El II Encuentro de Literatura Infantil, Centro de América, tomará lugar del 4 al 6 de julio, como parte de las jornadas profesionales de la Feria Internacional del Libro en Guatemala. Foto La Hora: Asociación Gremial de Editores de Guatemala.
El II Encuentro de Literatura Infantil, Centro de América, tomará lugar del 4 al 6 de julio, como parte de las jornadas profesionales de la Feria Internacional del Libro en Guatemala. Foto La Hora: Asociación Gremial de Editores de Guatemala.

El Segundo Encuentro de Literatura Infantil Centro de América se llevará a cabo del 4 al 6 de julio en la ciudad de Guatemala y forma parte de las Jornadas Profesionales de la Asociación Gremial de Editores de Guatemala (AGEG). 

En esta ocasión, el encuentro reunirá a más de 40 autores, ilustradores, investigadores, bibliotecarios, mediadores de lectura y gestores culturales. Personas invitadas de toda Centroamérica, México, España, Argentina y Colombia. 

Como antesala a la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua), este es un espacio especializado en donde profesionales trabajarán para fortalecer la colaboración regional. También compartir experiencias entre países, dialogar acerca de los desafíos del ecosistema del libro en Centroamérica y generar conocimiento conjunto. 

La editora Diana López, expresidenta de la AGEG, explica que todas las grandes ferias de libro tienen un componente de jornadas profesionales y no deberían ser únicamente plazas de venta de libros en descuento, o espacios en donde autores se promocionan. Las ferias, subraya, también deben cumplir con promover y hacer crecer la industria editorial. 

El encuentro Centro de América apuesta por la literatura infantil y juvenil, y buscan promoverla como una herramienta fundamental para desarrollar la imaginación, fortalecer el pensamiento crítico, fomentar la empatía y tejer el sentido de pertenencia de la niñez. 

El espacio abarca conferencias, conversatorios, talleres, presentaciones de proyectos y libros y espacios de diálogo. Todo con el fin de construir redes de colaboración y conocimiento compartido en la región. 

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López afirma que Centroamérica no es una región de lectores y necesita con urgencia la formación de estos. Ahí es donde la literatura infantil y juvenil se vuelve fundamental. Por lo tanto, añade, decidieron orientar las jornadas bajo esta temática. 

La editora recuerda el lema principal de la gremial: “Vamos por un país de lectores», y añade que no se puede conseguir esto sin considerar a la infancia. 

Con el encuentro buscan abordar, de forma específica, el fomento de la industria y la lectura en la niñez. Para que, cuando crezcan, los países tengan poblaciones adultas y lectoras. Por ejemplo, una de las iniciativas que la AGEG está impulsando este año es la entrega de libros a estudiantes. 

En todas las ferias del libro en Guatemala están distribuyendo una edición ilustrada del galardonado poema de Julio Serrano Echeverría, “Algo crece”. La editora, quien también coordina este proyecto, explica que se tradujo a siete idiomas mayas: k’iche’, kaqchikel, q’eqchi’, poqomchi’, ch’orti’, mam y q’anjob’al. 

Con este proyecto esperan alcanzar alrededor del 95% de los lectores bilingües en Guatemala. López recuerda que leer en el idioma materno no solo es un derecho, sino que es un proceso que las infancias necesitan para alcanzar su potencial cognitivo e imaginativo. 

A nivel de literatura infantil y juvenil, no existía una iniciativa que abarcara la identidad centroamericana previo al encuentro. No había un espacio en donde, a nivel cultural, permitiera la representatividad e intercambio cultural. 

López destaca que el Encuentro Centro de América les ha permitido crear un catálogo de todas las editoriales centroamericanas que trabajan en literatura infantil y juvenil. Se ha fomentado la sistematización y búsqueda de colegas especialistas en cada país. 

¿POR QUÉ NO LEEMOS LITERATURA NACIONAL Y REGIONAL?

En Guatemala, y en toda Centroamérica, hay una tendencia a leer más literatura internacional que la local. Ya sean libros anglosajones o de los grandes países de lengua española, como Argentina, México y España. 

López argumenta que esto se debe a que nos falta identidad centroamericana. Desde su perspectiva, los conflictos y la violencia en nuestros países han lacerado la memoria y nos olvidamos de que somos una misma región. 

Para la editora, cada país desde su trinchera promueve su propia producción. Y aunque esto es bueno para las editoriales locales, los libros nunca alcanzan una temática universal. Entonces, no salen de su mismo país, y mucho menos llegan al resto de Centroamérica.

Cada país nada en su misma cultura, con sus mismas temáticas y colores, detalla López. Y esta dinámica se replica en toda la región. 

En cambio, países como México, Argentina y España han logrado desarrollar sus narrativas dentro de temáticas más universales, historias que todas las personas comprenden y se identifican en ellas.

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En el caso de España, motivan giras por toda Latinoamérica. Asignan fondos y otorgan subsidios para que las editoriales puedan transportar sus libros hasta acá. Les permiten tarifas subsidiadas y facilidades logísticas para esparcirse, como bodegas en puertos. 

Estos países tienen un gran poder económico detrás de la producción. Y, de esta manera, logran inundar los mercados centroamericanos. 

“Los estados centroamericanos no tienen en su prioridad el apoyo a la industria editorial”, afirma López. Aun cuando tienen la obligación de invertir en la formación de lectores y fomentar la industria. Por ejemplo, pueden dotar con libros de calidad las bibliotecas escolares y públicas. Pero este aspecto está bastante limitado en la actualidad. 

EL MENOSPRECIO A LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

La autora Sandra Sánchez-García afirma que por años se ha subestimado el valor de los libros infantiles y juveniles, puesto que hay quienes creen que este género es inferior al resto de la literatura. Pero, en esa misma línea, también se invalida la capacidad crítica y competencias de la niñez y adolescentes para la lectura, asegura.  

Sánchez-García argumenta que de ahí proviene la subestimación de la mente infantil y adolescente. Donde se les piensa como personas no capaces de comprender y analizar temáticas complejas sobre la humanidad. Por lo tanto, no le encuentran ninguna función a este tipo de libros. 

Ante esta realidad, López afirma: “La literatura infantil es la que forma lectores”. Ella aclara que ese adulto que lee a Mario Vargas Llosa, en algún punto, tuvo primero que leer libros infantiles. 

Desde su perspectiva experta, este género de la literatura no se trata de la belleza del lenguaje, el uso de hipérboles o de metáforas complejas. Más bien, este tipo de libros permiten crear vocabulario, para que la niñez y los adolescentes tengan más libertad de pensamiento y, por ende, mayor pensamiento crítico. 

“La literatura infantil es la base de la libertad de pensamiento del próximo adulto”, concluye la editora. 

El continuo menosprecio a la literatura infantil es una de las temáticas que se abordará en el Segundo Encuentro de Literatura Infantil Centro de América. 

Mariana Torres Ruano
Escritora y periodista, con formación en Comunicación de la Universidad Rafael Landívar. Ávida lectora, se especializa en la cobertura de temas culturales, literatura y fenómenos de Internet.
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