Claudia Virginia Samayoa

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Claudia V. Samayoa
@tucurclaux

Si permitimos que acaben con los jueces y fiscales que buscan una Justicia Independiente regresaremos a esos nefastos días de la impunidad total. ¿No se recuerda, estimada lector/a?  Yo le refresco.  Y si me lee un/a joven lo que le cuento no es ficción.

Hace 32 años cuando empecé a familiarizarme con el derecho a la justicia pronta, independiente y cumplida descubrí que su violación no solo ocurría en los graves casos de violaciones de DD. HH. del conflicto. La Comisión de Esclarecimiento Histórico en su resumen sentenció que la impunidad era una raíz, una causa y una consecuencia del enfrentamiento interno.

En aquella época, mujeres pobres compartían conmigo su sufrimiento al tener que aguantar a un hombre que no pasaba la pensión alimenticia. La explicación siempre era la misma, el ‘hombre’ era amigo del juez. Una mirada cercana a los tribunales de familia y podía uno ver cómo todo se arreglaba con botellas de wiskey y sobres bajo la mesa. Si el juez condenaba al ‘hombre’ al pago de pensión alimenticia podía estar seguro de que nunca se le cobraría.

Según yo, la impunidad era cosa de los casos de violaciones de derechos humanos que llevábamos en la época. Sin embargo, lo que era un privilegio para ricos y poderosos hasta mediados del siglo XX, se convirtió durante el Conflicto Armado en la sabana para tapar a los violadores de derechos humanos y a las estructuras del crimen organizado que pagaron la guerra.  Esa ventana de democratización, abrió la puerta para que la plata se repartiera y, la práctica de cobro por sentencias o acusaciones se generalizó al extremo que no había ámbito de la Justicia que no estuviera afectada.

Por ello, el “Acuerdo sobre Fortalecimiento del Poder Civil y Funcionamiento del Ejército en una Sociedad Democrática” era de vital cumplimiento ya que incluía el fortalecimiento del Sistema de Justicia. Al trabajo de la Comisión a cargo de impulsar las reformas al Sistema le debemos entre otros, el Instituto de la Defensa Pública Penal y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses.  Empezamos a caminar y con la CICIG a correr hacia una Justicia Independiente.

Pero el 2017, un grupo de poderosos, corruptos y criminales se unieron para hacer una estrategia y regresar a ‘los buenos tiempos’ en que la impunidad los favorecía y el Sistema les servía para controlar a las personas. El resto es historia.

La impunidad es como el moho, crece si no se airea el ambiente, y lo que hoy parece solo afectar a un grupo nos afectará a todos en las cosas más pequeñas. Por eso 705 personas y 241 organizaciones firmamos un comunicado exigiendo la protección de jueces y fiscales independientes; así como pidiéndole, a USTED, que se involucre.

¿Cómo? – es lo que está en su mente.

En su comité de barrio; su consejo parroquial; su comisión de trabajo; o, su grupo de amigos reúnanse y discutan que hacer. Les propongo algo sencillo: coloquen en las puertas de sus casas, parroquias, iglesias, oficinas o bolsas letreros grandes que digan #YoApoyoLaIndependenciaJudicial y abajo una pequeña reflexión de porqué.

Organícense para acompañar a las personas desvalidas en su demanda de justicia y observen lo que es el sistema ahora y, la próxima vez que vote, piense 2 veces antes de darle el voto a un corrupto.

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