
Las opciones para vivienda van cambiando en Guatemala, transformando el panorama de casas a un entorno con cada vez más inversión en las áreas urbanas para la construcción de torres de apartamentos.
Esto es el resultado de una suma de factores que incluye la demanda de vivienda y que haya menos espacios libres para la construcción, el tránsito y la concentración de sectores empresariales en las urbes -fuentes de empleo-, incrementando el interés por vivir cerca de los lugares que abarcan la rutina.
Aunque la inversión es distinta, los apartamentos también pueden generar plusvalía, ese incremento del valor conforme el paso del tiempo.
La arquitecta Marielos Arlen Marín, profesora e investigadora del Observatorio para las Ciudades, del Departamento de Investigación de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad del Istmo, explica que hay diferencias en la plusvalía en las formas de vivienda, y que no es lo mismo adquirir una casa que un apartamento al pensar en la plusvalía.
En este sentido, refiere que la vivienda vertical -apartamentos- se basa en un modelo de renta de suelo fraccionada, incorpora amenidades para suplir deficiencias del entorno urbano y que necesita que los proyectos demuestren su capacidad para mantenerse con una rentabilidad alta.
UBICACIÓN Y CERCANÍA, VITALES GENERADORES DE VALOR
Marín expone que la ubicación es fundamental al hablar de plusvalía. Enfatiza que hay sectores donde es más difícil que un apartamento pierda plusvalía, por lo que se puede mantener el margen de ganancia sobre la inversión inicial.
Afirma que al hablar de plusvalía, basándose en las enseñanzas de Richard Neutra, uno de los arquitectos más importantes del movimiento moderno, «la ubicación es básica».
En seguida, se encuentra la accesibilidad a servicios y equipamientos urbanos en el entorno cercano. En este sentido, ejemplifica la cercanía con estaciones de bus o de transporte urbano, servicios, sitios culturales y equipamientos adicionales.
Subraya que la «calidad del espacio» es un indicador de plusvalía, ya que estas ventajas competitivas aportan valor al lugar donde se habita. Entre estas enlista:
- oferta gastronómica de restaurantes
- sitios culturales accesibles a pie
- ciudades de 15 minutos -cercanía con lugares y servicios relevantes-
- amenidades
En conclusión, la arquitecta Marín insiste en que la ubicación es indispensable. Apunta a que tanto un apartamento como una casa pueden tener una depreciación en algún momento, pero que «en función de la localización, en ocasiones se ve compensada».







