelo Porras. Un comunicado basta para que quede claro que ya no están con ella y eso allane el camino para sentarnos en una mesa en la que domine la sensatez y el amor al país, para empezar a ser los arquitectos e ingenieros de nuestro propio futuro, un futuro mejor.

El país a la deriva (como vemos con el COVID y con lo que pasó ayer en el Congreso) y no podemos dejar que un puñado de sinvergüenzas nos lleven al despeñadero por su desmedido afán de hacer negocios y escandalosos trinquetes.

Que no sorprenda que tras esta bomba, Giammattei le reclamará a Porras y le dará la instrucción de sacar la orden de captura a Sandoval, pero ya no pueden tapar el sol con un dedo.

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