En esta imagen del 29 de marzo de 2019 cortesía del Departamento de Policía del Condado de Kendall, en Yorkville, Illinois, se ve a Concepcion Malinek.(Departamento de Policía del Condado de Kendall via AP)

CHICAGO/AP

Una mujer de un suburbio de Chicago se declaró culpable de un cargo federal por ayudar a varias personas originarias de Guatemala a entrar a Estados Unidos y posteriormente prohibirles salir de su casa hasta que pagaran su deuda con ella.

Concepcion Malinek, de 50 años, se declaró culpable el martes de un cargo de tráfico de mano de obra, informó la fiscalía federal. La mujer de Cicero, Illinois, reconoció en una declaración de culpabilidad que ayudó a 10 inmigrantes guatemaltecos para que ingresaran sin autorización a Estados Unidos entre 2009 y 2019, informaron fiscales federales.

Malinek obligó a la mayoría de los inmigrantes a vivir en su sótano, les consiguió trabajo en una fábrica y se quedó con una buena porción de sus salarios. Les dijo que no podían irse hasta que liquidaran su deuda y amenazó con hacer que los deportaran si no lo hacían, agregaron los fiscales.

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En un principio, Malinek les dijo a los inmigrantes que cobraría unos 5 mil dólares para ayudarlos a entrar a Estados Unidos, pero presuntamente les cobró entre 18 mil y 42 mil dólares, reportó el periódico Chicago Sun-Times.

Cuando fue arrestada en marzo de 2019, las autoridades encontraron a 33 personas viviendo en la unidad unifamiliar de Malinek.

A pesar de que se declaró culpable, no llegó a un acuerdo de culpabilidad con los fiscales. Presentó su declaración en una audiencia telefónica debido a la pandemia del coronavirus.

Un juez federal en Chicago programó su lectura de sentencia para el 20 de octubre, pero indicó que podría cambiar. Enfrenta una condena de hasta 20 años en prisión.

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Robert Rascia, el abogado de Malinek, ha insistido previamente en que Malinek «no utilizó violencia, fuerza física o amenazas de violencia para obligar a alguien a trabajar para ella, para que pagaran su deuda, o para seguir viviendo en su casa».

«Cada uno de los huéspedes (de Malinek) accedió voluntariamente a este acuerdo y permanecieron voluntariamente en su casa sin que nadie les prohibiera irse», escribió Rascia en un documento presentado ante la corte a principios de año.

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