
Este 8 de julio se cumple un año del inicio de la secuencia sísmica que afectó principalmente a Sacatepéquez, Escuintla y Guatemala, un fenómeno que comenzó con un sismo premonitorio de magnitud 5.0 y ha generado más de 2 mil sismos.
A las 15:11 horas del 8 de julio de 2025 ocurrió un sismo premonitorio de magnitud 5.0, con epicentro en Santa María de Jesús, Sacatepéquez.
Treinta minutos después se registró el evento principal, de magnitud 5.6, seguido de otra sacudida de 3.5, ambos con epicentro en el mismo municipio. Estos movimientos dieron origen a una prolongada secuencia sísmica cuyos efectos continúan siendo monitoreados.
El enjambre sísmico provocó la muerte de al menos cuatro personas, dejó nueve hospitalizadas y más de 500 afectados, además de daños materiales y evacuaciones en los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Guatemala.
A la fecha, se han registrado 2 mil 298 sismos asociados a esta secuencia, de los cuales 61 han sido sensibles para la población.
LA FALLA DE JALPATAGUA
Según explicó el director del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), Edwin Rojas, Guatemala experimentó un fenómeno clasificado como sismo premonitorio, principal y réplica, una categoría poco común dentro de la actividad sísmica.
Rojas indicó que los movimientos fueron provocados por la activación de fallas paralelas al arco volcánico centroamericano, específicamente la falla de Jalpatagua, la cual se extiende desde Jalpatagua hasta sectores como Amatitlán, Mixco, Villa Nueva y La Antigua Guatemala.
«En nuestro país se activó la falla de Jalpatagua y esta falla es la que nos ha hecho sentir los sismos», explicó el funcionario en esa ocasión.
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MONITOREO PERMANENTE
El Insivumeh informó que, desde el inicio de la secuencia sísmica, la Sección de Sismología ha mantenido un monitoreo constante de la actividad, lo que permitió elaborar un informe técnico que reúne el análisis científico del fenómeno y servirá como documento de referencia para futuros estudios.
Como parte de este seguimiento, especialistas realizaron una visita a la estación sísmica SAOB, ubicada en San Juan el Obispo, una instalación que desempeñó un papel clave durante la emergencia y que continúa proporcionando información técnica para el monitoreo de la actividad sísmica.
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FORTALECEN LA RED SÍSMICA
Según el Insivumeh, tras las lecciones aprendidas durante esta emergencia, la institución amplió y modernizó su red de estaciones de monitoreo con equipos de última tecnología, fortaleciendo la capacidad para detectar y analizar fenómenos naturales.
La entidad destacó que este fortalecimiento permite generar información científica confiable y oportuna para apoyar la toma de decisiones de las autoridades y contribuir a la protección de la población, especialmente en las zonas con mayor amenaza sísmica y cercanas a complejos volcánicos.







