Marco Tulio Trejo

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Soy periodista, comunicador social y un soñador creador de opinión pública, para hacer conciencia que permita mejorar los problemas sociales, económicos y políticos que nos aquejan y nos mantienen inmersos en una sociedad con pocas oportunidades de vida para las nuevas generaciones. Estoy convencido de la importancia que tiene la prensa, en el fortalecimiento de la democracia, para coadyuvar a la consolidación de un Estado de Derecho con una certeza jurídica y el lema de mi señor padre siempre fue: “la pluma no se vende, ni se alquila”.

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Marco Trejo

“Espero que no vuelva a poner los pies aquí en la Hemeroteca”, fueron las últimas palabras que escuchó de las autoridades del Ministerio de Cultura y Deportes, la exdirectora de la Hemeroteca Nacional, María Eugenia Gordillo, quién fue blanco de una reacción hepática del ministro de la cartera, Felipe Aguilar, quien, en vez de despedirla, con un digno homenaje, prefirió ser un patán con una mujer que siempre ha dejado su huella en beneficio de la cultura y el arte guatemalteco.

Al conocer el despido visité las instalaciones de la Hemeroteca, con su olor a tinta y papel, en donde uno de los trabajadores me comentó con la voz entrecortada: “esa señorita que vino de Recursos Humanos del Ministerio, le trajo supuestamente un mensaje a la exdirectora y le dijo de una manera prepotente que “esperaba que no volviera a poner un pie en las instalaciones”. Eso no se hace, doña María Eugenia no se merecía que se le faltara el respeto.

Y todos se preguntarán ¿Pero por qué se dio la reacción hepática?, pues todo porque un día antes la Embajada de México, con apoyo de la Hemeroteca Nacional, dieran un homenaje a varios medios de comunicación y periodistas, por su lucha contra la corrupción, lo cual es de todos conocido y exactamente eso fue lo que hizo explotar al flamante ministro de Cultura y Deportes, Felipe Aguilar quien vio con malos ojos la deferencia hacia los comunicadores.

Y por cierto me cuentan que el funcionario Aguilar se presenta como “periodista”, con sus posibles clientes en su agencia de comunicación, porque eso le da “status quo”, ante la gente.

La funcionaria de Recursos Humanos llegó acompañada de varios auditores, con una cara de pocos amigos, levantaron actas y demostraron la educación que ostentan, eso no se hace así, reiteró el empleado estatal, porque teníamos preparada una despedida, para una persona que aportó toda su vida a la Nación. ¡Ya sabíamos que se retiraba!, recalca el empleado estatal.

Aunque María Eugenia Gordillo no quiso hablar sobre los pormenores de su abrupta salida, como una dama se limitó a decir que no era la manera que esperaba, pero que efectivamente ella había buscado su retiro voluntario: “soy una mujer de 83 años que busco tener una jubilación digna y lo hice de común acuerdo con el viceministro y esa es la realidad de todo esto”.

Es indudable que los funcionarios públicos, quienes se han convertido en los nuevos “Piratas de la Democracia”, se han mareado en las olas del océano llamado Guatemala, pero no se dan cuenta de que sus acciones, buenas o malas, estarán archivadas en la Hemeroteca Nacional, una institución que guarda la historia de este país, donde miles o millones de personas pueden revisar lo que ha acontecido en el paso de los años.

Pero lo importante en esta vida, es dejar un legado para las futuras generaciones y por lo visto la administración del ministro Aguilar, no se ha destacado por dejar los mejores recuerdos, todas las decisiones que toma o lo que hace, siempre van acompañadas de reacciones hepáticas, porque es una persona intolerante, que vive “embriagado” por el puesto que ostenta, pero no se ha dado cuenta que solamente le quedan dos años en el cargo y luego volverá a la llanura para seguir su camino y será en ese momento que va sufrir de la resaca moral.

Aguilar tuvo que dar marcha atrás con la compra de un cuadro que compró, con dinero de impuestos, por Q1.3 millones o bien por pretender gastarse más de Q60 millones, en una celebración que no significaba nada en ese momento. El ministro no tuvo la visión de ver que ese dinero podía servir para atender la emergencia nacional del Covid-19.

Creo que sería importante, en estos tiempos, donde las sociedades velan por los Derechos Humanos de las personas de la tercera edad, que la Procuraduría del Adulto Mayor, se apersonara a ver cómo fue tratada la señora Gordillo, una funcionaria que sí dejó un legado a la cultura y el arte nacional.

Espero que instituciones como la Procuraduría de los Derechos Humanos también velen porque le paguen, sus prestaciones a la periodista Gordillo, quien fue blanco de los arrebatos hepáticos, de un funcionario que es “ave de paso”, pero que dentro de poco dejará el cargo que ostenta por haber sido parte, del mal recordado Centro de Gobierno. Tenga cuidado señor ministro para que no se le ensucie el “cuello blanco” del “tacuche”.

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