Las manifestaciones se hicieron presentes en distintos departamentos del país, exigiendo la renuncia del presidente Alejandro Giammattei y la fiscal general, María Consuelo Porras. Foto: La Hora/AP

Las imágenes de una multitudinaria concentración de pobladores indígenas durante el paro nacional dieron la vuelta al mundo a fines de julio. No importó la lluvia. El cruce de Cuatro Caminos, en la CA-1 Occidente fue el punto de encuentro más concurrido para que Martín Toc, presidente de los 48 Cantones, marcara su liderazgo.

“La lucha contra la corrupción apenas inicia… vendrán batallas más fuertes. Pero ya no estamos solos, lo haremos con los ixiles, los garífunas, los xincas”, dijo Toc alzando la vara edil y con una bandera de cuatro colores ondeando por detrás.

Toc, de 35 años, originario de la aldea Paxtocá, se hizo notar desde que, en nombre de su organización, el gobierno le entregó la silla del líder quiché Atanasio Tzul, (en 1820 organizó un movimiento indígena para liberarse de la opresión española). Un detalle simbólico que coincidió con un discurso profundo e inspirador, “con base en el sueño de construir un país justo”. Su discursó generó aplausos en las redes sociales.

 

En estos días, Toc se mantiene de gira para establecer contacto con las distintas autoridades indígenas. Su discurso y acciones en la lucha contra la corrupción se han centrado en dos frentes: el mal manejo ante la pandemia del Covid-19, y segundo, exigir la renuncia de la fiscal general, María Consuelo Porras y del presidente Alejandro Giammattei.

No ha sido una batalla en solitario. Son más de 20 mil autoridades indígenas en todo el país. La mayoría de ellos se ha unido en forma espontánea para apoyarlo con una serie de acciones puntuales para demandar justicia. En septiembre, por ejemplo, presentaron una denuncia penal para que se le retire el antejuicio al mandatario y pueda ser investigado por diferentes anomalías.

Cuatro autoridades indígenas y un historiador comparten su visión sobre el surgimiento y naturaleza de este liderazgo.

Los pueblos indígenas han cobrado protagonismo en las nuevas expresiones sociales. Foto La Hora/AP

AUTORIDAD INDÍGENA DE PALÍN, ESCUINTLA: SON MÁS VISIBLES

Álida Vicente es autoridad indígena de Palín, Escuintla. También es abogada con estudios de maestría en España. Cuenta que estos días no han sido tranquilos, pues es sujeta de una serie de amenazas, sin embargo, eso no la detiene en su lucha, puesto que existe una profunda indignación ante un sistema que no responde a sus necesidades.

Cuestiona el concepto de soberanía, que a su parecer reside en el pueblo, el cual tiene la capacidad de exigir un buen funcionamiento del Estado. Un camino que no es fácil y donde la historia se repite, debido a que se les tiende a criminalizar, y muchas veces reprime a sus defensores.

Fue a partir de la coyuntura política cuando las autoridades indígenas se organizan en forma espontánea, comenta. Martín Toc de los 48 Cantones lanzó la convocatoria para el paro nacional, luego de la salida del exfiscal de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI), Juan Francisco Sandoval.

“Nos hicimos visibles los que siempre hemos sido invisibles. Hemos estado ahí para sostener la economía, mantener el equilibrio comunitario, la salud, la defensa del agua y de los bosques”, expone.

Álida Vicente reconoce que se necesita mayor articulación como sociedad para definir prioridades, rutas y estrategias. Por otro lado, se lamenta del divisionismo entre los mismos grupos de mujeres indígenas que han hecho gobierno. “No nos representan, no son activistas, ni autoridades, ni se han ganado el cariño de sus comunidades, pero que gustan de hacer lobbing con autoridades en Washington D.C.”, afirma.

Álida Vicente es autoridad indígena de Palín, Escuintla y destaca la indignación que siente ante un sistema que no responde a las demandas de la mayoría. Foto La Hora/Cortesía

PRESIDENTE DEL PARLAMENTO XINCA: “ME SIENTO MÁS COMPROMETIDO”

Aleisar Arana es el presidente del Parlamento Xinca y representa a unas 25 comunidades de los departamentos de Jalapa, Jutiapa y Santa Rosa. Como autoridades, solían reunirse con cierta regularidad, pero ahora suelen hacerlo con más frecuencia, pues han visto la necesidad de trabajar en forma más articulada.

De manera que, a sus 58 años, las responsabilidades como autoridad indígena le demandan más tiempo del usual. “Me siento más comprometido”, afirma. Esto porque las comunidades le piden que visite las comunidades, pues quieren comunicarse.

Esto lo ha motivado a continuar trabajando a favor de la gente. “La población siempre ha estado a la expectativa para saber qué sigue y qué acciones se pueden emprender para lograr verdaderos cambios y evitar que se siga con la cooptación del Estado”, dice.

 

PARA FELICIANA HERRERA CETO SON OPORTUNIDADES

Feliciana Herrera Ceto es una lideresa de 30 años de la comunidad de Tzalbal, en Nebaj. También funge como autoridad indígena del pueblo ixil. Desde muy joven, ha estado involucrada en el activismo social. Estudió un Técnico en Desarrollo Rural Comunitario en la Universidad Ixil, espacio en el que se ha ganado una voz como mujer en la búsqueda de mejores oportunidades. “Usualmente hemos sido excluidas de los mismos derechos que los hombres”, sostiene.

A su parecer, la organización entre las distintas autoridades indígenas siempre ha estado, pero recientemente se han reunido más seguido para asumir una postura en la lucha contra la corrupción. Recuerda que siendo más joven veía con naturalidad las limitaciones en su estilo de vida y la falta de oportunidades. Con el tiempo, ha tomado conciencia de que esta es una realidad de raíces históricas en donde la corrupción termina por favorecer a unos pocos.

Feliciana Herrera Ceto junto a autoridades indígenas del pueblo ixil. Foto La Hora

RECHAZAN POLÍTICA PARTIDISTA

Cuando a las tres autoridades indígenas se les pregunta si les interesa la participación política, coinciden en que no está dentro de sus prioridades.

Álida Vicente es consciente de las desigualdades del país como parte de la problemática, pero no piensa involucrarse en un partido político. Prefiere continuar como líder y activista. Por su parte, Aleisar Arana asegura que prefiere continuar en su rol de autoridad indígena, haciendo un servicio comunitario, pero que la política le parece un rumbo equivocado.

Feliciana Herrera define con claridad que apoyan las luchas de los compañeros, pero uno de los mandatos como autoridad indígena es no optar por la política partidista. Por ejemplo, Thelma Cabrera no podría hablar como autoridad del pueblo ixil, comenta. “Esta no es solamente una lucha cultural, se trata de la reivindicación por los derechos de los pueblos, desde su autonomía y autogobierno”, expresa.

 

HISTORIADOR Y ANTROPÓLOGO DA SU VISIÓN CRÍTICA

El historiador y antropólogo Mauricio Chaulón explica que este es un análisis que está lejos de tener una perspectiva romántica o esperanzadora de lucha política. Por ello, considera que es necesario retroceder a la historia para comprender este complejo fenómeno, pues en principio, los pueblos indígenas fueron sometidos por violencia. Por lo tanto, en situación de desventaja, se vieron obligados a negociar, como una forma de sobrevivencia.

En consecuencia, no es posible hablar de un movimiento indígena homogéneo o unificado. Identifica dos grandes líneas. El movimiento étnico, que se mueve por razones étnicas y culturales: educación bilingüe intercultural, el uso de territorios sagrados, prácticas de su cosmovisión.

El segundo se trata de un movimiento de clase, más amplio y diverso, como el campesinado. “Se confunde que el movimiento indígena va a reivindicar luchas desde la clase social y no es así. Hay liderazgos indígenas acomodados, que incluso tienen más ventajas económicas respecto de otros”.

De manera que el reconocimiento de las identidades indígenas es complejo. Fue en los años 80’s cuando los intelectuales mayas consideraron el uso del término “maya”, como un planteamiento para unificar, algo que ha sido históricamente difícil entre los distintos pueblos.

 

Para Chaulón, al sistema dominante le interesa consensuar desde la perspectiva de la lucha étnica y cultural. No con la lucha de clases. Por tanto, surge un liderazgo indígena que a partir de ese momento se queda solo con las reivindicaciones culturales.

Y esta es la línea que sigue los 48 Cantones. Con una presencia política importante en la defensa de su territorio y la identidad indígena maya-quiché, pero es un grupo cerrado que no se relaciona con un movimiento de lucha más amplio, como el campesinado. “Buscan mantener la autonomía de lucha circunscrito a su territorio. Han tenido una presencia desde lo institucional. De manera que su lógica, no necesariamente provoca un perjuicio profundo para el sistema”, expone.

Dentro de esta dinámica, Martín Toc es un líder que adquiere relevancia en el momento por un elemento simbólico -la silla de Atanasio Tzul- pero como parte de una lucha donde se suman liderazgos con objetivos moderados, no de cambios estructurales. “Eso le da validez, porque entra dentro de la lógica del indígena permitido”, expone.

Por lo anterior, muchos sectores de derecha neoliberal lo apoyan, puesto que es un liderazgo con características culturales, pero no de cambios estructurales, que busquen solucionar los problemas históricos del país, concluyó.

MARTÍN TOC: POR UNA RUTA DE UNIDAD

El presidente de los 48 Cantones durante un acto público en el Palacio Nacional de la Cultura. Foto: La Hora/Presidencia

Al cierre de esta nota, Martín Toc se comunicó con La Hora para plantear su postura. Comentó que en este momento consolidan esfuerzos con las distintas autoridades indígenas, en medio de una coyuntura tensa y compleja, “Con el objetivo de construir una ruta de unidad, para construir el Estado que aspiramos en el corto y mediano plazo”.

El líder de los 48 Cantones concuerda con la visión de Chaulón, “lo cual nos reta”. Sin embargo, considera que este año el ejercicio es distinto, al entender que tienen una responsabilidad histórica.

Explica que son electos para velar por el desarrollo de sus comunidades, como un autogobierno local, en medio de esa estructura les falta tiempo y recursos para absorber más tareas. Reconoce que es algo que deben replantear, especialmente porque el próximo 6 de noviembre viene el cambio de nuevas autoridades indígenas.

No obstante, Toc asegura que continuará trabajando con optimismo en coordinación con las nuevas autoridades, en el afán de encontrar la unidad a la que tanto aspiran como pueblo.

Arte: Somos Porvenir.

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