
24Guatemala llega a 2026 con una de las deudas más bajas de América Latina. El problema es que también tiene uno de los Estados más pequeños y menos flexibles para responder.
Así lo advierte el reporte «Soberanos para América Latina y el Caribe», de la calificadora estadounidense Moody’s. Analistas y el Gobierno ven en esa misma advertencia una oportunidad: actuar ahora, mientras todavía hay margen.
La pregunta clave a responder es cómo ajustar los recursos disponibles, sin omitir obligaciones legales, ni subir tasas impositivas. La propuesta es dejar un margen prudente de maniobra para atender choques externos.
ESTABILIDAD QUE POCOS TIENEN
El dato que más resalta Moody’s es que entre 2019 y 2025 la deuda pública de Guatemala solo subió 1 punto del PIB. En el mismo periodo Panamá subió 22 puntos, Paraguay 17 y México 14.
“Nosotros hemos sido muy cuidadosos. Los déficits fiscales nunca han sido superiores al crecimiento de la economía”, explicó Jonathan Menkos, Ministro de Finanzas, durante una conversación con La Hora.
“Recibimos la deuda en 27.2% del PIB y proyectamos cerrarla en 27.9%, incluso ejecutando todo el presupuesto con inversiones como la ampliación de Puerto Quetzal y más de 3 mil kilómetros de caminos rurales”, agregó.
Con un crecimiento económico por arriba de 3.5% y una meta de 4% promedio, el Gobierno sostiene que la deuda está bajo control. “Si la economía crece más que nuestro déficit, estamos controlando el saldo de la deuda pública”, afirmó Menkos.
Dicho de otra forma: Guatemala no tiene un problema de deuda, tiene un problema de capacidad de maniobra.
Esa distinción importa porque cambia la pregunta que debería hacerse el país. ¿Podría Guatemala absorber un choque fuerte sin tener que endeudarnos de golpe?». Ahí la respuesta es menos tranquilizadora.
La ventana que describe Moody’s no es una ventaja permanente; es una ventaja que existe hoy y que se puede cerrar si el país no usa este momento de estabilidad para construir margen de respuesta, no solo para mantener el número de deuda bajo.
POCA RECAUDACIÓN, MUCHO GASTO RÍGIDO
En este punto es en donde Moody’s prende la alerta. Guatemala opera con 14% del PIB en gasto público, frente a 44% en Brasil o 30% en Uruguay y Colombia.
De ese gasto pequeño, existen varias rigideces. Moody’s recomienda un ajuste presupuestario para evitar que la deuda crezca de forma sostenida. No pide recortes drásticos, pide eficiencia, modernización y más inversión.
Pedro Prado, Analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) expuso que las rigideces presupuestarias rondan el 90% del presupuesto, dejando un margen de maniobra de aproximadamente 10% para la política fiscal.
Esa rigidez incluye remuneraciones, clases pasivas, aportes al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), servicio de la deuda, aportes a municipalidades y Consejos de Desarrollo, además de las preasignaciones derivadas de impuestos.
Esto es especialmente relevante, refirió, porque el presupuesto aprobado para 2026 asciende a Q163 mil 469.3 millones. Si se toma el 90% como referencia, habría aproximadamente Q148 mil millones con un grado importante de rigidez, frente a unos Q15 mil millones de margen potencial.
Prado refirió que la principal forma de flexibilizar el presupuesto de Guatemala sería revisar gradualmente las asignaciones con destino específico y las rigideces legales, sin eliminar las obligaciones constitucionales que protegen áreas esenciales.
También sería conveniente aumentar la capacidad de reasignar recursos durante el ejercicio fiscal. Para ello, el experto, indicó podría crearse un pequeño fondo de reasignación para emergencias y prioridades nuevas, acompañado de revisiones trimestrales del presupuesto.
Adicionalmente, los recursos de programas con baja ejecución o escasos resultados podrían trasladarse a programas con mayor impacto, aplicando mecanismos de presupuesto por resultados y, en áreas seleccionadas, revisiones periódicas similares al presupuesto base cero.
Finalmente, la flexibilización debería complementarse con mayores ingresos y controles de transparencia. Una mejor recaudación tributaria ampliará el espacio fiscal sin necesidad de recortar servicios esenciales.
“La modificación del IUSI y la prórroga del impuesto de circulación son medidas populistas de cara a elecciones. Es un retroceso fiscal. Le están quitando recursos a las municipalidades y no motivan la cultura tributaria”, agregó Prado.

LOS INGRESOS Y EJECUCIÓN SON PRIORIDAD
Para Ricardo Barrientos, Director Ejecutivo de Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), el foco debe ponerse en los ingresos.
“La principal fuente para pagar la deuda pública son los impuestos. Ahí Guatemala no sale tan bien”. Con una carga tributaria de 11.8% a 12.1% del PIB, una de las más bajas de la región, “el Estado debe poco en relación a lo que produce el país, pero debe mucho en relación a lo que realmente recauda”.
Su frase es directa: “La deuda pública no es otra cosa que impuestos que hay que pagarnos en el futuro”.
Prado agregó otra capa: la calidad del gasto. “Tenemos un nivel de deuda relativamente bajo, pero no hemos visto resultados positivos en la administración de los recursos que tienen su origen en la deuda”.
La ley dice que la deuda debe ir a inversión en infraestructura productiva, pero “se ha utilizado para funcionamiento”, agregó el analista.
SECTOR PRIVADO PIDE CAUTELA
Para Carlos Arias, Presidente de CACIF, hay que tener cuidado con celebrar solo el porcentaje de deuda. “La deuda podrá ser baja comparado al PIB, pero nuestra capacidad de pago para mantener esa deuda se está viendo cada vez más limitada”, agrega.
Su preocupación: préstamos aprobados para carreteras que aún no se ejecutan. “Quisiéramos ver que lo que ya salió se ejecute”.
Arias también liga el problema fiscal a la informalidad. “El BID hizo un estudio: el costo de formalizar en Guatemala es alto. Necesitamos una estrategia para contener esos costos, para que más guatemaltecos aspiren a ser formales y contribuir”.
En este contexto, analistas y sector privado concluyen que el nivel de deuda no tiene mucho margen para crecer más, sin poner en peligro la estabilidad.
¿DÓNDE ESTÁ LA OPORTUNIDAD?
Moody’s destaca que Guatemala no tiene la polarización extrema de Brasil o Colombia. Eso debería facilitar consensos. Pero la historia muestra fragilidad institucional.
El Gobierno apuesta a modernizar sin subir impuestos. El Ministerio de Finanzas ejemplifica: nueva Ley de Compras en el Congreso, nueva Ley Orgánica del Presupuesto y agilizar la devolución ágil de impuestos.
El gobierno también apuesta por seguir eficientizando la recaudación y ampliar la base tributaria por medio de procesos simplificados.
Para ICEFI, ASIES y CACIF la ruta pasa por 3 cosas:
Ampliar ingresos de forma inteligente: Revisar exenciones y continuar eficientizando la recaudación.
Mejorar la calidad del gasto: Bajar rigidez, agilizar ejecución y asegurar que la deuda financie inversión, no funcionamiento.
Formalizar la economía: Bajar costos para que más empresas y personas entren a la base tributaria.
Guatemala tiene hoy lo que muchos países quisieran: deuda baja y estabilidad macro. Pero también tiene lo que pocos quieren: un Estado pequeño, con gasto rígido y poca capacidad de respuesta ante shocks.
Moody’s lo dice claro: la mezcla de baja deuda + baja capacidad de respuesta puede volverse riesgosa si no hay reformas.
La ventana está abierta. Los consultados coinciden en que el país puede usar estos años de crecimiento y estabilidad para modernizar su Estado.
Si no lo hace, advierte el informe, los próximos choques globales, desastres naturales o presiones sociales obligarán a medidas más abruptas.







