El pepián es uno de los platillo más emblemáticos de Guatemala. Foto La Hora: archivo.
El pepián es uno de los platillo más emblemáticos de Guatemala. Foto La Hora: archivo.

La gastronomía guatemalteca es una expresión de identidad y tradición que reúne siglos de historia, conocimientos ancestrales y la diversidad cultural de sus pueblos.

Desde los recados mayas del altiplano hasta los sabores caribeños de Izabal, cada platillo refleja la relación entre territorio, ingredientes y comunidades.

El Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) reconoce estas manifestaciones culinarias como parte del patrimonio cultural del país, al preservar recetas, técnicas y prácticas que han sido transmitidas de generación en generación.

En este contexto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), dedicada a la protección del patrimonio cultural, evaluará estos platillos nacionales que  representan la identidad y memoria de los pueblos.

Preparaciones como el pepián, kaq’ik, jocón, subanik y tapado conservan la memoria de Guatemala a través de sus sabores y representan la riqueza cultural de sus pueblos.

Acá se listan algunos de los recados más conocidos

Pepián:

El pepián es uno de los platillos más representativos de Guatemala. Se prepara con carne de pollo, res o cerdo acompañada de un recado elaborado con tomate, miltomate, chiles secos (guaque y pasa), pepitoria, ajonjolí, especias tostadas y tortillas quemadas que ayudan a espesar la salsa. Tradicionalmente se sirve con arroz y verduras.

Su preparación combina ingredientes y técnicas culinarias mayas con aportes introducidos durante la época colonial.

El Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala reconoce al pepián como una manifestación importante de la gastronomía tradicional guatemalteca, mientras que el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) lo identifica como uno de los platos emblemáticos dentro de la oferta gastronómica del país.

El MCD presentó ante la UNESCO la nominación de los recados para ser declarados como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El MCD presentó ante la UNESCO la nominación de los recados para ser declarados como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Foto La Hora: AGN

Jocón:

El jocón es un recado verde preparado principalmente con pollo. Su salsa se elabora con miltomate verde, cilantro, cebolla, ajo, chile verde, pepitoria y tortillas, ingredientes que le proporcionan su característica textura y color.

Su tradición está vinculada con comunidades indígenas del occidente guatemalteco, especialmente Huehuetenango. El uso de hierbas frescas y semillas tostadas refleja técnicas culinarias de origen maya.

Según investigaciones gastronómicas recopiladas por el INGUAT, el jocón forma parte de los platillos tradicionales que representan la diversidad regional de Guatemala.

Kaq’ik:

El kaq’ik es una sopa ceremonial preparada tradicionalmente con pavo de patio, aunque también existen versiones con gallina. Su recado incluye tomate, chiles secos, achiote y especias, lo que le da su característico color rojo.

Es un plato profundamente ligado al pueblo maya q’eqchi’ de Alta Verapaz. Su nombre proviene de vocablos mayas relacionados con el color rojo y el chile. Ha sido preparado durante generaciones en celebraciones familiares, comunitarias y ceremoniales.

El Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala declaró al Kaq’ik como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación, reconociendo su valor histórico y cultural.

Subanik:

El subanik es un recado preparado con carnes como pollo, cerdo o res, acompañado de tomate, chiles secos y especias. Su característica principal es la cocción envuelta en hojas de maxán, técnica que conserva aromas y sabores particulares.

Es tradicional de San Martín Jilotepeque y comunidades kaqchikeles de Chimaltenango. Su preparación conserva métodos ancestrales vinculados con la cocina maya, especialmente el uso de hojas para envolver alimentos.

Revolcado: 

El revolcado se prepara principalmente con cabeza de cerdo cocida, acompañada de un recado elaborado con tomate, miltomate, chile seco, achiote, especias y pan o tortillas para espesar.

Es un plato popular en distintas regiones del país y refleja la tradición guatemalteca de aprovechar integralmente los alimentos. Su preparación forma parte de la cocina familiar transmitida entre generaciones.

Hilachas:

Las hilachas consisten en carne de res cocida y desmenuzada en fibras finas, acompañada de un recado preparado con tomate, miltomate, chile, cebolla, ajo y especias.

Su nombre proviene de la forma en que la carne queda separada en pequeños hilos. Aunque se consume en todo Guatemala, tiene una fuerte presencia en el altiplano.

Recados guatemaltecos: una tradición culinaria ancestral busca reconocimiento global ante la UNESCO

Pinol:

El pinol se prepara con maíz tostado y molido, combinado con carnes, tomate, especias y otros ingredientes según la comunidad. Puede presentarse como una bebida espesa o como una preparación salada similar a un recado.

Su origen está relacionado con la importancia del maíz dentro de la cosmovisión maya. El maíz representa un elemento central de la alimentación y espiritualidad de los pueblos originarios.

Tapado:

El tapado es una sopa elaborada con pescado, mariscos, plátano verde, yuca, banano y leche de coco. Sus sabores reflejan la influencia caribeña de la región.

Es uno de los platos más representativos del pueblo garífuna de Izabal. Su preparación refleja la relación histórica de esta comunidad con el mar y la combinación de tradiciones africanas, indígenas y europeas.

La UNESCO reconoce la cultura garífuna como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando sus expresiones musicales, sociales y gastronómicas.

La postulación de estos platillos ante la UNESCO representa un reconocimiento al valor cultural de la gastronomía guatemalteca y a los conocimientos que las comunidades han conservado durante generaciones.

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