Hace casi tres años, en octubre de 2023, al igual que ahora, hubo una serie de bloqueos que prácticamente paralizaron a todo el país exigiendo que se respetaran los resultados electorales, así como la renuncia de personeros del MP. Hoy, los bloqueos son exigiendo al presidente acciones por el alza del combustible.
Tal como lo hice en mis columnas de octubre de 2023, sostengo que exigir un derecho vedándole a otra persona su derecho de movilizarse para ir a trabajar, a estudiar o a realizar cualquier actividad que quiera hacer, no es lo correcto. Benito Juárez lo resumió de esta forma: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Los bloqueos de 2023 obviamente fueron respaldados por el ahora presidente, Bernardo Arévalo, quien dijo en su momento que “…dentro de las protestas pacíficas se han dado situaciones de bloqueo a la movilidad que han causado molestias y descontento en algunos sectores de la población”, minimizando así el grave impacto que tienen los bloqueos para la gran mayoría de la población, no para “algunos sectores” como él mismo dijo. La doble moral de Arévalo se evidencia con el cambio de discurso ahora que es presidente y que los bloqueos se dan en contra de su gestión, no a su favor, como ocurrió en 2023.
Otros miembros de su partido Semilla, y también de su facción disidente, Raíces, como ministros y diputados, también se declararon a favor de los bloqueos en 2023 y hoy están en contra, argumentando que los mismos son sistemáticos, como que no tuvieron el mismo patrón en 2023. Es evidente, luego de ver el nivel de organización en ambos casos, que los bloqueos tienen un mismo esquema. En algunos casos, como el de la colonia Bethania, son los mismos manifestantes.
Cuando fue diputado por Semilla, el ahora presidente Arévalo estuvo en contra de los subsidios, indicando que los mismos eran parte de la corrupción, que no resolvían el problema y que únicamente llegaban a unos pocos y que temas como los incrementos de los combustibles se deberían abordar con “soluciones integrales”. Hoy, con un subsidio ya ejecutado y un esquema de subsidio con precios tope aprobados, vemos que el discurso del Arévalo diputado adolece de coherencia con las acciones que está llevando a cabo como presidente de la nación. No se ve por ningún lado una “solución integral”, utilizando sus propias palabras, para reducir el impacto por el alza de los precios de los combustibles.
Arévalo, como el resto de los presidentes que ha tenido Guatemala, habló mucho en su campaña y ha hecho muy poco cuando ya llegó a la presidencia. Ciertamente ha demostrado una total falta de coherencia entre su discurso y sus acciones, sobre todo cuando fue diputado y también candidato.







