Allá por la segunda mitad del siglo pasado, los graduados universitarios no eran muchos. Las familias se sentían muy honradas con contar entre sus miembros un profesional universitario. En ese entonces todos salían de la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC.
Tal era la satisfacción familiar y tan poca la forma de darse a conocer, ya que apenas circulaban pocos diarios, que se acostumbraba colocar una plaquetita en el portón o la pared del frente de la casa para anunciar al graduado.
Una práctica surgida una década antes, “como una forma de identificación, prestigio y anuncio de servicios profesionales (médicos, abogados, ingenieros) que a menudo ejercían en sus propios domicilios, especialmente en las zonas centrales y antiguas de la Ciudad de Guatemala.”
Así luego del traslado de mis padres a la que sería su última vivienda, en la puerta fue colocada una placa: Daniel González Arévalo, Médico Veterinario. Y con cierta frecuencia, personas con sus gatos, perros, conejos y otras especies animales se presentaban esperando atención médica para sus mascotas.
Mi padre tenía algunos años de haberse graduado en Argentina y luego de la compra de la casa, hizo allí un espacio para su consultorio. Poco a poco la gente del barrio fue conociendo su habilidad para tratar a los animales y saber que las consultas se realizaban tarde noche, ya que la clínica no daba para tanto; por lo que él trabajaba en otro lado durante el día.
Con el paso de los años, mi hermano Luis Ramiro González Muñoz, siguió sus pasos hasta el punto de quedarse con la clínica. Así que el portón recibió una nueva placa cuado él se graduó de médico veterinario.
Hoy recordamos que “El Día Mundial del Veterinario se celebra el último sábado de abril de cada año y su objetivo principal es reconocer y reivindicar la labor que estos profesionales desempeñan para que los animales en todo el mundo gocen de buena salud, protección, seguridad alimentaria y la puesta en marcha del comercio seguro.
Los veterinarios de todo el mundo tienen un rol fundamental dentro de cualquier sociedad. Gracias a ellos, contamos con verdaderos profesionales de la medicina capaces de atender a cualquier animal e inclusive contribuir a salvar sus vidas en situaciones extremas.
La medicina veterinaria, vista desde varios enfoques, resulta fundamental para la prevención de muchas enfermedades transmitidas por los animales y que afectan a los seres humanos.
En este sentido, estos profesionales dedican gran cantidad de su tiempo, no sólo a cuidar y proteger a los animales, sino que también trabajan arduamente para impedir contagios, infecciones y otras afecciones que podrán ser mortales para el hombre.
Los médicos veterinarios están especializados para poner en práctica una profesión que busca preservar y cuidar la vida de las distintas especies animales que habitan el planeta.
Es una profesión muy versátil y con mucha demanda en todo el mundo, que ha ido creciendo conforme las personas vamos considerando la compañía de mascotas.
Ser veterinario representa una entrega total por una profesión humanística donde el objetivo es hacer prevalecer la existencia de todas las especies del reino animal que habitan la Tierra.
Feliz día a todos los que al cuidar y proteger la vida animal, protegen y cuidan la vida humana: Los veterinarios.







