“El coraje no es tener la fortaleza de seguir adelante; es seguir adelante cuando no tienes la fuerza.” Theodore Roosevelt
En abril de 2010, un cálido medio día de verano, en la Avenida Bolívar circulaban vehículos de todo tipo, cuando precisamente frente al edificio en el que se encontraba ubicado lo que fue el Primer Cuerpo de la Policía Nacional, asaltaron con lujo de fuerza el bus urbano 40R, desviándolo a un costado del Trébol, atacaron a todos los usuarios, y ahí mismo frente a todos los que estaban siendo vilipendiados, asesinaron a mi hermano el Arquitecto Juan Francisco Monterroso Velásquez, quien dejó en la orfandad a mis dos sobrinas quienes hoy son unas jóvenes profesionales, sin que el Ministerio Público de ese entonces, ni más adelante, hiciera nada para averiguar la verdad, menos persiguieron a los delincuentes, con esta omisión transgredieron la Constitución, porque nos dejaron sin respuesta alguna por su parte, en una verdadera dejación de funciones, porque a los pocos meses desestimaron el caso por falta de evidencias de lo sucedido, cuando siempre estuvieron ahí, pero dejaron escapar a uno de los responsables, porque el otro falleció a los minutos del hecho criminal, en la Avenida Bolívar, nos devolvieron sus pertenencias, con la excusa de que no había nada que investigar, cuando había mucho, pero no existió voluntad, han pasado ya más de 17 años y todo sigue igual.
Todo sigue igual, porque después de tanto tiempo, en el mismo exacto tramo, siguen subiendo a las unidades que por ese lugar transitan grupos de delincuentes, y como si no hubieran pasado los años, se revive ese momento, porque con la más grande impunidad, fuertemente armados a plena luz del día, asaltan a su sabor y antojo a los pasajeros que se trasladan de un lugar a otro, ahí continúa como testigo silencioso el mismo viejo edificio remodelado, para dar una imagen más moderna y remozada, pero en el fondo, es la misma estación frente a la que cual muda espectadora de la impunidad, los delincuentes hacen de las suyas, ya que constantemente abordan en grupos las unidades de transporte, atacando con lujo de fuerza y asaltando a los usuarios que a mediodía como es la hora habitual en la que regularmente actúan, bajo el manto de la impunidad que los cubre a ellos y a sus antecesores, cometen sus fechorías, dejando a las personas honestas y honradas que se transportan en la ruta Express Mixco Reforma Obelisco, que suple a la 40R, a sus hogares o a sus lugares de trabajo, sin sus bienes, golpeadas asustadas y abrumadas, porque se encuentran en total estado de indefensión.
Desde que en el tramo que cubría la ruta 40R mataron a mi hermano así como a otros ciudadanos, han pasado por la Presidencia de la República incluyendo a Álvaro Colom, y el actual Presidente Bernardo Arévalo, seis ciudadanos que han ofrecido terminar con la delincuencia y el crimen organizado, así también han ejercido el cargo de Ministro de Gobernación 12 personas ¿Qué ha cambiado en la Avenida Bolívar y 40 calle de la zona 3? Nada señores porque, inusitadamente este lugar sigue siendo el centro de abordaje de los delincuentes que burlándose de las autoridades y ciudadanos siguen delinquiendo como si las fuerzas de seguridad no existieran, siendo ellos los dueños de la calle, a falta de autoridad que los combata.
¿Cómo se puede sentir Juan Pueblo que tiene a la SAT hasta en la sopa, cobrando impuestos, imponiendo sanciones, cobrándolas también, interpretando las leyes tributarias con un absoluto criterio profisco, mientras lo que le queda en el bolsillo va a parar a manos de los delincuentes?
La dejadez de funciones de parte del Estado es notoria y evidente, incumpliendo el artículo 2 de la Constitución, porque no nos ha garantizado a vida, la libertad, la justicia, la seguridad, ni la paz, porque no solamente no han atacado la delincuencia, tampoco el crimen, y no han sido capaces de prevenirlos, como lo debieron hacer.
Cuando las instituciones no funcionan, la sociedad se siente en su conjunto abandonada por quienes juraron protegerla, siendo los funcionarios los mismos de siempre, nada puede cambiar porque se auto reciclan, mientras disfrutan de las mieles del poder, gracias a quienes los nombran.







