Foto ilustrativa de una pareja cenando al aire libre. Los relatos de las mujeres entrevistadas dan un panorama de cómo salieron adelante de la codependencia. Foto La Hora/AP
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POR LOURDES ARANA
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Para comprender aún más la codependencia, es importante conocer las historias de quienes la han padecido y que, además, han buscado ayuda para superarla.

Valeria Rojas, destaca que buscar ayuda psicológica permite expulsar todo el dolor que se ha guardado, sanar y sentirse bien nuevamente.

Mientras que Laura Pérez, resaltó que comprendió que no era amor lo que sentía hacia su pareja, asimismo, detectó que él no quería que se superara profesional o económicamente, manteniendo control sobre ella.

VALERIA ROJAS: NO SABÍA QUE ESTABA METIDA EN ESO

Valeria Rojas, una mujer exitosa de 40 años, administradora de empresas, vivió la codependencia emocional de una manera distinta, no fue consciente de que la padecía hasta el momento en que su pareja de 8 años le abandonó sin mayores explicaciones.

“No sabía que estaba metida en eso, empecé a detectarlo tiempo después, en la medida de que lo pintan de diferente forma, no había algún tipo de dependencia económica, yo sentía que se preocupaba por mí en la medida de que él me llamaba para preguntarme todo el tiempo, dónde estaba, para ver que hacía, para saber a qué horas salía, cuales eran mis horarios y en donde iba a estar y me decía que lo hacía porque se preocupaba por mí, sin embargo, era una manera disfrazada de controlarme”, refirió Rojas.

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Valeria expresó que no fue consciente del problema que padecía hasta en el momento que su expareja se fue con otra persona y sin explicación alguna, “me dejó sin darme algún tipo de respuesta e incluso se llevó todo lo que tenía en casa, él solo empacó y se fue sin dar explicaciones y en algún momento me sentí perdida porque no había alguien que me preguntara que iba hacer o a donde ir, me sentía desprotegida incluso en mi propio carro, no sabía a donde me dirigía, tenía desconfianza de hacer las cosas yo sola, empecé a sentirme vulnerable como mujer, porque no había quien me protegiera y quien cuidara de mí”.

Rojas relata que, al sentirse perdida, decidió buscar ayuda profesional empezó viendo videos de auto ayuda por internet, porque no sabía exactamente a donde acudir, sin embargo, el observar esos materiales le dieron la determinación de acudir de manera presencial con un profesional en salud mental.

Foto ilustrativa de una familia en el zoológico. La codependencia puede afectar las relaciones dentro de una familia. Foto La Hora/AP Foto/Moises Castillo

“Decidí tomar mi vehículo y manejar, para retomar el control, porque no era posible que no pudiera hacer las cosas por mí misma, empecé a renovarme de nuevo, claro que no fue fácil, fue un proceso de probablemente dos años, donde cambié mi forma de pensar, para poder decir, sí esto quiero y esto no, estoy bien sola, necesito estar sola para demostrarme a mí, que puedo. Busqué trabajo porque hasta el trabajo perdí, hice de nuevo mis cosas y también tomé terapias con un psicólogo, a veces estar en el médico no te hace sentir mejor en ese momento, pero es ahí cuando se descubre inclusive que existen cosas arraigadas que permites en determinado momento, por la educación que te dan, porque las has aprendido o te acostumbraste a ellas sin ser conscientes de que no es la forma normal ni saludable de tener una relación” afirmó Rojas.

“Es hasta hoy en día que me doy cuenta de ello y procuro estar muy atenta pero todavía tengo el temor de involucrarme con alguien sentimentalmente, porque no quiero volver a caer en lo mismo, creo inicialmente que debo estar sana yo; consciente y segura para abrir mis sentimientos a una persona que sea la adecuada”, resaltó.

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BUSQUÉ SIEMPRE SU APROBACIÓN

Laura Pérez, es una profesional en el área de programación que con 36 años decidió dejar a su pareja después de 17 años de matrimonio y dos hijos, al comprender que dependía emocionalmente de su pareja, cuando este le dijo que debía dejar de trabajar al notar que ella se estaba superando profesionalmente.

Debido a que se casó cumpliendo los 18 años al quedar embarazada de su primer hijo, Laura no pudo continuar inmediatamente con sus estudios superiores, pues se le dijo que debía de atender en primer lugar a su familia y dejar los estudios, por un lado.

“Al crecer con el estereotipo de que la mujer debe quedarse en su casa y cuidar de su hogar, consideré que lo mejor era pausar mis estudios universitarios para dedicarme de lleno a mi nuevo hogar, a mi esposo y a mi bebé, además que mi pareja me prometió que cuidaría de nosotros, en un inicio fue así, pero conforme fue pasando el tiempo, mi pareja se volvió más exigente con que yo cumpliera las funciones de mi hogar, a pesar de que me esforzaba, no llenaba sus expectativas, siempre busqué su aprobación, pero cada día era más difícil hacerlo. Al cumplir los dos años de matrimonio quedé embarazada de nuevo, pensé que esto mejoraría las cosas, pero fue todo lo contrario”.

Al observar que ya eran dos bebés los que debían criarse, Pérez decidió buscar un empleo y seguir en la universidad para superarse y ayudar a su esposo, con el pasar del tiempo, consiguió un trabajo estable y avanzar en sus estudios, “trataba de cumplir con mi hogar, mi trabajo y mis estudios para no descuidar nada, estaba muy atenta a lo que mi esposo pudiera pensar de mí, ya que notaba que había algo que le molestaba y eso le ocasionaba estar de mal humor conmigo, esto me tenía destrozada, yo hacía todo lo que él me decía; cuando conseguí un mejor trabajo, mi ex pareja me empezó a exigir que dejara de trabajar y que no terminara mis estudios universitarios, en ese momento se empezó a empeorar la situación, pues le dije que no quería dejar de estudiar, ni de trabajar, los siguientes dos años fueron los peores para ambos, parecíamos dos extraños viviendo en la misma casa, llegando a tener una violencia psicológica terrible, cada vez que nos veíamos, empezaban los insultos, hasta que él me dijo que ya no podía más y que mejor nos separáramos, yo ya no era lo que él esperaba, eso me destruyó.

Finalmente, recuerda que llegaron al acuerdo de separarse por el “bienestar de ambos y de los niños”, con el pasar de los meses comprendió que lo que realmente a él no le gustó, “fue que perdió el control sobre mí y no quería que continuara con mi superación personal y profesional, aún estoy pendiente de buscar ayuda psicológica, pero siento que no estoy preparada en estos momentos, aunque no lo dejaré de lado”, finalizó Pérez.

La codependencia afectiva se da en ambas vías, sin embargo, es indispensable según los expertos, el buscar ayuda profesional al detectar el problema en la pareja. Hay una equivalencia significativa mayor en las mujeres con dependencia emocional, esto es un tema que va específicamente con el género y la crianza, hay una influencia paternalista donde se le exige a la mujer tolerar más, respecto a una pareja masculina en el ámbito heterosexual y donde las cosas tienen que ser de cierta forma establecida.

La codependencia puede convertirse en algo dañino para las personas. Foto La Hora
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