El presidente Alejandro Giammattei se pronunció un días después de la renuncia de Erika Aifán. Foto: La Hora

Con un mensaje en su cuenta oficial de Twitter, el presidente Alejandro Giammattei subrayó su compromiso por el Estado de Derecho y protección a operadores de justicia, pronunciamiento publicado un día después de la renuncia de Erika Aifán como Jueza de Mayor Riesgo “D”, lo cual, según analistas, pudo motivar al mandatario a intentar mejorar su imagen respecto al acoso judicial durante su gobierno.

En su versión en español el tuit detalla: “Mi gobierno tiene un fuerte compromiso con el respeto del Estado de Derecho y con garantizar la seguridad de todos los miembros del Poder Judicial, para que estén libres de presiones, amenazas o injerencias externas de cualquier tipo”.

Sin embargo, el mensaje de Giammattei no ahonda a qué se refiere con garantizar la seguridad de los miembros del Poder Judicial, del cual era parte Aifán, quien manifestó que su dimisión fue forzada ante la falta de garantías para ejercer su defensa ante una serie de denuncias infundadas, como también por el temor de su vida ante el acoso recibido durante su labor en el Juzgado de Mayor Riesgo “D”, pese a contar con medidas cautelares de protección.

LA MOTIVACIÓN: RECTIFICARSE ANTE ESTADOS UNIDOS

La administración de Estados Unidos, liderada por el presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris ha sido enfática en su apoyo por la independencia judicial en Guatemala, que ha implicado en distintas ocasiones el reconocimiento de las funciones de Aifán en los casos de corrupción a su cargo.

En criterio de Luis Miguel Reyes, de la Fundación Libertad y Desarrollo, el mensaje de Giammattei fue dirigido a Estados Unidos, considerando que primero publicó la versión en inglés y los más de 12 actores de justicia guatemaltecos que se han resguardado en Estados Unidos.

 

“No creo que el mensaje sea para los guatemaltecos, sino para Estados Unidos porque sabemos que varias instancias, tanto del Congreso de Estados Unidos como el Departamento de Estado han expresado mucha preocupación por la salida de varios operadores de justicia que se han exiliado luego de ser perseguidos por hacer su trabajo”, indicó Reyes.

Eleonora Muralles, fundadora y presidenta de Familiares y Amigos contra la Delincuencia y el Secuestro (FADS), también consideró posible que el pronunciamiento de Giammattei fuera brindado en respuesta a la postura estadounidense por el sistema judicial en Guatemala.

“No se sabe por qué publica las cosas, pero podría ser por los comentarios que ha hecho el Departamento de Estado y personajes de Estados Unidos en donde han dado respaldo a la jueza Aifán, como lo hemos visto con la presencia del embajador William Popp en una audiencia”, expuso.

El embajador de Estados Unidos en Guatemala, William Popp acompañó a la jueza Erika Aifán en audiencia. Foto: La Hora

UN MENSAJE SIN EFECTOS SUSTANCIALES

Además de mejorar su imagen ante la administración Biden-Harris, Reyes y Muralles coincidieron en que los tuits pudieron utilizarse como un intento del Presidente de desligarse de la responsabilidad ante la ola de actores de justicia que luego de denunciar un acoso sistemático se ven obligados a abandonar el país.

“Creo que el fin es, en cierta forma, desligarse de lo que está pasando, decir ‘yo no tengo nada que ver en esto’ porque hay voces en ciertos espacios que lo culpan a él o lo relacionan con lo que está pasando en el sistema de justicia”, dijo Reyes.

 

Agregó que la red social es un espacio válido de expresión del Presidente, pero no será suficiente para reforzar la opinión del gobierno estadounidense debido a que existe bastante información sobre actores involucrados en la persecución contra operadores de justicia independientes.

“No creo que el tuit como tal tenga algún efecto. Es bueno analizarlo para entender que el presidente se está pronunciando porque, a lo mejor, hay algunos dedos que lo señalan y por eso se ve en la necesidad de poner este tipo de mensajes, pero no creo que tengan un efecto mayor que ser una especie de comunicación oficial del presidente”, agregó Reyes.

UN PROBLEMA DE CREDIBILIDAD

En su análisis, Muralles también resaltó que la ciudadanía probablemente interpretó con suspicacia el mensaje, debido a que la credibilidad de Giammattei ha sufrido un desgaste paulatino desde el inicio de su gestión hasta este tercer año de administración.

“Seguramente se refiere sin decirlo (a la salida de Aifán), pero no sé si alguien le creerá porque se nota que él tiene una influencia, que ha dejado ver, en todos estos casos de cooptación de la justicia y lo dice para hacer creer que respeta la separación de poderes, pero es muy difícil creerle”, distinguió.

 

Esta falta de credibilidad, de acuerdo con Muralles, también ha trascendido al plano internacional, por lo cual sostuvo que las 38 palabras de Giammattei no influirán en las decisiones futuras de la comunidad internacional.

“De repente él cree que con una extensión de este tipo va a cambiar la opinión que hay de él y su trabajo, pero muchas personas a nivel nacional e internacional se han percatado de la línea del Presidente y quiere apañar lo que está pasando en Guatemala: la destrucción de jueces independientes, fiscales que hacen su trabajo, quizá por ahí va la cosa, quiere lavar su cara”, comentó.

EXILIOS CONTRADICEN DISCURSOS

Alejandro Balsells, analista independiente, describió que esta no es la primera vez en que el discurso del Gobierno de Guatemala se contradice con la práctica en la vida diaria.

“El gobierno, sin duda, sale con un discurso totalmente contrario a los hechos, tal como hemos visto con el tema de la familia o el respeto a las orientaciones sexuales donde el discurso es uno, pero en la práctica se traduce en represión”, recordó.

El analista independiente, Alejandro Balsells se refirió a lo que mencionó Giammattei. Foto: La Hora

Para Balsells esta contradicción es un reflejo “de cómo son las cosas”, pero específicamente en el caso de Aifán pese a que el Presidente reiterara su apoyo a la independencia judicial “los discursos no van de la mano de los hechos”, e incluso refirió la posible complicidad de algunos magistrados y magistradas para lograr la renuncia de la exjueza.

“Existe un acoso judicial muy claro y no vemos por parte de las autoridades del Organismo Judicial rechazo a este acoso, por el contrario vemos que algunos lo facilitan”, agregó.

AÚN CON EL EXILIO, CASOS DEBEN SER INVESTIGADOS

Aunque la realidad es que más de una docena de actores de justicia han viajado hacia otro país en aras de proteger su integridad, Raquel Zelaya, presidenta de la Asociación de Investigación y Estudios Socioeconómicos (Asies), consideró pertinente investigar cada una de las denuncias de acoso judicial y responsabilizar a los culpables.

“No porque la persona se fue se debe dejar la investigación del origen de esas amenazas. Sería muy saludable para la ciudadanía que los responsables sean identificados y llevados a juicios”, demandó Zelaya.

En sus pronunciamientos, algunos actores exiliados han denunciado que parte de las presiones provienen del mismo Presidente de la República, lo que para Zelaya resulta imposible asegurar la veracidad de estas acusaciones; no obstante “todos lo que son señalados, sean o no responsables, dicen que no son”.

En este marco la analista exhortó a que el sistema de justicia y el Ministerio Público deberían cumplir “una labor de hecho”, y que estos temas deben seguir siendo discutidos independientemente si los exfuncionarios ya no se encuentran en Guatemala.

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