Dedicado a la memoria de las víctimas estudiantiles por la represión autoritaria y a los estudiantes, catedráticos y profesionales de la digna resistencia universitaria de la Universidad de San Carlos (Usac) que están luchando contra el descarado fraude en la elección de rector 2026, cometido por los usurpadores y corruptos que mantienen secuestrada la Usac.
Fue la insurrección de la juventud estudiosa guatemalteca más importante del Siglo XX, ocurrió en marzo y abril de 1962 durante la dictadura militar del general Miguel Ydígoras Fuentes, ocho años después de la invasión mercenaria armada en 1954 que derrocó al Gobierno revolucionario, constitucional y democrático del coronel Jacobo Árbenz Guzmán, que fue organizada, dirigida y financiada por el imperialismo estadounidense.
Esa rebelión estudiantil fue encabezada por las dos organizaciones estudiantiles históricas, la centenaria Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) y el Frente Unido del Estudiantado Guatemalteco Organizado (FUEGO) que representaba a los estudiantes de secundaria. Se caracterizó por ser una lucha preinsurreccional que se anticipó seis años a las rebeliones del mayo francés de 1968 y a la lucha universitaria de México en el mismo año.
Sobre el significado de las jornadas de lucha estudiantil y popular de marzo y abril de 1962 en Guatemala, el líder nacional revolucionario Manuel Colom Argueta, ejecutado extrajudicialmente el 22 de marzo de 1979 por esbirros de la dictadura militar del general Romeo Lucas García, escribió, cito: “ Marzo y abril podríamos decir que es (junto con las gestas cívicas de la caída de Jorge Ubico y de Federico Ponce Vaides y las gestas populares del Movimiento Unionista de 1920), una reacción popular contra sistemas, modalidades o situaciones estructurales represivas. Pero también, esta etapa histórica que estamos analizando sirvió de experimento y de motivación para que se perfeccionara a través de organizaciones paramilitares y metodologías represivas originadas en el fascismo, la modalidad de represión punitiva-preventiva para evitar el desarrollo de las fuerzas populares”.
Continúa afirmando: “El estudiantado jugó un papel importante, podríamos decir casi decisivo. Fue el movimiento instigador, creativo, catalizador incluso de diversas corrientes, aun cuando no se tenía la madurez política para entender y evitar errores fatales, como haber sido demasiado abiertos y haber aceptado participar con fuerzas que, más tarde, iban a pasar a reprimir al mismo estudiantado y a desarticular a las mismas organizaciones populares”.
Concluye diciendo: Las jornadas de marzo y abril, en parte como testimonio de una época que a mí me tocó vivir, y en parte como un intento de interpretación, que es muy difícil cuando se está viviendo la etapa, pero que puede ayudarlos a ustedes, en un país donde no se escribe la historia por el carácter del sistema político en que vivimos, en donde la historia no se divulga y no hay oportunidad de que los medios de comunicación informen con objetividad la realidad de hechos que todavía están condicionando el presente de nuestro país”. (Fuente: 50 años jornadas de marzo y abril de 1962. Editorial Universitaria. 2012.)
Con relación a la lucha universitaria de mayo del 68 en París, no se limitó a una revuelta académica surgida en la Universidad de La Sorbona, significó una ruptura cultural y social que cuestionó la jerarquía de la sociedad tradicional francesa. Su legado transformó la moralidad, los derechos civiles y las relaciones sociales en Occidente. Los estudiantes cuestionaron al autoritarismo, la estructura rígida de las universidades y del Estado personificado por el general Charles de Gaulle, exigiendo mayor libertad de expresión y participación política. Repudiaron la sociedad de consumo, criticaron al capitalismo y a un estilo de vida que, según los jóvenes, convertía a las personas en piezas de una maquinaria económica.
Sus principales consignas fueron antisistema tales como «Prohibido prohibir”, “Seamos realistas, pidamos lo imposible», buscaban implantar una nueva ética basada en la creatividad, el placer y la realización personal sobre el deber tradicional.
Lograron construir una alianza Obrero-Estudiantil, se considera que fue el mayor movimiento de masas en la historia de Francia, logrando que millones de trabajadores se unieran en una huelga general que paralizó el país.
Lograron reformas educativas, se democratizó el sistema universitario, permitiendo la creación de asambleas y representación estudiantil en los consejos de facultad. Mejoras laborales, por los Acuerdos de Grenelle, lograron un aumento del 35% en el salario mínimo y la legalización de secciones sindicales en las empresas. El movimiento impulsó causas que ganarían fuerza en los años siguientes, como el feminismo moderno, la liberación sexual, el ecologismo y los derechos de las minorías. Significó avanzar de una Francia conservadora de posguerra a una sociedad más abierta, crítica y progresista.
Mientras tanto en México, el movimiento estudiantil de 1968 fue un parteaguas en la historia mexicana. Es uno de los movimientos sociales, políticos y culturales más importantes de los últimos 58 años. Marcó el inicio del fin del Estado autoritario de partido único, represivo y antipopular, los estudiantes encabezaron un movimiento social y cultural democratizador que marcó la historia del país, representó la rebelión de una generación contra el autoritarismo del régimen de Gustavo Díaz Ordaz. Más que una protesta estudiantil, fue una exigencia masiva de libertades civiles, diálogo democrático y el fin de la represión policíaca, simbolizada por la masacre de estudiantes el 2 de octubre de 1968 en la plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco.







