Factor Méndez

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Defensor Derechos Humanos. Catedrático. Periodista/Escritor. Estudió Derecho, Derechos Humanos y Trabajo Social en Guatemala, Honduras y Costa Rica. Catedrático San Carlos y Rafael Landívar. Fundador Centro de Investigación, Estudios y Promoción de Derechos Humanos CIEPRODH. Autor de ensayos y artículos sobre temas sociales, políticos, memoria histórica y Derechos Humanos.

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Factor Méndez Doninelli

“Marzo y abril fueron gestas populares, hechos populares, en las que el nivel de organización logró una resistencia contra un sistema antidemocrático y represivo. Pero no es un hecho aislado, forma parte de un proceso histórico social que no ha terminado aún, frente a un sistema de dominación de una minoría económica oligárquica, subordinada al capital extranjero (que es el que se ha apropiado de Guatemala), que aprendió a usar técnicamente formas fascistoides de represión para coartar el desarrollo de la organización popular por la liberación de los pueblos”.

Manuel Colom Argueta. (Tomado del libro “50 años de las jornadas de marzo y abril de 1962.” Compilador Factor Méndez. USAC/FLACSO. Guatemala, 2012.)

La histórica rebelión popular aludida por el mártir Colom Argueta en la cita anterior, sucedió en Guatemala entre marzo y abril de 1962, dirigida por jóvenes estudiantes de secundaria de establecimientos públicos y de la Universidad de San Carlos USAC, se originó a partir de una protesta estudiantil realizada el 1 marzo 1962, cuando con un nutrido grupo de estudiantes de secundaria y universitarios, salimos de la antigua Facultad de Derecho, donde ahora se localiza el Museo Universitario MUSAC para caminar hacia el Congreso de la República los escasos metros que separan ambas instituciones, el motivo era mostrar repudio por el fraude electoral cometido por el Gobierno que presidía el general Miguel Ydígoras Fuentes, que impuso diputados para integrar el Congreso Nacional que ese día instaló una nueva legislatura.

Ahí se inició la revuelta que después se extendió a otros lugares del país. A la lucha en contra del régimen militar, se sumaron amplios sectores de población, organizaciones sindicales, magisteriales, gremiales, profesionales, de mujeres y partidos políticos. Miles de pobladores se tomaron las calles y durante semanas, junto a los estudiantes, se enfrentaron a las fuerzas de seguridad, policías, ejército y grupos paramilitares. Las batallas callejeras se multiplicaron y con ellas las barricadas. El comercio, centros educativos, fábricas, trabajadores del campo y la ciudad, maestros y sindicalistas, paralizaron actividades y la huelga general se generalizó. El Gobierno reprimió y lanzó a la policía, al ejército y a paramilitares en contra de la población. Pronto hubo centenas de capturas y allanamientos, decenas de muertos y heridos, víctimas de los esbirros del régimen militar. En esos días, se vivía una situación política, social y económica complicada, el gobierno desprestigiado por varias razones: Fraude electoral, corrupción, nepotismo, crisis económica, represión e impunidad.

Para sofocar los brotes de resistencia, contener el empuje de la lucha y el descontento creciente por la corrupción del gobierno, se decretaban Estados de excepción, toques de queda, estado de sitio. Ese estilo clásico de gobernar de las dictaduras militares, se sigue imitando, incluso por Gobiernos civiles de la actualidad.

Las jornadas de marzo y abril de 1962, ocurrieron ocho años después del derrocamiento del Gobierno constitucional y democrático del Coronel Jacobo Árbenz Guzmán en 1954, provocado, dirigido y financiado por el Gobierno estadounidense, mediante una invasión armada que salió de Honduras, encabezada por oficiales militares traidores, sobornados por la Agencia Central de Inteligencia CIA. También, fueron antesala de las luchas estudiantiles pro reforma universitaria de 1968 en La Sorbona, Francia, de las sucedidas en la Universidad Autónoma de México (UNAM) que concluyó con la masacre de estudiantes en la plaza de Tlatelolco y de la lucha insurreccional en Guatemala.

En aquellos días, el contexto regional e internacional marcado por el triunfo de la Revolución cubana en 1959, el endurecimiento de la política estadounidense de guerra fría y la aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional DSN, implantada por los Estados Unidos EEUU en América Latina, fueron determinantes en las acciones pre insurreccionales ocurridas en 1962 en Guatemala.

Conmemorar el 60 aniversario de las jornadas estudiantiles y populares de marzo y abril de 1962, es un acto de lealtad a los caídos, a las víctimas de la represión gubernamental y un rescate de la memoria histórica para que las nuevas generaciones, conozcan las luchas heroicas que el pueblo guatemalteco ha impulsado, en resistencia a las dictaduras militares y contra la corrupción e impunidad.

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