Precios de los combustibles podrían estabilizarse en el mediano plano. Foto La Hora: EFE
Precios de los combustibles podrían estabilizarse en el mediano plano. Foto La Hora: EFE

Guatemala respira aliviada; el acuerdo entre EE. UU. e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz bajó el precio del petróleo a mínimos de tres meses y puede significar una ventana de alivio para el bolsillo de los guatemaltecos, aunque no de manera inmediata.

El petróleo de referencia para Guatemala, el West Texas Intermediate (WTI) cayó ayer 5.2% hasta USD 80.4, mientras que el Brent de Londres bajó 4.8% y cerró en USD 83.17. El movimiento llega mientras el país enfrenta un repunte en su factura petrolera de 15.3% en el primer trimestre de 2026.

Los precios de referencia de las gasolinas, demuestran ese comportamiento.

Para la semana del 16 al 22 de junio,  según el Ministerio de Energía y Minas, el precio de referencia para la gasolina superior quedó establecido en Q31.08 por galón, mientras que la gasolina regular se ubicó en Q30.08. En el caso del diésel, el precio de referencia fue fijado en Q27.48 por galón, una baja de casi Q2.

Durante el inicio de la guerra y las subsiguientes semanas, los precios rozaron e incluso sobrepasaron los Q40.

ESPERA MODERACIÓN EN PRECIOS

El presidente Bernardo Arévalo confirmó en conferencia de prensa que el acuerdo detiene la destrucción de refinerías y campos petrolíferos, y que el paso de buques con combustibles volverá a ser libre. Pero fue directo sobre los tiempos: el descuento en el crudo no aparece mañana en la bomba. «Recuerde que no es automático», explicó.

Arévalo apuntó además a un freno estructural: «Desafortunadamente, lo que se destruyó mucho era capacidad de refinación de crudo». Aunque haya petróleo disponible para navegar por Ormuz, las refinerías dañadas tardan meses en retomar su ritmo, lo que sostiene los precios internacionales.

Combustibles vuelven a bajar en Guatemala a partir de mañana: diésel registra caída de casi Q2 por galón

NO HAY QUE CONFIARSE

César Falcón, presidente de la Asociación de Navieros de Guatemala, comparte el diagnóstico pero pide no bajar la guardia.

El dato clave: Israel se ha abstenido y rechazado el pacto entre Washington y Teherán. «Hay que leer la letra pequeña», advierte Falcón. Las navieras mantendrán los seguros de guerra elevados por cautela ante esa postura.

«Aprovechemos la tendencia a la baja en costos logísticos que se avecina, pero mantengamos activos los planes de contingencia. La geopolítica actual se mueve más rápido que la velocidad de los buques», señaló.

El país no produce ni refina petróleo. Guatemala importa todo el diésel, gasolinas y gas que consume. Esa dependencia hace al país vulnerable: cada vez que el crudo sube por tensiones en Medio Oriente, las estaciones de servicio lo sienten, explicó por su parte Guillermo Díaz, analista de la URL.

Por el Estrecho de Ormuz transita entre 20% y 30% de los buques petroleros del mundo, y cualquier cierre dispara la prima de riesgo y encarece la gasolina, el diésel y el gas.

La buena noticia: importamos desde EE.UU. y otros países en el continente americano, no directo de Ormuz. Aquí está el colchón de Guatemala.

Falcón,  señaló que si bien el estrecho es la principal arteria energética del planeta, el país compra combustibles ya refinados, no crudo al reiterar lo que refiere Díaz, el principal proveedor es Estados Unidos, seguido de México y Colombia.

ALIVIO NO SERÁ INMEDIATO

La Agencia de Información Energética de EE.UU. advierte que se requieren entre 60 y 90 días para equilibrar las cadenas logísticas.

Hay 60 millones de barriles varados en el Golfo esperando salir, y las refinerías de Medio Oriente tardarán meses en retomar el ritmo. Los analistas ven el crudo sostenido entre USD 85 y USD 90 el resto del año, lejos de los USD 60 y USD 70 previos al conflicto.

Díaz añadió una presión estacional: «Esta es la época de mayor demanda en el hemisferio norte por el verano, y los combustibles tienden a subir en este mes y en julio, en especial en Estados Unidos». Eso limita el margen de caída.

Aun así, los expertos coinciden en un alivio concreto: por lo menos no habrá la presión adicional de «una guerra» sobre el mercado, especialmente en el precio del diésel, que concentra el 72% de la factura petrolera de Guatemala y es el motor del transporte de mercancías y personas. Cuando sube el diésel, sube todo: alimentos, fletes, buses.

«Quita presión inflacionaria y devuelve previsibilidad a las empresas y familias», señala Díaz. En las próximas 8 a 12 semanas, siempre que el acuerdo se mantenga, el país debería ver una tendencia a la baja en gasolinas y diésel.

 

Eduardo Smith
Eduardo Antonio Smith Soto es economista y analista político con más de 18 años de experiencia en periodismo económico, política pública y diplomacia. Ha trabajado en análisis de coyuntura, gobernanza y relaciones internacionales, combinando enfoque técnico y lectura estratégica del contexto regional.
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