
A pocas semanas del cambio de mando en la Superintendencia de Bancos (SIB), la institución deja encaminada una agenda de transformación que apunta a los próximos desafíos del sistema financiero guatemalteco.
Datos, inteligencia artificial, ciberseguridad, nuevos modelos de gestión de riesgos y reformas al marco legal forman parte de los retos que deberá asumir la próxima administración que finaliza el próximo 30 de septiembre.
Para conocer el balance de la gestión y los principales desafíos que quedan para el próximo período, La Hora trasladó una serie de preguntas a la SIB, que respondió de manera institucional. A partir de esas respuestas se presenta el siguiente balance.
UNA SIB CON MAYOR ENFOQUE PREVENTIVO
Al ser consultados respecto del balance de los últimos cuatro años y como el próximo Superintendente de Bancos refirió que durante el período que inició, la institución avanzó en temas de modernización de sus procesos, una supervisión más preventiva y especializada y una mayor incorporación de tecnología.
Sin embargo, también reconoció que varias reformas y proyectos estratégicos quedan pendientes y marcarán la agenda del próximo período.
Según la institución, uno de los principales cambios de los últimos cuatro años fue la consolidación del Modelo Integrado de Supervisión, que permite analizar de manera conjunta los riesgos de cada entidad y orientar la supervisión hacia las áreas que requieren mayor atención.
En sus respuestas, la SIB sostuvo que este modelo contribuyó a fortalecer una supervisión más preventiva, apoyada en información, tecnología y equipos especializados por tipo de riesgo.
Este enfoque también se trasladó al sector asegurador, con la creación de una nueva intendencia especializada para atender las características y riesgos propios de esa industria.
A la par, según la respuesta de la institución, se fortaleció la supervisión de la ciberseguridad, los canales electrónicos, la continuidad del negocio y los servicios tecnológicos contratados con terceros, ante la creciente digitalización de las operaciones financieras.
49 DISPOSICIONES ACTUALIZADAS EN LA NORMATIVA
En materia de normativa financiera, la SIB señaló que durante los últimos cuatro años se impulsó una actualización de las reglas aplicables a las entidades supervisadas, con el objetivo de responder a los cambios y nuevos riesgos del sistema financiero.
De acuerdo con las respuestas proporcionadas a La Hora, entre 2022 y 2026 se emitieron 49 disposiciones que modificaron o actualizaron aspectos regulatorios relacionados con el riesgo de crédito, la ciberseguridad, la seguridad de los canales electrónicos, las tarjetas de crédito, la contabilidad y el uso de nuevas tecnologías.
Entre los cambios destacados figura el Reglamento para la Administración del Riesgo de Crédito, que incorpora un enfoque orientado a anticipar las pérdidas que podrían enfrentar las entidades, en lugar de concentrarse únicamente en reconocerlas cuando ya se han producido.
La SIB también reportó avances en la modernización de las normas de información financiera y en la posibilidad de que las cooperativas de ahorro y crédito consulten el Sistema de Información de Riesgos Crediticios (SIRC), exclusivamente para analizar la capacidad de pago de sus clientes.
Asimismo, junto con el Banco de Guatemala, se elaboró una propuesta de ley para regular los servicios de dinero electrónico.
En materia de normativa financiera, la SIB señaló que durante los últimos cuatro años se impulsó una actualización de las reglas aplicables a las entidades supervisadas, con el objetivo de responder a los cambios y nuevos riesgos del sistema financiero.
LA TRANSFORMACIÓN TAMBIÉN LLEGÓ A LA SUPERVISIÓN INTERNA
La modernización, según la SIB, también implicó cambios dentro de la propia institución.
Se incorporaron herramientas de análisis de datos, se automatizaron procesos y se digitalizaron las labores de supervisión mediante expedientes electrónicos.
Con ello, la institución busca aprovechar mejor la información y agilizar el seguimiento de los riesgos.
En materia de prevención del lavado de dinero y financiamiento del terrorismo, la SIB señaló que la Intendencia de Verificación Especial (IVE) también avanzó en la digitalización de procesos y en el uso de nuevas herramientas tecnológicas.
A estos cambios se suma la actualización, en 2026, del marco legal relacionado con esta materia, después de más de 25 años de vigencia. Para la institución, este cambio fortalece las capacidades del país de cara a la próxima evaluación internacional.
LO PENDIENTE: MODIFICACIÓN DE LEY DE BANCOS
La siguiente administración recibirá una agenda en la que todavía figuran reformas consideradas relevantes para fortalecer la supervisión financiera.
Entre ellas está la modificación de la Ley de Bancos y Grupos Financieros, particularmente para establecer herramientas más claras frente a situaciones que puedan comprometer la estabilidad de una entidad.
La propuesta contempla mecanismos para atender las diferentes etapas de recuperación de una institución bancaria y, eventualmente, su liquidación. También plantea ampliar la cobertura del Fondo para la Protección del Ahorro conocido como FOPA.
Otro pendiente es la actualización de la Ley de Supervisión Financiera, con la que se busca fortalecer las herramientas de la SIB, además de otras reformas vinculadas con capital, liquidez y gestión de riesgos.
Para la institución, mantener actualizada la regulación será fundamental para acompañar la evolución del sistema financiero sin poner en riesgo su estabilidad y seguridad.
CUATRO LÍNEAS DE TRABAJO
Más allá de los cambios ya implementados, la SIB identificó cuatro líneas de trabajo que considera estratégicas para los próximos años.
La primera es avanzar hacia un gobierno de datos del sistema financiero, con mejores mecanismos para organizar, integrar y aprovechar la información disponible.
La segunda es preparar a la institución para una eventual adopción de modelos internos para el cálculo de pérdidas esperadas por parte de los bancos. Esto implicaría nuevas capacidades técnicas y cambios en la forma de supervisar los riesgos financieros.
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La tercera es establecer una gobernanza institucional para el uso de inteligencia artificial, que determine cómo podrán utilizarse estas herramientas, bajo qué condiciones de seguridad y con qué responsabilidades.
La cuarta es continuar con la actualización del marco normativo, particularmente de la Ley de Bancos y Grupos Financieros.
La SIB considera que estos proyectos permitirán que la institución se prepare no solo para los riesgos actuales, sino también para los cambios que experimentará el sistema financiero en los próximos años.
TRANSICIÓN HACIA UNA NUEVA ADMINISTRACIÓN
El período de la actual administración de la SIB concluirá el 30 de septiembre de 2026.
De acuerdo con el procedimiento establecido en la Ley de Supervisión Financiera, está previsto que el 9 de septiembre la Junta Monetaria integre la terna de candidatos para el cargo de Superintendente de Bancos y que el 10 de septiembre la remita al Presidente de la República, a quien corresponde realizar el nombramiento.
La institución aseguró que la transición está diseñada para garantizar la continuidad de sus funciones, debido a que cuenta con equipos técnicos y procesos de supervisión que no dependen de una sola persona.
El objetivo, según la SIB, es que los proyectos y tareas en marcha continúen independientemente de quién asuma el próximo período.
Con la transformación digital ya en marcha y una agenda que incorpora datos, inteligencia artificial, nuevos modelos de gestión de riesgos y reformas legales, la próxima administración tendrá el desafío de consolidar los cambios realizados y preparar a la supervisión financiera para un sistema que seguirá evolucionando.
La mayor reflexión de la institución es: “La SIB está preparada para garantizar la continuidad de su trabajo independientemente de quién resulte nombrado. La institución cuenta con equipos técnicos y con procesos de supervisión que no dependen de una persona”.
¿QUÉ PIDEN LOS ANALISTAS?
Pedro Prado, analista de ASIES, subrayó que el próximo titular debe cumplir requisitos técnicos y pasar por un proceso transparente. “Debe ser alguien que llene los requisitos técnicos, y que están establecidos en la normativa. Obviamente el tema de la honorabilidad es muy importante, porque su función es fundamental para la estabilidad, no sólo financiera del país, sino también de la economía en general”.
Prado advirtió que la aprobación de la nueva ley antilavado hace aún más relevante el perfil del nuevo Superintendente: “Tiene que ver mucho con la supervisión e inspección de las entidades, y todo aquello para ayudar a la estabilidad y lanzar señales a los agentes económicos de confianza”.
En un contexto de incertidumbre local e internacional, dijo, “en la medida que se escoja un buen perfil, a alguien conocido, a alguien técnico, pues se le van a dar buenas señales a los agentes económicos”.
Añadió que la normativa exige objetividad e independencia, y que esta elección es de las más relevantes del ámbito económico, junto con la del Banco de Guatemala a finales de septiembre
NUEVO CICLO EN PUERTA
Guatemala cierra un ciclo con una SIB más tecnológica y preventiva, pero con reformas legales aún pendientes.
El reto del próximo Superintendente será mantener la estabilidad, acelerar la modernización normativa y consolidar la supervisión basada en datos e IA, sin ceder independencia técnica.
La Junta Monetaria está a «horas» de definir la terna. De esa decisión dependerá la señal de confianza que el país envíe a bancos, inversionistas y usuarios en un sistema financiero que cada vez opera más en digital.







