Más allá del Teatro Nacional, Lorena Recinos recuerda a su padre, Efraín Recinos, como un hombre dedicado, persistente y profundamente humano.
Más allá del Teatro Nacional, Lorena Recinos recuerda a su padre, Efraín Recinos, como un hombre dedicado, persistente y profundamente humano. Arte La Hora: Alejandro Ramírez.

Hoy martes 12 de mayo, #LHEconomía publica la tercera de una serie de conversaciones sostendias con familiares de los artistas plásticos que marcaron una época para el arte guatemalteco y que serán parte de las monedas que acuñará el Banco de Guatemala con motivo del centenario de la banca central este año.

En esta edición, hablamos el maestro Efraín Recinos.

Para miles de guatemaltecos, el rostro de Efraín Recinos está ligado al imponente Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, una de las obras arquitectónicas y artísticas más emblemáticas del país y adelantadas a esa época.

Detrás de los murales, las formas monumentales y los colores que marcaron generaciones, vivió un hombre profundamente humano, trabajador, comprometido y con profundo amor por Guatemala.

Décadas después de haber dejado una huella imborrable en el arte nacional, el artista será homenajeado en una colección de monedas de plata del Banco de Guatemala, un reconocimiento que, para su hija Lorena Recinos, representa una nueva forma de inmortalizar su legado.

“Es un honor que haya sido tomado en cuenta y así ver cómo su esencia se inmortaliza una vez más, permitiéndonos compartir con todo el país el orgullo de saber que su huella permanece grabada en el corazón y en la historia de nuestra nación”, expresó.

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EXALTAR LO GUATEMALTECO

Hablar de Efraín Recinos es hablar de uno de los artistas más completos de Guatemala.

Pintor, escultor, muralista, arquitecto e ingeniero, Recinos convirtió su obra en un reflejo de la identidad nacional, integrando formas orgánicas, simbolismo maya y elementos del paisaje guatemalteco en piezas que hoy forman parte de la memoria colectiva del país.

Aunque su obra más reconocida es el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias —considerado uno de los íconos culturales de Guatemala—, también dejó murales, pinturas, esculturas y diseños arquitectónicos que buscaban construir un lenguaje artístico propio.

Para Lorena Recinos, esa intención siempre estuvo clara.

“Un artista que quiso plasmar la identidad nacional a través de sus formas, sus colores, sus diseños tratando de hacer algo único e irrepetible, y hermoso, complejo tal vez, pero hermoso siempre. Exaltando lo guatemalteco”, afirmó al ser consultada sobre cómo le gustaría que las personas conozcan de su padre.

Su amor por Guatemala fue tanto que fue conocido también por el concepto «Guatemalita», el cual fue creado para representar la identidad de Guatemala de una forma simbólica, mestiza y popular.

Recinos imaginaba a Guatemala como una figura femenina: pequeña en tamaño territorial comparada con otros países, pero enorme en riqueza cultural, creatividad y diversidad.

El diminutivo lo uso, no para minimizar al país, sino para expresar cercanía, ternura y orgullo nacional.

Ese concepto aparece reflejado en gran parte de la obra de Recinos, especialmente en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, donde diseñó edificios con formas orgánicas inspiradas en volcanes, rostros, animales y tejidos indígenas.

Él quería que la arquitectura “hablara” de Guatemala y no copiara modelos europeos o estadounidenses.

Para Recinos, Guatemala no era solo un territorio: era casi un personaje vivo, creativo, colorido y resistente.

MÁS ALLÁ DEL TEATRO NACIONAL

Aunque el Teatro Nacional suele ser la obra con la que más se identifica a Efraín Recinos, su hija asegura que el artista también deseaba ser recordado por su pintura y por la originalidad de su propuesta estética.

“Él quería ser original, no quería ser encasillado en ninguna corriente artística sino solo como Efraín Recinos”, relató.

Ese deseo de autenticidad marcó toda su carrera. Recinos desarrolló un estilo propio dentro de la plástica guatemalteca, alejándose de corrientes tradicionales para construir una identidad visual reconocible y profundamente ligada al país.

Sin embargo, detrás del reconocimiento público existía también una disciplina inquebrantable.

“Era una persona muy trabajadora, dedicada y persistente que aunque estuviera enfermo o estuviera mal, siempre estaba diseñando y obligándose aunque él no quisiera”, recordó Lorena.

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EL HOMBRE DETRÁS DEL ARTISTA

Más allá de las obras monumentales, Lorena Recinos describe a su padre como un hombre marcado por el amor hacia su familia y por su empatía hacia los demás.

“Lo primero que recuerdo de él es su infinito amor y apoyo. No solo con la familia sino con las causas benéficas que siempre apoyó”, contó.

Según explicó, uno de los aspectos más importantes para el artista era utilizar su obra para ayudar a otras personas. A lo largo de su vida participó en distintas subastas benéficas y colaboró con iniciativas sociales.

“El legado principal que él quería dejar era tratar de ayudar con su arte”, afirmó.

También recordó que la esencia humana de su padre estaba ligada a “la búsqueda de la perfección, la entrega total en las cosas que hacía y la empatía hacia los demás”.

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UN LEGADO QUE BUSCA PERDURAR

Para la familia, el homenaje en monedas de plata representa una nueva oportunidad para mantener viva la memoria del artista dentro del imaginario nacional.

Aunque Lorena Recinos reconoce que quizá las nuevas generaciones ya no sean coleccionistas de monedas, considera que este tipo de reconocimientos ayudan a prolongar la presencia cultural del artista.

“Sí sé que va a perdurar su memoria un poco más de tiempo en el imaginario guatemalteco”, expresó.

Ese legado, asegura, también puede convertirse en inspiración para los jóvenes guatemaltecos.

“Fue un ejemplo de dedicación y de superación porque él inició de la nada”, señaló. “Su familia era de escasos recursos, tuvieron muchas penalidades, pero a pesar de eso él se dedicó a lo que le gustaba, a lo que amaba, a su arte”.

Con el paso de los años, la figura de Efraín Recinos continúa presente no solo en las estructuras que transformaron el paisaje cultural de Guatemala, sino también en la idea de que el arte puede convertirse en una forma de identidad, memoria y servicio hacia los demás.

 

PREMIOS Y SUS OBRAS

En 1962, ganó el primer premio del Certamen Nacional Carlos Valenti con la obra “La Huella de mis antepasados”. A partir de ese reconocimiento comenzó a ganar prestigio y espacio en el mundo del arte.

En 1963, consolidó su reconocimiento entre los artistas jóvenes con la obra “La Noche de los Mayas”.

Recibió el Premio de la Verapaz del Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica/Centro Cultural de España en Guatemala. El reconocimiento fue por su compromiso con la promoción de los derechos económicos, sociales y culturales.

Tras recibir múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, se impulsó la creación de la Fundación Efraín Recinos.

La fundación se basa en el postulado “ManifestARTE”.

Obras destacadas
El conjunto del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias es considerado su obra más reconocida.

Mural Poniente del Crédito Hipotecario Nacional.
Murales interiores y exteriores del aeropuerto La Aurora.
Mural de la Biblioteca Nacional.
Murales del Conservatorio Nacional de Música.

Jenniffer Véliz
Periodista profesional formada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Interesada en contar historias desde la investigación, el análisis y las voces de quienes las viven. Enfocada en explicar la realidad social guatemalteca más allá de lo evidente
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