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Minúsculos puntos en el cielo que, conforme descienden, van develando la figura humana colgando de unas correas ancladas a una manta: los paracaidistas.

Mi padre, Daniel González Arévalo, tenía una hacienda, heredada de su padre, Daniel González Sierra, en la costa sur. En los años 80,  al igual que otros vecinos del lugar,   recibía solicitudes de la base militar de tropas paracaidistas “General Felipe Cruz” para que los  practicantes de salto pudieran descender dentro de los potreros. 

Luego de avisar lo que ocurriría, y conocer el número, preparaba una merienda para ofrecerles, sin faltar el coco, cuya agua es muy hidratante.

Alguna vez nos comentó y, emocionados, acudimos a ver a los saltadores descender y luego dirigirse a la entrada principal, algunos todavía envolviendo su paracaídas, donde les esperaba el transporte que les llevaría de regreso, previo asegurarse que estaban todos presentes.

Este 19 de agosto, Casa Ibarguen en la 7.ª avenida y 12.ª calle, zona 1  fue en esta ocasión el escenario  para recordar a los paracaidistas, los saltadores, a través de la  invitación  que hiciera   coronel Jorge Antonio Ortega Gaitán para presentar  una nueva versión del libro de su autoría “Los Paracaidistas”,

El mismo que  salió publicado en 1997 a través de la Editorial Palo de Hormigo y que recopila la historia, doctrina y el legado de las fuerzas especiales de la boina negra en el Ejército de Guatemala. En donde “ la boina negra identifica de manera tradicional a los elementos que integran las unidades de Paracaidistas Militares (pertenecientes a la Brigada de Paracaidistas), quienes forman parte de las fuerzas de despliegue rápido y valor estratégico, ingresando a la llamada «Hermandad de la Seda» tras aprobar sus cursos de salto y combate aéreo.

Durante la presentación se recordó que fueron los tenientes René Cuellar y Plinio Grazioso quienes, graduados en Fort Benning, Estados Unidos, decidieron en 1948 realizar el primer salto histórico el 20 de octubre de ese año en el Campo Marte.

El general Julio César Ruano comentó que” en diciembre de 1960 se le  ordenó al teniente de ingenieros Benedicto Lucas García, organizar un pelotón voluntario con el que se  creó la primera unidad de paracaidistas». Y el 30 de junio de 1961 se graduaron los primeros paracaidistas, a quienes se les impuso las alas de paracaidista guatemalteco. Esto se tomó como el punto de partida para lo que hoy en día es el primer batallón de paracaidistas.”

 Comentó a la vez que  para ser paracaidista se requiere ser oficial o especialista y tropa del Ejército de Guatemala que voluntariamente soliciten ser evaluados. Pasar las pruebas de ingreso, superar  las rigurosas fases de acondicionamiento físico extremo, pruebas de valor y resistencia.

Recuerdo cuando acompañé a mis padres a la Base de Paracaidistas cuando  mi hermano Juan Carlos González Muñoz tomó el curso,  mi madre, al retorno, no dejaba de hablar de las heridas en sus manos. Yo solo pensaba en lo orgulloso que se sentía al poder graduarse como paracaidista.

La primera vez que muchos  elementos del ejército saltaron también fue la primera vez que se subían a un avión, expresó, y no dejé de imaginar el tornado de emociones que vivieron.

El libro Los Paracaidistas  presenta la historia de este grupo élite del Ejército de Guatemala, desde  los antecedentes de su formación, pasando por la misma, su doctrina y mística. El aporte histórico  es invaluable, ya que recopila anécdotas, testimonios y memorias de los boinas negras, los saltadores: los paracaidistas.

Un texto a leer durante este mes  agosto  cuando  celebramos el Día del Lector, el 24  del mes; o bien cualquiera de los otros textos documentales del historiador Jorge Ortega, como:  Los Kaibiles, Los Marinos, Nuestras Guerras, Alma, ¿cuándo serás mía?, Travesuras del Deseo,  La Reina de los Calzones Rotos, Hechizos,  La fragilidad de la Paz. Los pilotos aviadores y un cuento extraviado.  Algunos más históricos que otros, pero todos muy amenos, entretenidos y de aprendizaje.

Gracias Coronel Ortega, por legarnos estos documentos históricos  y brindarnos la oportunidad de pasar una amena tarde recordando hazañas, caídas, arrastradas, pero siempre éxitos.

Edith González

hedithgonzalezm@gmail.com

Nací a mediados del siglo XX en la capital, me gradué de maestra y licenciada en educación. He trabajado en la docencia y como promotora cultural, por influencia de mi esposo me gradué de periodista. Escribo desde los años ¨90 temas de la vida diaria. Tengo 2 hijos, me gusta conocer, el pepián, la marimba, y las tradiciones de mi país.

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