El nieto de Guillermo Grajeda Mena recuerda al artista como un hombre reservado, humanista y fundamental en su vida.
El nieto de Guillermo Grajeda Mena recuerda al artista como un hombre reservado, humanista y fundamental en su vida. Arte La Hora: Alejandro Ramírez.

Este jueves #LHEconomía publica la cuarta publicación de una serie de conversaciones sostenidas con familiares de los artistas plásticos que marcaron una época para el arte guatemalteco y que serán parte de las monedas que acuñará el Banco de Guatemala con motivo de los 80 años de la banca central este año.

En esta edición, hablamos del trabajo y la contribución de Guillermo Grajeda Mena al arte plástico de Guatemala.

Cuando Guillermo Grajeda Mena comenzó a construir su obra, el arte moderno guatemalteco apenas buscaba consolidar una identidad propia.

Décadas después, sus murales, esculturas, dibujos y aportes culturales continúan formando parte del patrimonio artístico del país, una herencia que ahora será reconocida en una moneda de plata del Banco de Guatemala.

Pero detrás del artista también existía un hombre reservado, familiar y profundamente humano, una faceta que su nieto, Gustavo Grajeda, recuerda con especial cariño.

“Mucho orgullo, es eso ante todo”, expresó durante una entrevista con La Hora al referirse al homenaje que recibirá su abuelo. “No es orgullo propio porque el orgullo lo debería tener mi abuelo, pero nosotros como herederos, como familiares, pues de hecho lo tenemos hinchado de orgullo”.

El reconocimiento, aseguró, también representa un motivo de agradecimiento para la familia.

“Tenemos un agradecimiento enorme a la institución del banco por haber considerado esto como un homenaje”, añadió.

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REFERENTE DEL ARTE MODERNO GUATEMALTECO

Guillermo Grajeda Mena formó parte de la llamada Generación del 40, grupo de artistas e intelectuales que transformaron el panorama cultural guatemalteco durante el siglo XX y que buscaron construir una identidad artística vinculada a la historia, la arqueología y las raíces indígenas del país.

Su trabajo destacó por integrar elementos de la cultura maya, simbolismo prehispánico, figuras humanas monumentales y referencias históricas dentro de una propuesta estética moderna y profundamente guatemalteca.

A lo largo de su carrera desarrolló pintura, escultura, dibujo, muralismo y caricatura, además de desempeñarse como investigador, docente y funcionario cultural. También dirigió importantes instituciones nacionales, entre ellas el Museo Nacional de Arqueología y Etnología y el entonces Museo Nacional de Historia y Bellas Artes, hoy Museo Nacional de Arte Moderno Carlos Mérida.

Su obra se encuentra distribuida en distintos espacios públicos y colecciones privadas, aunque algunas de las más reconocidas permanecen ligadas a la memoria urbana de Guatemala.

EL MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA

Entre sus trabajos más emblemáticos figura el Monumento al Acta de Independencia de Centroamérica, inaugurado en 1962 y ubicado en el Archivo General de Centro América.

La obra, patrocinada en su momento por el Banco de Guatemala, combina mármol y bronce para representar a los firmantes del Acta de Independencia de 1821 y es considerada una de las piezas escultóricas más importantes del país.

También sobresale el relieve conocido como «Por la fuerza y la fe», popularmente llamado La Conquista, instalado en la Municipalidad de Guatemala, así como los murales del Museo Regional de Arqueología de La Democracia, Escuintla.

Gran parte de su trabajo artístico estuvo vinculado a la exploración de la identidad nacional y a la reinterpretación del pasado prehispánico desde una mirada contemporánea.

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“YO NO TUVE UN ABUELITO, TUVE UN ABUELAZO”

Aunque públicamente fue reconocido como uno de los artistas más importantes del país, Gustavo Grajeda recuerda sobre todo al hombre que se convirtió en su figura paterna.

“Yo no tuve un abuelito, yo tuve un abuelazo”, relató.

Su padre falleció meses antes de que él naciera, por lo que fue Guillermo Grajeda Mena quien asumió ese rol dentro de su vida familiar.

“Mi abuelo fue esa figura paterna para mí”, recordó. “Él hizo las veces de mi papá”.

La relación entre ambos estuvo marcada no solo por el cariño familiar, sino también por la cercanía con el mundo artístico y cultural que rodeaba al pintor y escultor.

CRECER ENTRE MUSEOS

Mientras otros niños acompañaban a sus padres a oficinas o centros de trabajo, Gustavo Grajeda recuerda haber pasado buena parte de su infancia en museos, galerías y espacios culturales.

“A mí me llevaban a los museos”, contó. “Yo crecí entre los museos”.

Gracias a ello conoció de cerca a escritores, historiadores, periodistas y humanistas que visitaban frecuentemente la casa familiar.

“Llegaban a mi casa grandes personalidades, también escritores, muchos humanistas”, recordó.

Entre esas figuras menciona especialmente a David Vela, fundador de El Imparcial, y a Rubén Chévez Van Dorne, promotor cultural y una de las figuras ligadas a la Casa de la Cultura.

Para Gustavo, crecer rodeado de esas conversaciones y encuentros culturales marcó profundamente su vida y le permitió conocer una faceta distinta del artista.

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UN HOMBRE RESERVADO Y TRANQUILO

Fuera de los espacios públicos, Guillermo Grajeda Mena era, según su nieto, una persona tranquila y reservada.

“Era una persona bastante tranquila, bastante recogida”, explicó. Incluso dentro de las reuniones familiares mantenía un perfil discreto.

“Cuando había alguna reunión familiar en la casa, él iba media hora antes que los invitados y regresaba media hora después que los invitados”, relató entre risas.

Sin embargo, esa personalidad reservada contrastaba con la enorme dimensión de su obra pública y con el impacto que tuvo dentro de la cultura guatemalteca.

UNA OBRA QUE AÚN BUSCA SER REDESCUBIERTA

Con el paso de los años, distintas instituciones han trabajado para preservar y difundir el legado del artista. Parte importante de su archivo y colección se encuentra resguardada por la Universidad Francisco Marroquín, donde se conservan bocetos, dibujos, esculturas, escritos y documentos históricos relacionados con su trayectoria.

Además, su sitio oficial recopila fotografías, investigaciones y registros de sus principales obras, muchas de ellas consideradas piezas fundamentales dentro de la historia del arte moderno guatemalteco.

Para la familia, el homenaje del Banco de Guatemala representa una oportunidad para que nuevas generaciones vuelvan a acercarse al nombre y la obra de Guillermo Grajeda Mena.

Mientras tanto, Gustavo Grajeda conserva el recuerdo más íntimo de quien, más allá del artista, fue simplemente su abuelo.

Jenniffer Véliz
Periodista profesional formada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Interesada en contar historias desde la investigación, el análisis y las voces de quienes las viven. Enfocada en explicar la realidad social guatemalteca más allá de lo evidente
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