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Desde la época independentista, la Historia de Guatemala nos presenta un cuadro sumamente negativo en cuanto a la formación educativa de la población; el influjo por no decir la imposición del sector económicamente pudiente respecto a la formación de la población ha sido hasta hoy, para la satisfacción del sistema económico productivo imperante.

Es cierto que la cuestión de fondo es sencilla de expresar, pero difícil de realizarla, ello ha sido porque no hubo un horizonte educativo razonable, bien pensado, de largo plazo, construido para la idiosincrasia guatemalteca y que por el cambio político de cada cuatro años los nuevos encargados del Ministerio de Educación desechan las acciones buenas que haya realizado la administración anterior, es decir: borrón y cuenta nueva.

Considero que sí es posible modificar con inteligencia la formación de futuros docentes con estrategias pedagógicas y didácticas que puedan alimentar sustancialmente la formación efectiva, que es la base para el desarrollo cognitivo de la población estudiantil.

Pedagogía crítica en todos los ámbitos educativos ¿o aceptar que las asignaturas y exámenes sean de tal facilidad como la opción múltiple, la educación sociocrítica o la formación de empleados sumisos?  Dado que nuestro país es de culturas diversas, es necesario que los planes, programas y mallas curriculares del Ministerio de Educación resulten confiables y útiles para la sociedad.

Estos resultados deben ser asumidos como proyecto de Estado realizable durante los próximos veinte a treinta años, por supuesto con sus revisiones y ajustes durante ese tiempo, pactados de forma que los futuros gobiernos sigan ese horizonte educativo.

La forma de principiar a realizarlos puede ser: la conformación de Congresos pedagógicos regionales; cada seis meses la retroalimentación profesional con especialistas pedagógicos, didácticos y técnicos en los ramos docentes y administrativos; de seguro que hay más, no pretendo ser exhaustivo, sólo manifiesto algunas posibilidades que serían de beneficio a la sociedad y en especial a la población estudiantil futura. El reto está planteado, o se le entra con ganas de hacer Patria o de lo contrario, seguiremos comentando anécdotas y respondiendo preguntas baladíes. La población espera que los proyectos educativos sean para un largo plazo, asunto de Estado y no de “borrón y cuenta nueva” 

Y dentro de este marco educativo, debe dársele la importancia debida a la educación técnica, eso quiere decir: visitar los centros educativos técnicos, conocerlos y como gobierno, tratar o solucionar sus necesidades relacionadas con maquinaria, equipo, herramienta y por supuesto, de contratar personal idóneo para el servicio docente.

Fernando Mollinedo

mocajofer@gmail.com

Guatemalteco, Maestro de educación primaria, Profesor de segunda enseñanza, Periodista miembro de la Asociación de Periodistas de Guatemala, realizó estudios de leyes en la Universidad de San Carlos de Guatemala y de Historia en la Universidad Francisco Marroquín; columnista de Diario La Hora durante 26 años, aborda en sus temas aspectos históricos, educativos y de seguridad ciudadana. Su trabajo se distingue por manejar la palabra sencilla y coloquial, dando al lector la oportunidad de comprender de modo sencillo el universo que nos rodea. Analiza los difíciles problemas del país, con un criterio otorgado por su larga trayectoria.

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