¿Dónde están los datos que sostienen su empresa?; la nube es el activo más subestimado

Daniel Coromac

Facturas, registros de clientes, planillas, transacciones financieras y documentos administrativos tienen algo en común: son información crítica para el funcionamiento de una empresa. La pregunta para muchas pymes no es solo cómo proteger esos datos, sino dónde almacenarlos para garantizar que estén disponibles cuando se necesiten.

Durante años, los negocios han recurrido a dispositivos físicos para resguardar información. Sin embargo, el crecimiento de las operaciones digitales y la necesidad de acceder a los datos desde distintos lugares han impulsado nuevas alternativas de almacenamiento.

En el caso de las empresas, más las micro y pequeñas que están incorporándose y creciendo, necesitan lugares para almacenar sus registros, planillas, datos sensibles de sus clientes y proveedores, transacciones financieras, entre otros, por lo que emerge la duda sobre dónde guardar estas informaciones.

MÁS ALLÁ DE LA OBSOLESCENCIA DE EQUIPOS

Las formas de guardar las informaciones han ido variando a lo largo del tiempo, como parte de la constante evolución tecnológica e invenciones que superan a los equipos anteriores.

Por lo tanto, los discos duros, los CD, USB y demás superaron a otros equipos y, a la vez, quedan en riesgo de ser superados por un nuevo dispositivo que los deje en la obsolescencia y pierdan utilidad, y con ello las formas de recuperar esa información.

De esa cuenta, Sergio Guzmán, ingeniero TIC de Claro Empresas Guatemala, refiere que el servicio de la nube rebasa ese dilema y mantiene un conjunto de servidores que resguardan la información y se responsabilizan de su utilidad y mantenimiento para que se mantengan en funcionamiento y siendo útiles.

Además, depender de servicios limitados que ofrecen empresas de correos electrónicos sin pagar puede generar riesgos si en algún momento fallan, advierte Paniagua. Al igual con los discos duros, señala, que pueden llenarse y tener que gastar en más unidades físicas y la información queda dispersada.

Juan Pablo Paniagua, ingeniero TIC de Claro Empresas Guatemala, añade el hecho de que en la nube se puede expandir la capacidad adquirida, a la vez que los centros de datos que resguardan la información se valen de infraestructura firme en electricidad y construcción para garantizar la seguridad de los equipos y la continuidad del servicio en línea.

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TUS DATOS TE PERTENECEN

Los expertos señalan que, en el caso de Claro Empresas Guatemala, existen políticas en las que los servicios de nube que se ofrecen se limitan a dar el espacio de almacenamiento y advertir políticas sobre contenidos que no se pueden guardar.

Más allá de esto, indican que los datos que las empresas deciden enviar a la nube les sigue perteneciendo, un beneficio más de este tipo de servicio. «La gobernanza y la administración de esos datos son propios de la empresa -que contrató el servicio-«, destaca Paniagua.

Agregan que las empresas que ofrecen servicio de nube se encargan de tener los centros de almacenamiento de datos -en el caso de Claro está en Guatemala-, por lo que las empresas que decidan contratar estos servicios pueden tener la tranquilidad de saber dónde está físicamente esta infraestructura.

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COSTOS DILUIDOS

Por su parte, Guzmán añade que una empresa que busque un servicio propio para resguardar sus datos tendría que invertir alrededor de 100 mil dólares por un equipo, lo cual se puede diluir y paliar con la productividad a lo largo de los años, mientras sus datos están protegidos desde el principio de la contratación.

A la vez, las empresas pueden confiar en que sus datos permanecerán en esos centros de datos, por lo que podrán acceder remotamente cuando lo necesiten, especialmente si en algún momento sus equipos físicos llegan a fallar.

Y como parte de la contratación, las empresas pueden despreocuparse de certificar constantemente a su personal y del mantenimiento de los equipos, ya que estas responsabilidades pasan al proveedor del servicio.