
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) explicó que el seguimiento de la actividad del volcán de Fuego se realiza mediante un monitoreo multiparamétrico que permite analizar su comportamiento interno y establecer la evolución de una erupción, más allá de lo que puede apreciarse a simple vista.
El director del Insivumeh, Edwin Rojas, indicó que observar emisiones de humo o ceniza no significa necesariamente que el volcán entrará en una fase explosiva, por lo que la institución utiliza diferentes herramientas técnicas para evaluar su evolución.
#AhoraLH | En cuanto al seguimiento de la actividad del volcán, el director Edwin Rojas explicó cómo se realiza el monitoreo y cuáles son los elementos utilizados para vigilar el comportamiento del coloso.
📹: José Orozco/LH
✍️: Kenneth Jordan/LH pic.twitter.com/VPqLO0btqY— Diario La Hora (@lahoragt) August 4, 2026
Entre ellas se encuentran cuatro cámaras infrarrojas, cuatro cámaras web, imágenes satelitales obtenidas mediante los satélites Landsat y Sentinel, así como una red de siete sensores sísmicos instalados en el volcán.
La principal herramienta de análisis es el RSAM, un indicador que Rojas comparó con un electrocardiograma, ya que registra el promedio de la actividad sísmica generada dentro del volcán. El incremento de estos pulsos permitió identificar el inicio de la actual fase explosiva, caracterizada por la expulsión de material volcánico, gases y flujos piroclásticos.
SEGUIMIENTO POR 72 HORAS
El funcionario explicó que, con base en el comportamiento histórico del volcán de Fuego, el INSIVUMEH mantiene un periodo de observación de entre 24 y 72 horas para evaluar la evolución de la actividad eruptiva.
No obstante, aclaró que ese plazo no significa que la erupción concluirá al cumplirse las 72 horas, sino que corresponde al tiempo durante el cual se espera que el volcán mantenga un comportamiento similar o presente cambios que deberán ser evaluados.
Rojas añadió que durante ese periodo continuarán registrándose explosiones, emisiones de ceniza, humo y otros fenómenos propios de una fase eruptiva, por lo que insistió en que la población debe atender únicamente la información oficial y no basarse en la percepción visual del volcán, ya que las condiciones de nubosidad pueden impedir observar la actividad real.
#AhoraLH | En cuanto al seguimiento de la actividad del volcán, el director Edwin Rojas explicó cómo se realiza el monitoreo y cuáles son los elementos utilizados para vigilar el comportamiento del coloso.
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DESCARTAN RELACIÓN CON SISMOS
El director del Insivumeh también descartó que exista una relación científicamente comprobada entre la actual actividad del volcán de Fuego y los miles de sismos registrados recientemente en el país.
Explicó que Guatemala ha registrado más de 23 mil sismos, de los cuales alrededor de 125 han sido sensibles para la población, la mayoría con origen en la región del Pacífico.
#AhoraLH | El director Edwin Rojas asegura que científicamente no se relacionan los sismos registrados a la fecha con esta fase activa del volcán. No obstante, al relacionarse con la cadena de fallas en el país, existe una relación sísmica.
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Sin embargo, enfatizó que el comportamiento del volcán se analiza con los sensores instalados directamente sobre el edificio volcánico y mediante el RSAM, por lo que los movimientos sísmicos registrados en las fallas del país no pueden asociarse al incremento de la actividad eruptiva.
“No hay una relación científicamente probada”, afirmó Rojas, quien señaló que el monitoreo volcánico responde exclusivamente a la actividad interna detectada por la red de instrumentos instalada en el volcán de Fuego.







