La Junta Monetaria decidió mantener en 3.50% la tasa de interés líder de política monetaria. La decisión fue unánime y responde a que la inflación permanece bajo control; sin embargo, el Banco de Guatemala (Banguat) advirtió que mantiene vigilancia sobre dos amenazas externas que podrían cambiar el panorama: la volatilidad del precio internacional del petróleo y los posibles efectos del fenómeno de El Niño.
Aunque el comportamiento de los precios (inflación) ha dado margen para dejar sin cambios la tasa, las autoridades monetarias consideran que el entorno internacional sigue siendo incierto y que cualquier presión sobre los combustibles o los alimentos podría trasladarse rápidamente a la inflación en Guatemala.
LA BUENA NOTICIA: LA INFLACIÓN RESPIRA
En mayo de 2026, la inflación interanual se ubicó en 2.86%, por debajo del 3.24% registrado en abril y dentro del rango meta establecido por el Banco de Guatemala, de 4% más o menos un punto porcentual.
Lo anterior quiere decir que la economía se encuentra en una zona segura. Mientras los precios ya no corren como en 2022-2023, la actividad económica sigue mostrando un desempeño favorable. El banco central mantiene su expectativa de crecimiento para 2026 entre 3.1% y 5.1%, impulsado principalmente por el consumo de los hogares.
Con ese panorama, la Junta Monetaria dice: “no toca tocar la tasa”. Subirla frenaría más la economía. Bajarla podría encender de nuevo los precios, así que se opta por la moderación.
Alza del petróleo presiona economía, pero tasa de crecimiento se mantiene estable sostiene Banguat
EL MAYOR RIESGO ESTÁ AFUERA
El problema no está adentro, está afuera. La guerra en Oriente Medio sigue limitando el petróleo del Golfo Pérsico. Cuando el petróleo sube, sube todo: transporte, luz, las tortillas y los fletes.
Eso se llama “inflación importada”. Afortunadamente, los avances en las negociaciones de paz han hecho caer el precio internacional del petróleo en semanas recientes. Eso le da oxígeno al Banguat para mantener la tasa quieta.
Pero hay advertencia: si no hay acuerdo de paz definitivo, el golpe de los combustibles y la energía seguiría pegando directo al bolsillo y podría frenar a Guatemala para finales de 2026.
En resumen, aunque en las últimas semanas el precio internacional del petróleo ha mostrado una moderación, el banco central considera que el escenario continúa siendo frágil y sujeto a cambios.
DOS NUBES EN EL RADAR: PETRÓLEO Y EL NIÑO
El Banco de Guatemala cree que la inflación seguirá en meta en 2026 y 2027. Pero pone dos alertas.
La primera es sobre los combustibles porque aún están caros y cualquier escalada bélica los dispara otra vez.
La segunda amenaza identificada por la autoridad monetaria es el fenómeno de El Niño porque condiciones climáticas adversas podrían afectar la producción agrícola y reducir la generación de energía hidroeléctrica, encareciendo alimentos básicos como el maíz, el frijol y las verduras, además de presionar las tarifas de electricidad.
Por ahora esos riesgos están “relativamente acotados”, por eso no movieron la tasa. Pero la Junta Monetaria lo dijo claro: va a monitorear día a día. Si el petróleo se vuelve a disparar o el clima golpea, la tasa puede moverse en la próxima reunión.
El mensaje del Banguat es contundente: la inflación baja es buena, pero depende del petróleo y del clima. O sea, de factores que Guatemala no controla. Por eso el banco central no canta victoria todavía.








