Personas haciendo fila para vacunarse en uno de los puestos del Ministerio de Salud.
Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) impulsa centros móviles de vacunación. Foto La Hora: José Orozco.

A finales de la década de los 80, Guatemala estaba envuelta en una epidemia regional de sarampión que amenazó las vidas de miles de menores, a pesar de los esfuerzos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS). 

La crisis evidenció las principales deficiencias que la cartera de Salud tendría que abordar en el futuro. Pero ahora, 37 años después, un fenómeno similar podría resurgir: el sarampión se ha propagado rápido por el país, transmitiéndose por el aire al toser o estornudar. 

Sus principales síntomas son fiebre, malestar general, conjuntivitis, tos, goteo nasal y un sarpullido que aparece 14 días después del primer contacto. Para el 12 de junio, se registran alrededor de 6 mil casos activos y más de 9 mil probables. Hasta el momento, 22 personas han fallecido a causa del virus. 

El Ministerio de Salud se desplegó para reducir el contagio de la enfermedad. En lugar de esperar a que las personas acudieran a los centros, comenzaron a visitar los lugares más frecuentados por la población. Están trabajando en escuelas, iglesias, mercados, ferias, universidades, centros comunitarios, parques, incluso en los centros comerciales. 

LA EFICACIA DE LOS CENTROS MÓVILES DE VACUNACIÓN

La ciudadanía no necesariamente es quien busca vacunarse. Más bien, pareciera que el ministerio es el interesado en administrar la medicina. ¿Por qué sucede esto? 

El Ministerio de Salud se desplegó para reducir el contagio de la enfermedad. En lugar de esperar a que las personas acudieran a los centros, comenzaron a visitar los lugares más frecuentados por la población. Están trabajando en escuelas, iglesias, mercados, ferias, universidades, centros comunitarios, parques, incluso en los centros comerciales. 

Un fenómeno que influye es la reticencia a las vacunas, un estado motivacional caracterizado por el temor, duda u oposición a este recurso, según una investigación del International Journal of Environmental Research and Public Health

Para Roberto Debbag y autores, la reticencia a vacunarse está influenciada por las creencias personales, los métodos para tomar decisiones, la desinformación y las experiencias individuales. Y comenzó a esparcirse por el mundo después de la pandemia de COVID-19. 

Sin embargo, el contexto nacional y sus diversas limitaciones son más complejas que el simple miedo. 

Aunque la vacunación infantil aumentó durante los últimos años, para la Organización Panamericana de la Salud (OPS) persisten obstáculos que la limitan en toda Latinoamérica. En especial la falta de financiamiento, inestabilidad y la desinformación. 

Muchas personas no se vacunan porque no tienen acceso a ellas. Según el estudio de Debbag, el estatus socioeconómico y el nivel de educación determinan la aceptación de las vacunas. A esto también se añaden las diferencias culturales, creencias religiosas, tradiciones o prácticas tradicionales que difieren de los métodos de la medicina moderna. 

El acceso a las vacunas también depende del contexto histórico, el liderazgo político y la pérdida de confianza en el sistema de salud. Al igual que del limitado acceso a la información y la facilidad para absorber desinformación. 

Estos factores no se pueden solucionar de la noche a la mañana, pero la OPS insta a Guatemala y Latinoamérica a construir la confianza de la población, intensificar la aceptación de la medicina y contrarrestar la desinformación.

Iniciativas en donde especialistas de salud van a buscar a las personas, están reduciendo las barreras geográficas, económicas y logísticas. De acuerdo con Debbag, los servicios móviles de vacunación son bastante efectivos por esta misma razón, incrementando la cantidad de vacunados entre 35% a 40% en cada parada. 

El Ministerio de Salud está replicando dicha estrategia para contener la actual crisis de sarampión. Betzi Vásquez, vocera de la cartera, compartió que están vacunando a las personas expuestas al virus. Además, mantienen vigilancia epidemiológica permanente, en donde buscan casos activos, realizan bloqueo vacunal, barridos, e impulsan acciones comunitarias. 

En complemento a esto, el ministerio participó de la Semana de Vacunación de las Américas, del 24 al 30 de mayo. Según la información oficial, el MSPAS aplicó más de 83 mil dosis durante este periodo en colaboración con la OPS. 

Esa semana, especialistas de salud realizaron jornadas comunitarias en comunidades y puntos de alta afluencia. Aunque no alcanzaron su meta prevista para el sarampión, pudieron administrar vacunas para enfermedades como fiebre amarilla, hepatitis, influenza, VPH, entre otras. 

Mariana Torres Ruano
Escritora y periodista, con formación en Comunicación de la Universidad Rafael Landívar. Ávida lectora, se especializa en la cobertura de temas culturales, literatura y fenómenos de Internet.
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