Edith González

hedithgonzalezm@gmail.com

Nací a mediados del siglo XX en la capital, me gradué de maestra y licenciada en educación. He trabajado en la docencia y como promotora cultural, por influencia de mi esposo me gradué de periodista. Escribo desde los años ¨90 temas de la vida diaria. Tengo 2 hijos, me gusta conocer, el pepián, la marimba, y las tradiciones de mi país.

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El Día Mundial de la Salud Mental brinda oportunidad para reconsiderar «La salud mental como derecho humano universal» para crear conciencia e impulsar acciones que promuevan y protejan a todas las personas como un derecho humano universal.

Incluyendo a ser protegido de riesgos para la salud mental, el derecho a una atención disponible, accesible, aceptable y de buena calidad, y el derecho a la libertad, la independencia y la inclusión en la comunidad.

Una buena salud mental es vital para nuestra salud y bienestar general, ya que si estamos enfermos, se puede ver afectada la salud física, el bienestar, y la forma de conectarse con los demás y sus medios de vida.

Las condiciones de salud mental como inseguridad, irritabilidad, neurotismo, adicciones, ansiedad, depresión producidas por las situaciones que se viven en la actualidad en Guatemala están afectando a muchas personas. Que sienten temor de salir incluso para ir a trabajar, ante los últimos acontecimientos ya que hubo personas no lograron pasar a su casa, o por lo menos no de manera regular por los bloqueos.

Otras personas temen que el río crezca o el cerro se caiga y arrase su casa y muchas más se consideran afectadas ante la corrupción que se viven en el Estado, donde los jefes involucran a los empleados quienes ante el temor de perder el sustento diario se ven obligados a realizar actos reñidos con sus valores.

Como un empleado que debe ocultar que su jefe no llegó a trabajar no por lealtad sino por temor, vive un mal estado de salud mental, porque sus acciones ante sus necesidades riñen con sus valores. Y quizás esto nos ayude a entender porque muchas comunidades ocultaban a los guerrilleros, ante las amenazas, y luego eran violentadas por el ejército. Lo mismo que podría ocurrir a la llegada del nuevo gobierno, asumiendo la corrupción de manera general en las oficinas estatales.

Y esto por supuesto que perjudica la salud mental ante realizar actos reñidos con su moral y el temor a perder el empleo. Sumado a la incertidumbre de unas autoridades que actúan al estilo de Aileen Wournos, conocida también como la mujer araña, quien mataba hombres aduciendo defensa propia. O Dennis Rader, un hombre de familia, tranquilo y trabajador, quien impulsado por el deseo de poder y control irrumpía en casas familiares torturaba y mataba a todos.

Al estilo de anécdotas que nos llevan a pensar en protegernos, proteger a nuestras familias y cuidar nuestra salud mental. Aún y cuando escuchamos recordar las jornadas de marzo de 1944 para votar al dictador del poder y nos dicen que el paso está cerrado, no hay servicio de comida a domicilio, los supermercados posiblemente cierren, también ante el temor; que muchos padres no enviaron ayer a sus hijos al colegio y están evaluando la situación para la próxima semana, que las universidades se han sumado al paro.

Así la psicosis producida por la pandemia del COVID 19 al ingreso del Presidente Giammattei al gobierno, nuevamente vuelve a apoderarse de la población guatemalteca a 69 días que deba entregar el poder de un cargo que asumió por un voto en contra a una persona que no debería ni siquiera ser candidata.

Y es aquí donde el peso de la conciencia daña la salud mental ya perforada por malos ejemplos sociales y una economía que sigue minando el patrimonio familiar. Ante esto, necesitamos encontrar un momento en el día para meditar, escuchar música, ejercitarnos y participar más con la familia, conversar con ellos para encontrar soluciones juntos y no cargar todo el peso solos.

Y COMO DECÍAN LAS ABUELAS A RESISTIR, A RESISTIR, A RESISITIR, YA LLEGARÁ EL CAMBIO Y MEJORES TIEMPOS,

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