
Nació en Comalapa, Chimaltenango, y su reconocimiento artístico ha viajado por todo el mundo. Edgar Calel fue galardonado con un reconocimiento internacional del arte contemporáneo: el premio Sam Giliam 2026, otorgado por la Fundación Dia Art y la Fundación homónima, que otorga un premio de USD 75 mil.
Resultado de años, su creación artística lo ha llevado por la poesía y por exposiciones mundiales, como por las reconocidas Bienales de Arte. Dibujo, escultura, instalaciones, rituales cosmogónicos y lo que en el mundo contemporáneo se denomina como «performance» son algunas de las prácticas que caracterizan la identidad artística de Calel.
El arte contemporáneo personifica el mensaje detrás de cada obra, que en la mayoría de los casos presenta investigaciones extensas o tesis que se hilan desde ideas, imágenes y vivencias.
En una semblanza compartida por el Ministerio de Cultura y Deportes, el poeta cuenta que su camino en el arte tuvo su génesis en el seno del hogar.
«Yo comencé como un gran consumidor de arte desde que mi mamá me amamantaba, porque veía los colores de su huipil pegado a su pecho. Ese es un gran regalo de la vida», expuso.

En cuanto al premio, en 2023 se decidió que cada año, desde ambas instituciones, se seleccionaría a un artista, residente en cualquier parte del mundo y con cualquiera que fuese su expresión artística, con la condición de que haya contribuido de manera significativa al arte y que el premio signifique un elemento evolutivo, según lo explica la Fundación Sam Giliam.
Para Edgar, haber sido galardonado representa mucho más que un reconocimiento a su trayectoria; más bien simboliza una oportunidad para continuar creando, investigando y compartiendo con otras personas a través del arte.
Edgar Calel viene de una familia maya kaqchikel de artistas y artesanos que tienen como hogar a Chixot —el nombre ancestral de Comalapa—, de donde también son originarias la cantante Sara Curruchich y la pintora Paula Nicho Cumez.
«Pienso que hay algo que viene en la genética de toda la gente que vive allí, que hace inevitable no hacer arte. Hay mucha gente que hace arte sin saberlo. Muchos de los trabajos que se hacen vienen de las prácticas ancestrales; hay muchos artistas que están haciendo música, danza, teatro, cine, artes visuales, poesía, etc.», relata con orgullo.
«Cuando te encontrás con toda esa gente, aunque no tengas ganas, vas a hacer arte porque, a través del intercambio, a través del trabajo de otros, encontrás motivación para hacer las cosas, te das cuenta de que no estás solo y de que es importante hacerlo y más cuando te das cuenta de que todas las cosas están mal», añade.
«Hacer arte es un lujo y una necesidad a la vez», dijo en una entrevista concedida a este medio hacía una década, cuando obtuvo el primer lugar en Juannio.
La vida del artista, como algunas de sus obras, también quedó plasmada en el cortometraje «Calel, no todas las cosas están en venta», del director Jayro Bustamante.

EL LEGADO DE SAM GILIAM Y LA FUNDACIÓN DIA
El galardón homónimo del artista norteamericano Sam Giliam surge luego de su muerte. Entre la Fundación Dia y junto con la presidenta de la Fundación Sam Gilliam, Annie Gawlak, el premio cobró efecto.
Gawlak es la viuda de Giliam, el reconocido artista que cobró relevancia por sus piezas llamativas al color, las cuales borraban las líneas entre el abstraccionismo, esculturas y una instalación.
Calel es el tercer laureado en total. Los primeros incluyeron a Ibrahim Mahama (2024), originario de Ghana, y Sheela Gowda (2025), de India.
«Si tú encuentras algo que te confronte en el arte, puedes crear a partir de ello», fue una de las frases célebres de Sam Gilliam.
EL CAMINO DEL ARTISTA
Junto a su padre y su hermano, con quienes realizaba diversas pinturas, comenzó su trayectoria artística, según lo recopila el Ministerio de Cultura y Deporte. Su notable talento y dedicación fueron inicialmente reconocidos dentro de su comunidad, despertando en Edgar la necesidad de ampliar sus conocimientos artísticos. Ese fue el punto de partida, la Escuela Nacional de Artes Plásticas «Rafael Rodríguez Padilla».
«Tenía muchas ganas de aprender técnicas y de que mi trabajo fuera mejor valorado. Ahí me dije: ‘Quiero ser un artista muy bueno de este país’», tal y como lo recuerda Calel en la referida entrevista concedida.
En 2005 fue cuando sus raíces comenzaron a florecer en el arte. Unos meses más tarde, en 2006, comenzó a participar en la Bienal de Arte Paiz, el evento que ocurre cada dos años en Guatemala. En 2015 se le sumó un reconocimiento en Juannio.

A nivel internacional, su trabajo estuvo presente en diferentes encuentros, tales como Europa, Asia y América:
- · Bienal de Helsinki, Finlandia (2025)
· Bienal de São Paulo, Brasil (2023)
· Bienal de Liverpool, Reino Unido (2023)
· Bienal de Gwangju, Corea del Sur (2023)
· Bienal de Berlín, Alemania (2020)
· Bienal Internacional Carnegie de Pittsburgh, Estados Unidos (2022).
Sus obras nacen de rituales sencillos, conversaciones familiares y una espiritualidad profundamente conectada con la vida cotidiana, con el fin de explorar temas como el territorio, la memoria colectiva y la comunidad.
«Me siento muy orgulloso de venir de raíces indígenas y de poder darle continuidad al conocimiento y la sabiduría que nuestros abuelos nos heredaron», resalta en una conversación Calel.








