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Según la información que tengo, hay 25 partidos políticos inscritos, de los cuales veinte ya tienen candidato. Y hay 24 comités pro formación, varios de ellos probablemente podrán participar en el próximo proceso electoral.

Entre los partidos, dos son de izquierda, URNG y Winaq. El primero es la expresión histórica y meritoria de una heroica lucha revolucionaria que condujo a los Acuerdos de Paz (1996). Y, el segundo, Winaq, es un partido indigenista, con visión nacional. Su principal dirigente, la diputada Sonia Gutiérrez, ha sido una muestra de valentía y coherencia en su gestión parlamentaria.

Hay un partido más, Vos, cuya ubicación es difícil de definir.

Con relación a los comités pro formación de partidos políticos, hay actualmente 24. Entre ellos tres podrían considerarse de izquierda: Dignidad, Somos Dignidad y Raíces. 

En estos casos hay tres variantes ideológicas, una más radical, que es un nuevo intento de los liderazgos de Codeca para participar en política electoral, que se llama Dignidad; otro, de nombre Somos Dignidad, cuya ubicación en esta clasificación de las izquierdas es más difícil. Es un intento del añejo y experimentado liderazgo político de Rafael Arreaga, quien tiene el mérito histórico de haber puesto “su” partido, el PR, en los años próximos a la firma de la paz, al servicio de un proyecto político de los movimientos sociales que se denominó Frente Democrático Nueva Guatemala, FDNG, cuyo desempeño electoral fue exitoso. Y el tercer comité pro formación de partido es Raíces, ubicado en el centro izquierda, mucho más cerca de la izquierda que del centro. Por cierto, debo decir que en el caso de Raíces, es sorprendente el aumento en la cantidad de afiliados que han logrado. Ya casi llegan a la cifra de un poco más de 28,000 que se necesitan para constituir un partido. El 24 de abril pasado tenía 17,798 y menos de un mes después, el 12 de mayo, llegó a 27,494. Personalmente, me impactó ese aumento, no esperaba que se diera.

Pero también hay un cuarto actor político de izquierda, tirando al centro; me refiero a quienes se han quedado hasta el final defendiendo la existencia de Semilla y apoyando al Presidente Arévalo en su coherente estrategia de recuperar la institucionalidad cooptada, sin romper el orden institucional, en lo cual ha tenido éxitos significativos, siendo el más importante lo que sucederá esta semana con la designación del nuevo Fiscal General. A este liderazgo persistente, me referiré como Semilla.

Pero, a pesar de esas diferencias, esos partidos o prospectos de partido, tienen una ideología común de izquierda, al mismo tiempo que algunas diferencias. Por eso no se puede hablar de la izquierda, sino que de izquierdas. Debe reconocerse la pluralidad que las caracteriza.

Entiendo que esta ubicación política requiere mucho mayor definición programática para precisar lo que es ser de izquierda actualmente, en Guatemala y en el mundo. Esta definición programática común de las izquierdas son las intersecciones que contienen los aspectos compartidos, que son esenciales, y no niega la existencia de otros elementos programáticos que pueden no ser comunes, sino que propios de una u otra expresión de izquierda.

En conclusión, creo que todo lo anterior es extremadamente oportuno analizarlo y conversarlo entre los actores políticos pertinentes porque, sin comer ansias ni adelantar angustias, la coyuntura política y el próximo proceso electoral demandan dos cosas: 1) fortalecer al gobierno de Bernardo Arévalo quien es la expresión concreta de un progresismo que le tocó surgir y de entrada gobernar, en medio de situaciones completamente adversas, a pesar de lo cual atajó la cooptación de la institucionalidad estatal por las redes político criminales e inició un proceso de participación política de los pueblos indígenas como no se había dado antes, a pesar de los limitados logros concretos que se han obtenido; y 2) entender la oportunidad que tienen las izquierdas guatemaltecas de “repensarse a sí mismas”, en su pluralidad, para construir el instrumento de lucha para transformar el país (el partido o la coalición de partidos).

Pero los dos puntos referidos requieren un pensamiento estratégico, de mediano y largo plazo, donde la próxima participación electoral es solo un paso para avanzar, no para empantanarse en intereses particulares. 

Adrian Zapata

zapata.guatemala@gmail.com

Profesor Titular de la USAC, retirado, Abogado y Notario, Maestro en Polìticas Pùblicas y Doctor en Ciencias Sociales. Consultor internacional en temas de tierras y desarrollo rural. Ha publicado libros y artículos relacionados con el desarrollo rural y con el proceso de paz. Fue militante revolucionario y miembro de organizaciones de sociedad civil que promueven la concertación nacional. Es actualmente columnista de el diario La Hora.

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