
La disputa por la posesión de un terreno en la aldea El Naranjo, Sipacate, Escuintla, resultó en una serie de hechos violentos, el pasado lunes, que incluyeron disparos, una persecución y la quema de al menos seis vehículos, según un informe compartido por la Policía Nacional Civil (PNC).
De acuerdo a este reporte, los incidentes ocurrieron durante una diligencia judicial en la que los agentes policiales únicamente habían sido solicitados para brindar seguridad perimetral en una finca ubicada en el lote 25 de la calle principal de dicha aldea.
La policía detalló que alrededor de las 7:30 horas, agentes realizaban recorridos en el sector y observaron a un grupo de personas que dijeron ser representantes de una empresa. Según el informe, estas personas habrían llegado para tomar posesión de las tierras en disputa.
Tras acercarse ellos al terreno resguardado por la PNC, pobladores de la aldea El Paredón notaron su presencia y se aglomeraron en el lugar, algunos con armas de fuego durante las discusiones.
PERSECUCIÓN Y VEHÍCULOS ABANDONADOS
La situación escaló cuando los representantes de la empresa decidieron retirarse del lugar, según consta en el reporte, en una camioneta, tres picops y dos motocicletas.
Los vecinos de El Paredón habrían iniciado una persecución a estas personas, que acabó en el sector conocido como «Quiebra Patas», de la aldea El Naranjo. El informe da cuenta de que el personal de la empresa fue obligado a bajar de los vehículos y abandonar el sector a pie.
Gobernación desmiente retención de personal de la PNC y MP tras incidentes en Sipacate
Según la versión policial, un grupo de aproximadamente 75 personas incendió los seis vehículos que fueron dejados por el personal de la empresa y uno de ellos presentaba daños por impacto de bala.
El informe también recoge la denuncia presentada por representantes de la empresa, quienes afirmaron haber sido despojados de 15 armas de fuego durante los incidentes.
Sin embargo, cuando autoridades policiales dialogaron con los pobladores inconformes, estos negaron haber sustraído armamento y manifestaron que no permitirían el ingreso de más personal policial al área.
Durante la inspección que se ejecutó horas después de los hechos, investigadores documentaron un picop Nissan Frontier que presentaba una perforación de proyectil de arma de fuego en la puerta del conductor.
En la palangana del vehículo también fueron localizados aproximadamente 12 teléfonos celulares completamente calcinados.
Asimismo, una camioneta Chevrolet presentaba un impacto de bala en la parte frontal derecha, mientras que otra camioneta Hyundai fue localizada con un proyectil incrustado en la puerta del piloto y trayectoria hacia el tablero.
La PNC alertó a sus propios elementos que los pobladores del sector están muy bien organizados y prevén que puedan ocurrir bloqueos o nuevos hechos violentos en el lugar.
GOBERNACIÓN DESCARTA RETENCIONES
Tras los incidentes, el Ministerio de Gobernación aclaró públicamente que no se trató de un allanamiento y que la participación policial se limitó a brindar seguridad perimetral durante una diligencia ordenada por autoridad competente.
La cartera también descartó que existieran agentes policiales, fiscales o personal de la empresa retenidos por vecinos, una versión que comenzó a circular en redes sociales durante el desarrollo del conflicto.
La cartera indicó que los hechos están vinculados a un conflicto de tierras entre particulares y confirmó que mantiene coordinación con el Ministerio Público para las investigaciones correspondientes.







