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José Luis Samayoa 

Todos los que vivimos en la ciudad de Guatemala sabemos lo que es perder horas al día en el tráfico, y el desgaste que eso provoca en nuestra salud física y mental, entre otras cosas. Lo asumimos como normal, pero no lo es. Esta propuesta parte de una idea simple: gran parte de ese caos se puede ordenar sin esperar obras millonarias, usando datos reales, tecnología y organización.

La propuesta se basa en ordenar el tráfico de Guatemala mediante datos reales, algoritmos de optimización, tecnología, incentivos y control vehicular. El objetivo es reducir una parte de la congestión vehicular sin necesidad inmediata de infraestructura millonaria, mientras se prepara el camino para un sistema de transporte masivo como el metro, circuito de anillos de carreteras, etc.

El objetivo principal de este documento es poner sobre la mesa estas ideas, para abrir la mente de quienes están en el medio y quizás de las autoridades. Es mi granito de arena a este tema. Si alguna de estas ideas resulta poco funcional, y de seguro habrá sus «peros», no importa: ojalá sirva para que alguien con mejores ideas las lleve más lejos.

Índice:

  1. App de movilidad, censo total y asignación de rutas.
  2.  Sistema continuo de monitoreo aéreo con drones.
  3.  Cámaras 360 grados, con IA, ubicadas en todas las intersecciones más importantes de la capital: son el apoyo a los drones.
  4. Sensores terrestres de velocidad y flujo.
  5. Horarios escalonados por tipo de usuario.
  6. Ciclovías funcionales e incentivos a la movilidad alternativa.
  7. Fortalecimiento del transporte público existente.
  8. Eliminación del uso del vehículo particular para llevar niños al colegio.
  9. Ajuste laboral e impulso al teletrabajo.
  10. Control mecánico y seguridad vehicular.
  11. Conclusión.
  1. App de movilidad, censo total y asignación de rutas.

Se desarrolla e implementa una plataforma web y una App de primer nivel, desarrolladas específicamente para este sistema, en la que se registran aproximadamente 1,300,000 vehículos que circulan diariamente en la ciudad capital (automóviles, motocicletas, transporte escolar y transporte pesado, entre otros), así como aquellos que ingresan de forma periódica a la ciudad. El registro constituye la base del sistema de movilidad y se construye por fases, hasta alcanzar la cobertura total.

La plataforma opera de forma automática mediante algoritmos de optimización e inteligencia artificial, integrando información proveniente de cámaras fijas inteligentes, drones de monitoreo aéreo y sensores terrestres, entre otras fuentes. Esta combinación permite capturar datos reales y continuos del tráfico, procesarlos en tiempo real y utilizarlos para la planificación, asignación y ajuste dinámico de rutas. Cada conductor se registra y llena un cuestionario digital con:

  • Dónde vive y dónde trabaja: de dónde sale el carro, no el conductor. Si el carro lo usan 2 personas, la App lo sabe, ya que se preguntó en el registro del vehículo.
  • Horarios aproximados de salida y regreso.
  • Actividades usuales del día (colegio, mandados, etc.).
  • Número de ocupantes.
  • Tipo de vehículo y todo lo relacionado con el carro.
  • Condición laboral (trabajador, independiente, jubilado, etc.).
  • Flexibilidad de horario: si el conductor puede ajustar su hora de salida cuando el sistema lo requiera.

La unidad básica del sistema es el vehículo, no la persona. Cada vehículo circula con la App activa, ligada al carro y no a quien lo maneja. Esto es clave: al no rastrear personas, sino vehículos, baja la resistencia natural del chapín a sentirse vigilado.

La implementación se apoya en dos motores: una campaña publicitaria de primer nivel y un hecho innegable: el guatemalteco ya está harto del tráfico y del desgaste que le provoca. Cuando el sistema demuestre que le ahorra tiempo y estrés, la gente lo va a querer usar y probar.

Se propone una implementación por fases:

  • Fase 1: registro voluntario con incentivos.
  • Fase 2: registro obligatorio para nuevos permisos.
  • Fase 3: obligatoriedad total.

La App y la plataforma web tendrán un diseño amigable, rápido y fluido, fácil de usar para cualquier persona.

Estructura de movilidad de la APP:

  1. Con anticipación, una semana, dos días o incluso una hora antes, el usuario reserva su espacio para circular a través de la App, indicando los destinos a los que se moverá durante el día. Mientras más anticipa, mejor ruta y horario obtiene. Si deja todo para última hora, es posible que su ruta ya esté en capacidad máxima y deba esperar o ajustar su salida. Los servicios de emergencia, ambulancias, bomberos, policía y otros, quedan siempre registrados con prioridad.

Cada ruta opera con una capacidad máxima definida; al alcanzarla, el sistema deja de asignar nuevos vehículos a esa vía y los redirige a otras.

  1. A cada usuario se le asigna la ruta que debe seguir para llegar del punto A al punto B.
  2. La App le indica al piloto, en tiempo real, los cambios de ruta que conviene seguir: reasigna rutas si hay un incidente y ajusta los destinos secundarios (mandados) sobre la marcha.
  3. A quien no reserve antes de salir, la App le sugiere la mejor hora de salida y su ruta.

Nota: Con sentido común, esto es mil veces mejor que lo de hoy, donde todos salimos a ciegas a la misma hora a chocar contra el mismo tráfico.

Incentivos y reglas. Habrá incentivos reales para quienes aprendan a usar la App y sigan las instrucciones. Quien respete las rutas asignadas acumula puntos y, a fin de mes, recibe su premio (quizás gasolina gratis). Por supuesto, el sistema se acompaña de un reglamento claro.

La app:

  • No se rastrea a la persona.
  • No se vende información.
  • Uso exclusivo para movilidad.

Esto baja la resistencia de los chapines: es el carro el que está ligado a la App, no la persona. El sistema sabe cómo se mueven los vehículos por la ciudad, pero no quién va manejando ni a dónde va cada quien. Con la información recopilada a través del registro de vehículos y sus patrones de uso, el sistema construye el mapa de movilidad más completo y preciso en la historia del país, basado en datos reales y actualizados de circulación diaria. Este mapa clasifica la movilidad por zonas de origen y destino, franjas horarias, tipos de actividad y tipología de vehículo, permitiendo comprender con exactitud cómo, cuándo y por dónde se desplaza en la ciudad.

A partir de esta base de datos, el sistema procesa la información mediante algoritmos de optimización y modelos de inteligencia artificial, que analizan la capacidad real de cada ruta y su comportamiento histórico. Con ello, se asignan rutas específicas a grupos de vehículos con características similares, distribuyendo los flujos de tránsito de manera equilibrada entre las distintas vías disponibles.+

Este proceso permite evitar saturaciones, reducir cruces conflictivos y minimizar las colisiones de horarios en puntos críticos de la red vial. En lugar de que todos los vehículos converjan simultáneamente en las mismas rutas y horas, el sistema ordena la circulación de forma anticipada, manteniendo el tráfico dentro de los límites operativos de cada vía y logrando un desplazamiento más fluido, predecible y eficiente para toda la ciudad.

  1. Sistema continuo de monitoreo aéreo con drones.

Como complemento a las cámaras y sensores, en las horas pico opera una flota de drones autónomos que sobrevuela las principales calles y avenidas de cada una de las 22 zonas de la ciudad. Su ruta de vuelo es predefinida y automática, y el sistema gestiona incluso el relevo de un dron por otro cuando se agota la batería. (No se sobrevuela el aeropuerto ni sus áreas aledañas).

Cómo opera la flota:

  • Alrededor de 3 a 4 drones por zona, más uno de respaldo. Si hay más presupuesto, se agregan más.
  • Cada dron opera por turnos limitados de batería; al agotarse, baja a su estación, se carga automáticamente y otro dron toma su lugar sin interrumpir la cobertura.
  • Cada zona cuenta con su propia estación de carga y relevo.

¿Para qué sirven?

  • Monitorean el tráfico en tiempo real y detectan accidentes, saturaciones o bloqueos.
  • Envían la información directamente al sistema central, permitiendo corregir rutas antes de que un incidente se convierta en colapso.
  • Alimentan de datos a la app: a partir de lo que captan los drones, el usuario ve en el mapa el estado real del tráfico –fluidez por colores, velocidad promedio y alertas–, no las imágenes en vivo, protegiendo así la privacidad de todos.
  • Funcionan como “ojos aéreos” permanentes –una sala de control moderna que se perfecciona y aprende día a día.

Las rutas de vuelo son predefinidas y solo se ajustan bajo autorización del sistema, nunca de forma manual por un usuario.

  1. Cámaras 360 grados, con IA, ubicadas en todas las intersecciones más importantes de la capital

Son el apoyo fijo a los drones. Se instalan en postes creados para el efecto, a por lo menos 15 metros de altura, y cubren de forma permanente los cruces más críticos de la ciudad. A partir de lo que captan, la App muestra al usuario el estado del tráfico en cada intersección, no las imágenes en vivo, con el mismo criterio de privacidad del resto del sistema.

La diferencia con los drones es clara:

  • Cámaras = observación fija y continua.
  • Drones = observación móvil y adaptable.

¿Por qué a 15 metros de altura?

  • Reduce el vandalismo.
  • Amplía el campo visual.
  • Minimiza las obstrucciones por buses y camiones.

¿Por qué con IA?

  • Cuenta vehículos y detecta congestión automáticamente.
  • Analiza sola lo que necesita, sin que ningún usuario pueda manipularla.
  • Da redundancia al sistema: si un dron no está operativo, la cámara cubre esa zona; si una cámara falla, el dron la complementa.

Entre las cámaras fijas y los drones móviles, el sistema nunca queda ciego en los puntos clave de la ciudad.

  1. Sensores terrestres de velocidad y flujo

En las principales calles y avenidas de la capital, o en todas, idealmente, se instala una red de sensores terrestres para medir la velocidad real del tráfico. Es tecnología de uso común, probada y ampliamente utilizada en ciudades grandes del mundo; lo que hay que hacer es desplegarla de forma extensa y conectar sus datos a la App mediante un algoritmo que refleje el tráfico REAL de la ciudad.

Sus ventajas:

  • Alta confiabilidad: mide la velocidad real, sin depender de reportes humanos.
  • Medición continua y de alta frecuencia, alimentando datos al sistema las 24 horas.
  • El usuario no interactúa con el sensor: los cables alimentan la información y la App la entrega ya procesada.
  • Generan series históricas que permiten comparar la velocidad real por horario y por día.

Por qué son la base más sólida del sistema:

Los sensores le dan resiliencia a todo el modelo. Si fallan los drones o las cámaras, los cables siguen midiendo, y el sistema nunca queda ciego. Además, son los que hacen viable el verdadero “tráfico en tiempo real”: cruzando su información con el resto de los datos de la App, el sistema distingue algo que a simple vista se ve igual, pero es opuesto: si una calle está sin movimiento porque está vacía, o porque está totalmente congestionada.

Complementan así a cámaras y drones, cerrando el círculo de un sistema que se observa a sí mismo desde el aire, desde las intersecciones y desde el propio asfalto.

  1. Horarios escalonados por tipo de usuario

Para evitar que todos los vehículos circulen a la misma hora y así reducir la sobrecarga de la red vial, el sistema establece ventanas horarias diferenciadas por tipo de usuario y de vehículo. Esto transforma el flujo vehicular de un esquema caótico y reactivo a uno ordenado, predecible y manejable.

Las ventanas son rangos de tiempo amplios y flexibles, asignados al vehículo y no a la persona, lo que da estabilidad, aunque un mismo carro lo usen distintos conductores. Cada vehículo queda clasificado según su función principal, y el sistema le asigna automáticamente la ventana que le corresponde.

Ejemplo de esquema para la hora pico de la mañana:

  • Transporte pesado y buses extraurbanos: 4:00 – 6:00 a. m.
  • Transporte escolar y colegios: 6:00 – 7:00 a. m.
  • Trabajadores formales y actividades laborales regulares: 8:00 – 10:00 a. m.
  • Personas sin horario fijo, mandados y actividades no recurrentes: 10:00 a. m. —1:00 p. m.

Por la tarde, el esquema se repite con ajustes que dan más flexibilidad y absorben las variaciones del cierre de actividades laborales, escolares y comerciales.

La App controla de forma centralizada la asignación, notificación y validación de estos horarios. Le informa al conductor su ventana autorizada, propone ajustes cuando una ruta está comprometida y permite reprogramar dentro de los márgenes definidos, siempre según la disponibilidad real de la red. Y como siempre, hay puntos y beneficios para quien usa bien el sistema.

Así se elimina la concentración de vehículos en las mismas horas y rutas, se reducen los picos de congestión y la movilidad se vuelve un proceso ordenado y anticipado, donde cada vehículo circula dentro de un marco claro de capacidad.

Resumen: Los puntos 1 al 5 son los ojos y el cerebro del sistema.

Juntos, estos cinco componentes conforman la infraestructura de captura de datos reales de la ciudad. Entre la App de registro vehicular, los drones, las cámaras 360° con IA en las intersecciones clave y los sensores terrestres, se obtiene una visión continua, objetiva y actualizada del tráfico real.

Toda esa información se transmite de forma permanente a la plataforma central, donde los algoritmos de optimización e inteligencia artificial analizan el flujo vehicular, la capacidad de las rutas, las ventanas horarias y los patrones históricos. Con eso, el sistema genera alternativas viables y reparte el tránsito de forma equilibrada, evitando saturaciones, cruces conflictivos y choques de horario. No será perfecta, pero cada día lo será más, con la ayuda de los guatemaltecos.

En este esquema, la App es el centro operativo y el principal canal con el usuario. Su función es:

  • Mostrarle a cada quien la ruta asignada del punto A al punto B.
  • Enviar cambios de ruta en tiempo real según el estado de la red.
  • Validar las ventanas horarias de cada vehículo.
  • Recibir reportes de los usuarios que complementen la información.
  • Ofrecer incentivos por buenas prácticas de movilidad.

Si un día circulan, por ejemplo, 500,000 vehículos registrados, todos reciben instrucciones claras, dinámicas y personalizadas, basadas en el análisis del tráfico minuto a minuto y en proyecciones anticipadas. Así la ciudad pasa de un esquema reactivo y caótico a un sistema inteligente de movilidad, donde cada decisión se basa en datos reales, capacidad operativa y planificación previa.

  1. Ciclovías funcionales e incentivos a la movilidad alternativa

Como complemento al sistema integral de gestión vehicular, se impulsa una estrategia paralela de movilidad alternativa, orientada a reducir la cantidad de vehículos en circulación, especialmente en trayectos cortos y medianos. Para ello, se habilitan ciclovías funcionales y seguras en zonas con condiciones favorables, tales como las zonas 1, 2, 8, 9, 10, 13 y 14 de la capital, donde en muchos tramos el carril central puede convertirse en ciclovía. (En las partes de montaña de nuestra Guate, se pueden usar bicicletas eléctricas).

Estas ciclovías no se conciben como infraestructura simbólica o recreativa, sino como corredores reales de transporte, que conectan áreas residenciales con centros de trabajo, estudio y servicios. Su trazado prioriza continuidad, iluminación, cruces bien definidos y, algo esencial en nuestra realidad, seguridad: ciclovías vigiladas y bien iluminadas, no solo líneas pintadas en el asfalto. Sin esa condición, ningún guatemalteco va a dejar el carro por la bici, y con razón. 

Conviene ser realistas: por nuestra topografía de subidas y bajadas y por la temporada de lluvia, la movilidad alternativa rinde más en las zonas planas y en ciertos meses del año. Por eso es un complemento valioso del sistema, no su columna central. Aun así, si logra migrar aunque sea una parte de los trayectos cortos hacia la bici, la patineta o la caminata, ya alivia la presión sobre la red vial.

 

El esquema se complementa con incentivos económicos gestionados desde la App para quienes decidan dejar el vehículo en casa: descuentos, beneficios fiscales, acumulación de puntos, acceso preferencial a servicios y recompensas por buenas prácticas, fomentando un cambio gradual y voluntario de hábitos.

 

Y como visión a futuro, vale la pena imaginar el desarrollo de una carretera aérea para bicicletas y patinetas eléctricas en corredores estratégicos de alta demanda, una infraestructura elevada que separe por completo la movilidad ligera del tráfico vehicular, ganando seguridad y velocidad en las zonas más densas. En China ya existe un tramo así. No es para la primera fase, pero muestra hacia dónde puede crecer la ciudad.

  1. Fortalecimiento del transporte público existente.

No es la parte más nueva del plan, pero sí una de las más imprescindibles: sin un transporte público digno, nada de lo demás termina de funcionar.

 

Como paso previo a los sistemas de transporte masivo de gran escala, como el metro, se plantea fortalecer y modernizar el transporte público que ya existe, para ofrecer una alternativa real, confiable y digna al vehículo particular. Se trata de optimizar lo que hay, corrigiendo deficiencias históricas y elevando los estándares de operación, seguridad y eficiencia. Sus ejes:

  • Seguridad del pasajero ante todo. En nuestra real:dad, la gente no deja el carro por miedo a viajar en bus. Un servicio vigilado, seguro y digno es la condición número uno para que las personas vuelvan al transporte público.
  • Incremento y redistribución de unidades, ajustando la flota a la demanda real por zonas y horarios, para evitar saturaciones y esperas excesivas.
  • Buses modernos y supervisados, con controles operativos, mantenimiento adecuado y condiciones mínimas de comodidad.
  • Operación regulada y puntual, con horarios definidos, rutas cumplidas y supervisión constante por medios tecnológicos.
  • Conexiones eficientes entre zonas, con transbordos planificados que reduzcan tiempos muertos e integren el transporte público al esquema general de movilidad.
  • Plataforma de pago unificada, un solo medio de pago para los distintos servicios, simplificando el acceso.

Hay que ser claros: esta es una transformación de fondo, no un ajuste rápido. Cuesta tiempo, inversión y voluntad para enfrentar deficiencias históricas. Pero sin ella, la gente nunca tendrá una razón de peso para bajarse del carro.

  1. Menos carros al colegio: un sistema de buses escolares de verdad.

Una amiga, pierde cuatro horas al día llevando y trayendo a sus hijos del colegio. Cuatro horas. Multiplica eso por miles de familias haciendo lo mismo, a la misma hora, por las mismas calles, y tenés una de las mayores causas del caos de la mañana en la ciudad.

Por eso se plantea reducir de forma progresiva el uso del vehículo particular para llevar niños al colegio, sustituyéndolo por un sistema de buses escolares regulados, seguros y modernos. Lo que hoy se gasta en gasolina se paga en el bus, y encima la familia se ahorra el desgaste del carro, el estrés y, sobre todo, recupera tiempo de vida.

Pero seamos honestos sobre lo que de verdad frena esta idea: ningún papá entrega a su hijo a un bus en el que no confía, y con toda la razón. Por eso la seguridad no puede ser una promesa vaga, sino el corazón del sistema:

  • Un adulto monitor en cada bus, además del piloto.
  • Control de quién sube y quién baja en cada parada.
  • GPS en tiempo real que los papás siguen desde la App, viendo dónde va su hijo en todo momento.
  • Pilotos y monitores identificados, capacitados y supervisados.

Con esa confianza garantizada, el resto se acomoda: buses con rutas definidas, paradas establecidas, horarios puntuales y control operativo permanente, todo integrado a la app. Y buses de calidad, modernos, cómodos y dignos, no las unidades destartaladas de siempre, para que subirse a ellos sea algo bueno y no un bajón.

La tarifa se diseña justa y accesible, procurando que sea igual o incluso menor a lo que hoy cuesta el vehículo particular entre gasolina, desgaste y tiempo perdido. Así, la transición no le cuesta más a la familia: le optimiza los recursos y le devuelve horas.

  1. Ajuste de horarios laborales e impulso al teletrabajo.

Como medida complementaria para aliviar la presión sobre las calles en las horas de mayor congestión, se propone un ajuste progresivo de los horarios laborales y el impulso al teletrabajo parcial, sobre todo en sectores donde la presencia física no se necesita todos los días.

El ajuste de horarios busca correr una parte de la demanda vehicular fuera del pico tradicional, tomando como referencia flexible:

  • Entrada laboral general: 10:00 a. m.
  • Salida laboral general: 6:00 p. m.

Esto conecta directamente con las ventanas de circulación del punto 5: si la entrada general es a las 10, el trabajador circula en la franja previa, descomprimiendo la mañana sin amontonarse con el transporte escolar ni el de carga. Es un horario de referencia, no una camisa de fuerza –ciertos sectores como la industria, el comercio de apertura temprana o los servicios esenciales mantienen sus propios horarios.

En paralelo, se promueve el teletrabajo parcial para reducir viajes innecesarios, especialmente en actividades administrativas, profesionales y de servicios. Para animar a las empresas a adoptar esquemas híbridos, se plantean incentivos: beneficios fiscales, reconocimientos e incluso ventajas dentro del propio sistema de movilidad.

El objetivo no es imponer una sola forma de trabajar, sino flexibilizar la estructura laboral de la ciudad para que calce con una movilidad más eficiente y una mejor calidad de vida. Menos desplazamientos diarios significa menos carga sobre las calles y un sistema más sostenible en su conjunto. Y ojo: es parcial a propósito –ni todos los días ni para todos los puestos–, justamente para no vaciar los centros de trabajo ni desarmar la vida económica de la ciudad.

 

Un punto muy nuestro: en Guatemala el mediodía es casi un tercer pico, por la gente que sale a almorzar fuera, va a casa o hace mandados. No se trata de regular la hora de almuerzo, eso es terreno sagrado, sino de que, con más teletrabajo y horarios escalonados, ese pico del mediodía se descomprime por sí solo.

  1. Control mecánico y seguridad vehicular

Este es, para mí, uno de los puntos más subestimados de todos. Mientras todos hablamos de apps y tecnología, pocos ven una causa diaria y evitable del caos: los vehículos y buses varados por fallas mecánicas. Un solo carro descompuesto en una vía clave, a la hora pico, colapsa kilómetros de tráfico y afecta a miles de personas. Ocurre todos los días, y ningún sistema inteligente, por avanzado que sea, puede optimizar una calle que un bus varado acaba de tapar.

 

Ahora bien, seamos claros en algo, porque aquí es fácil malentender: el problema no es el carro viejo, es el carro en mal estado. Un vehículo de 25 años bien cuidado es más seguro que uno de 5 años abandonado. Por eso el criterio no es la edad, sino la condición mecánica y la seguridad:

 

  • Revisión técnica periódica para todos los vehículos, enfocada en lo que de verdad importa: frenos, dirección, llantas, luces –lo que causa varadas y accidentes.
  • Un carro con años, pero en buen estado, sigue circulando sin problema. Lo que se corrige es el riesgo real, no la antigüedad en sí.
  • Atención especial a buses y transporte pesado, porque su falla es la que más caos genera cuando quedan atravesados en plena vía.

 

Y algo esencial para que esto sea justo: quien maneja un carro viejo suele ser quien menos recursos tiene. Por eso una medida así no puede solo quitar, tiene que apoyar. Debe venir de la mano de un transporte público digno (punto 7), de facilidades y apoyos para quien necesite poner su vehículo a punto o cambiarlo, y de un período de transición razonable. No se trata de castigar a nadie, sino de que las calles sean más seguras y fluidas para todos.

  1. Conclusión – SIMIGUA

Voy a ser honesto con lo que sueño. El escenario ideal para algo así sería un líder de país recto, con un equipo cero corrupto, ministros, alcaldes, todos jalando parejo, con empresas subcontratadas que caminen con esa misma transparencia y con la visión de sostener el proyecto más allá de un período de gobierno. Con eso, SIMIGUA no solo funciona: transforma Guatemala.

 

Pero seamos claros, con los pies en la tierra: ese líder perfecto es, quizás, más difícil de conseguir que toda la tecnología de esta propuesta junta. Y justo por eso, lo más importante que quiero decir es esto: este sistema no debería depender de que aparezca un salvador. Su verdadera fuerza es que se puede armar por pedazos. Un alcalde honesto puede escalonar horarios en su municipio. Un colegio puede montar sus buses. Un ministerio puede sacar más rápido los carros parados. Ninguna de esas piezas necesita al líder perfecto: solo necesita gente decente haciendo bien su parte.

 

Esta inquietud no es nueva para mí. Allá por el año 2004, durante el gobierno del presidente Óscar Berger, tuve la oportunidad de presentarle, después de seis meses esperando la cita, una idea que hoy el mundo conoce como Waze: un sistema que mostraba el tráfico de la ciudad en tiempo real mediante algoritmos, solo que en aquel entonces no existían los teléfonos inteligentes, así que lo imaginábamos en un aparato dedicado dentro del carro, como una pequeña televisión. Para explicarlo, llevé hasta una maqueta, que armé con la ayuda de un gran amigo, ingeniero electrónico de los buenos. El presidente escuchó y le pareció muy interesante. No pasó de ahí, pero el tiempo terminó dándole la razón a la idea: hoy medio mundo usa exactamente eso en su celular.

A veces las buenas ideas están ahí, mucho antes de que el país esté listo para tomarlas. Ojalá con SIMIGUA no tengamos que esperar otros veinte años.

Cartas del Lector

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