Archivo del lider pandillero el Viejo Lin en un centro penitenciario de El Salvador. Foto La Hora: Insight Crime
Archivo del lider pandillero el Viejo Lin en un centro penitenciario de El Salvador. Foto La Hora: Insight Crime

El pasado miércoles, el cabecilla del Barrio 18 conocido como el “Viejo Lin” falleció en prisión, según confirmó la Dirección General de Centros Penales de El Salvador; el pandillero es recordado por ser el representante en una “tregua”.

Carlos Lechuga Mojica, alias “El Viejo Lin”, fue uno de los principales voceros de la tregua entre pandillas en octubre de 2012, según las autoridades salvadoreñas.

En dicha ocasión, luego de que fuese anunciada la tregua, la organización Insight Crime entrevistó a Mojica, donde este explicó la manera en que se llegó a dicho acuerdo con las autoridades y otros pandilleros.

LA TREGUA DEL 2012

Según declaró el “Viejo Lin” en esa ocasión, en las negociaciones de la tregua, la pandilla se comprometía a reducir los homicidios y la “violencia pandilleril”, la cual en el momento de la entrevista, aseguró que estaba funcionando.

Además, el cabecilla aseguró que la organización creía que gradualmente tenían la capacidad de erradicar poco a poco los crímenes en la “organización”, pero resaltó que no tenían “una varita mágica”, por lo que comenzarían con la reducción de homicidios.

Agregó que en el caso de los jóvenes que recién habían ingresado al grupo criminal, “no les importaba”, por lo que los líderes les hacían el “llamado”, donde les explicaban la situación de la tregua para que estos comprendieran.

El Salvador confirma la muerte del «Viejo Lin», histórico cabecilla del Barrio 18

El “Viejo Lin” señaló que no sería fácil el proceso, pero lo calificó como algo histórico, aunque no tenía idea de qué podría suceder si este no funcionaba, siendo esta una pequeña premonición del fracaso de dicha tregua.

Las autoridades salvadoreñas indicaron que dicha tregua fue impulsada por el gobierno de Mauricio Funes; a cambio de la reducción de homicidios, fueron otorgados beneficios penitenciarios.

Dentro de dichos beneficios, se otorgaron privilegios, concesiones y flexibilización de controles en centros penales, incluyendo “el acceso a ilícitos y armamento”; esto con la promesa de la reducción temporal de los asesinatos por pandillas.

EL FIN DE LA TREGUA Y EL AUMENTO DE LA VIOLENCIA

De dicha tregua y su finalización, Insight Crime resalta una serie de artículos académicos de dos investigadores que analizaron los resultados de la operación. Señalan que las treguas entre pandillas “pueden ofrecer una reducción temporal de la violencia, pero, con el tiempo, pueden aumentar el número total de homicidios”.

Los investigadores Cree Jones y Preston Lloyd, en el Journal of Empirical Legal Studies, analizaron el caso de la tregua entre pandillas que duró hasta 2015 con varias fases.

Según indicaron los investigadores, durante el periodo de la tregua y su desmantelamiento gradual se “previnieron” 1 mil 681 homicidios, pero esto contrasta con los resultados posteriores, donde se registraron 2 mil 250 homicidios adicionales.

Según indicaron los investigadores, sus cálculos indican que se registraron 569 homicidios más de los que se hubieran registrado si nunca se hubiera pactado una tregua.

A pesar de dichos datos, Insight Crime resalta que otros estudios sostienen que la cantidad de reducción de homicidios superó la planteada por Jones y Lloyd, destacando un estudio realizado en 2016 por Katz, Hedberg y Luis Amaya sobre dicha tregua, en el que concluyeron que esta habría logrado salvar unas 5 mil 500 vidas.

La organización también señala que dicho estudio analiza un periodo más corto que el de Lloyd y Jones y este no exploró lo que ocurrió después de la tregua, cosa que también marcó otras investigaciones por sus limitaciones en cuanto al alcance temporal.

Todo esto desembocó en que para 2015, El Salvador ostentaba ser el país más violento del mundo que no estaba en guerra, por lo que en su estudio Amaya, Katz y Hedberg también reconocen la violencia generada posteriormente a dichas treguas, señalando que “el potencial de consecuencias negativas a largo plazo podría superar cualquier posible beneficio a corto plazo”.

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